WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Dr. Adolfo Vásquez Rocca
 William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
RESUMEN:
En la obra de William Burroughs el sujeto se encuentra manipulado y transformado por los procesos de contagio. El lenguaje es un virus que se reproduce con gran facilidad y condiciona cualquier actividad humana, dando cuenta de su intoxicada naturaleza. Los textos de Burroughs proliferan sin principio ni fin como una plaga, se reproducen y alargan en sentidos imprevisibles, son el producto de una hibridación de muy diversos registros que no tienen nada que ver con una evolución literaria tradicional, sus diferentes elementos ignoran la progresión de la narración y aparecen a la deriva desestructurando las novelas de su marco temporal, de su coexistencia espacial, de su significado, y posibilitando que sea el lector quien acabe por estructurarlas según sus propios deseos. Ante esta situación vírica que Burroughs considera que impregna la existencia, el escritor entiende que nuestro fin es el caos.El caos como un espacio mítico donde reina lo híbrido, la fusión de lo contradictorio, el doble monstruoso. La función del caos en la escritura será una fascinación por los residuos, por el flujo verbal que nos lleva al hundimiento y a la perdida, por el retorno al silencio. La aspiración será “Encontrar un lenguaje endémico, caótico, que sea un lenguaje del cuerpo, que se convierta entonces en el fin reconocido de la escritura”
Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

EL SUJETO DE LAS ADICCIONES

ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 9 – 2014, Monográfico –Elsujeto de las adicciones–, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
– Vásquez Rocca, Adolfo, “William S. Burroughs y Jacques Derrida; Literatura parasitaria y Cultura Replicante: Del virus del Lenguaje a la Psicotopografía del Texto”, En ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 9 – 2014, Monográfico –El sujeto de las adicciones–, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.
 
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
– VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “WILLIAM S. BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO”, En ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 9 – 2014, Monográfico –El sujeto de las adicciones–, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.
ERRANCIA NÚMERO NUEVE
EL SUJETO DE LAS ADICCIONES
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
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Dr. Adolfo Vásquez Rocca
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
“Emitir no puede ser nunca mas que un medio para emitir más, como la Droga. Trate usted de utilizar la droga como medio para otra cosa (…) Al emisor no le gusta la charla. El emisor no es un ser humano (…) Es el Virus Humano.”
W. S. Burroughs
Desperté de la Enfermedad a los cuarenta y cinco años, sereno, cuerdo y en bastante buen estado de salud, a no ser por un hígado algo resentido y ese aspecto de llevar la carne de prestado que tienen todos los que sobreviven a la Enfermedad… La mayoría de esos supervivientes no recuerdan su delirio con detalle. Al parecer, yo tomé notas detalladas sobre la Enfermedad y el delirio.
W. S. Burroughs
La droga es el producto ideal… la mercancía definitiva. No hace falta literatura para vender. El cliente se arrastrará por una alcantarilla para suplicar que le vendan… El comerciante de droga no vende su producto al consumidor, vende el consumidor a su producto. No mejora ni simplifica su mercancía. Degrada y simplifica al cliente. Paga a sus empleados en droga.
W. S. Burroughs
 
La droga produce una fórmula básica de virus “maligno”: El álgebra de la necesidad. El rostro del «mal» es siempre el rostro de la necesidad total. El drogadicto es un hombre con una necesidad absoluta de droga. A partir de cierta frecuencia, la necesidad no conoce límite ni control alguno. Con palabras de necesidad total: «¿Estás dispuesto?» Sí, lo estás. Estás dispuesto a mentir, engañar, denunciar a tus amigos, robar, hacer lo que sea para satisfacer esa necesidad total. Porque estarás en un estado de enfermedad total, de posesión total, imposibilitado para hacer cualquier otra cosa. Los drogadictos son enfermos que no pueden actuar más que como actúan. Un perro rabioso no puede sino morder. Adoptar una actitud puritana no conduce a nada, salvo que se pretenda mantener el virus en funcionamiento.
W. S. Burroughs
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
AcademiaEdu
 
     1.- La metáfora viral.
La o                         La obra de William Burroughs es un informe sobre sus viajes a un mundo psicodélico y mutante, donde la condición del hombre está definida por sus adicciones (tanto al poder como a las drogas) y donde nuestra especie está en proceso de mutación hacía otra forma poshumana.
William S. Burroughs fue un sobreviviente. Paranoico y genial. Novelista, drogadicto e ícono cool. Aunque también su figura ostenta otras etiquetas: la de padre del punk, la de homosexual, la de pintor, la de ensayista, la de amante de las armas, la de autor postmodernista, la de figura primaria de la generación Beat, entre unas cuantas más, como místico, teórico de los medios, gurú de la ciencia ficción, etc. Cualquiera de ellas puede funcionar bien como una puerta de entrada a su mundo.
En en la obra de William Burroughs el sujeto se encuentra manipulado y transformado por los procesos de contagio. El lenguaje es un virus que se reproduce con gran facilidad y condiciona cualquier actividad humana, dando cuenta de su intoxicada naturaleza. Los textos de Burroughs proliferan sin principio ni fin como una plaga, se reproducen y alargan en sentidos imprevisibles, son el producto de una hibridación de muy diversos registros que no tienen nada que ver con una evolución literaria tradicional, sus diferentes elementos ignoran la progresión de la narración y aparecen a la deriva desestructurando las novelas de su marco temporal, de su coexistencia espacial, de su significado, y posibilitando que sea el lector quien acabe por estructurarlas según sus propios deseos.
En el contexto de esta escritura laberíntica en la que corremos el riesgo del extravío del autor perdido en el texto o por los constantes y expansivos comentarios, estamos ante la idea del texto como tejido en perpetuo urdimiento, como un tejido que se hace, se traba a mismo y deshace al sujeto en su textura: una araña tal que se disolvería ella misma en las secreciones constructivas de su tela. Así William Burroughs viene a ser el precursor de la deriva, en el sentido situ de dérive y en la definición de Lyotard de driftwork.
A partir de los textos de Burroughs es posible prever una geografía enteramente nueva, una especie de mapa de peregrinaciones en el que los lugares sagrados se han reemplazado con experiencias dromo-literarias: una verdadera ciencia de la psicotopografía.
2.- Parásitos, lectura deconstructiva e historias de amor triste
Vivimos un momento no sólo sospechoso sino también generador de otras tantas incertidumbres, como las que recaen sobre los procesos significativos. El escepticismo postmoderno, descree radicalmente ya no –como es obvio– de la verdad, sino de la posibilidad de interpretaciones validas o más bien validadas de acuerdo a un criterio externo o distinto a la ficcionalización de los relatos,1 lecturas intencionadas y maliciosas de los textos o –como bien dirá Derrida– ante sobreinterpretaciones, recuérdese que –“una buena traducción debe ser abusiva”.2 Las sospechas a este respecto son razonables, si se tiene en cuenta que la cultura actúa como una cadena de textos que por una parte se instruyen mutuamente y, por otra, están en desplazamiento constante.3
La estrategia de desplazar, diferir, des-estructurar, diseminar, son propias de una lectura deconstructiva, una lectura –en apariencia– parasitaria.La lectura deconstructiva de una obra dada sería simple y llanamente un parásito de la lectura obvia o unívoca. Como en el caso de una cita de una cita como ejemplo del tipo de cadena que pretendemos auscultar aquí. ¿Es la cita un parásito intruso dentro del cuerpo del texto principal, o es el texto interpretativo el parásito que rodea y estrangula a la cita, su anfitrión? El anfitrión alimenta al parásito y hace posible su vida pero, al mismo tiempo, es aniquilado por él tal como se acostumbra decir que la crítica mata a la literatura.4
1A modo de esbozo de una teoría literaria –de la creación de entidades ficcionales, mundos y tramas dentro del texto– podemos caracterizar la naturaleza del relato de ficción como un mundo posible ceñido a las normas constitutivas de la lógica modal. Este modelo ofrecerá las respuestas a problemas como la relación entre el mundo real y el dominio semántico del texto de ficción, o la posibilidad de hacer declaraciones sobre la función de verdad en los universos de la ficción.
2DERRIDA, Jacques, La deconstrucción en las fronteras de la Filosofía: La retirada de la metáfora, Editorial Paidós, Barcelona, 1989.
3VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, Postmodernidad y sobreinterpretación. Lecturas paranoicas y métodos obsesivos de interpretación; En NÓMADAS. 11 | Enero-Junio.2005. Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas. UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID.http://www.ucm.es/info/nomadas/11/avrocca1.htm
4 MILLER, J. Hillis, “El crítico como huésped”, en Deconstrucción y crítica, Siglo XXI editores, México, 2003, p. 211 – 212
        3. Laberinto y racionalidad nómade.
 
 
 
 
  
          
1 Especie de “muerte celular programada”, un “suicidio” genéticamente determinado.
 
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

           

           Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Adolfo Vásquez Rocca Doctor en Filosofía

 Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

  Doctor en Filosofía Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Universidad Complutense de Madrid. Profesor de la Escuela de Psicología de la UNAB. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales’ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de Errancia, Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. – Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. –Profesor Asociado al Grupo Theoria – Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM. Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011.Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2014
       

Adolfo Vásquez Rocca Arte y Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo y Arquitectura UNAB Santiago.  – En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.  – Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador– . Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo Theoria –Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado– UCM.  Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. Artista conceptual. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011
VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo
Doctor en Filosofía Director de Revista Observaciones Filosóficas

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Valparaíso, Chile

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.- 2014

ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PHD.

Publicaciones

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.

(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.
Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420
Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


Publicaciones Catalogadas en:
DOAJ Directory of Open Access Journals 

DIALNET Directorio de Publicaciones Científicas Hispanoamericanas

Publications Scientific

Biblioteket og Aarhus Universitet, Denmark | Det Humanistiske Fakultet

Biblioteca Universia → Unesco – CSIC
Biblioteca UCM → Universidad Complutense de Madrid

Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Publicaciones Indexadas en Revista Nómadas

VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “SLOTERDIJK: NEUROGLOBALIZACIÓN, ESTRESORES Y PRÁCTICAS PSICO-INMUNOLÓGICAS“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457http://www.theoria.eu/nomadas/35/adolfovrocca.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/39/adolfovrocca_es.pdf
Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).
http://www.ujaen.es/huesped/rae/articulos2013/21vasquez13.pdf

Adolfo Vásquez Rocca Doctor en Filosofía

ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D. – CURRICULUM ACADÉMICO

Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Complutense de Madrid
Universidad Andrés Bello UNAB

E-mail: adolfovrocca@gmail.com

PAPELES___ MANUSCRITOS___DIARIOS__TESIS ___CUADERNOS __BORRADORES Y PRÓLOGOS___FILOSOFÍA, ARTE Y NOTAS AL MARGEN ___DR. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.
Vásquez Rocca, Adolfo, “William Burroughs: Literatura ectoplasmoide y mutaciones antropológicas. Del virus del lenguaje a la psicotopografía del texto”, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, NÓMADAS. 26 | Enero-Junio.2010 (II), pp. 251-265.  http://www.ucm.es/info/nomadas/26/avrocca2.pdf
En Qì Revista de pensamiento cultura y creación, Año VII – Nº8, 2006, pp. 118 a 124,

UNIVERSIDAD CARLOS III DE MADRID (ESPAÑA, UE)
http://www.margencero.com/articulos/new03/burroughs.html

Vásquez Rocca, Adolfo, “W. Burroughs; La metáfora viral y sus mutaciones antropológicas” En Almiar MARGEN CERO, Revista Fundadora de la ASOCIACIÓN DE REVISTAS DIGITALES DE ESPAÑA – Nº  46 – 2009.

Vásquez Rocca, Adolfo,  “William Burroughs. Metáfora Viral,  compulsión y  Literatura conspirativa”, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS.13 | Enero-Junio (2006.1) pp. 419-424
http://pendientedemigracion.ucm.es/info/nomadas/13/avrocca2.pdf

Vásquez Rocca, Adolfo, “La Metáfora Viral en William Burroughs; Posmodernidad, compulsión y  Literatura conspirativa”, en NÓMADAS, Universidad Complutense de Madrid,  Nº 13 (2006.1), p. 419-424, Versión digital: <http://revistas.ucm.es/cps/15786730/articulos/NOMA0606120419A.PDF>
Y En Qì Revista de pensamiento cultura y creación, Año VII – Nº 8, 2006, pp. 118 a  124, Universidad Carlos III de Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “W. Burroughs; La metáfora viral y sus mutaciones antropológicas” En Almiar MARGEN CERO, Revista Fundadora de la ASOCIACIÓN DE REVISTAS DIGITALES DE ESPAÑA – Nº  46 – 2009.
    William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

BEAT WRITER’S GOT THE BEAT: William S. Burroughs Sings!

One of the most unlikely stars of the late ’70s-to-early ’90s punk/college rock days wasn’t a musician at all, but a taciturn, elderly writer clad not in flannel shirts and Doc Martens, but a three-piece suit, hat, and cane. How a novelist with no musical background who began his career in the 1940s became so popular an alternative music figure that Kurt Cobaine backed him up on one of Cobain’s last recordings is one of the odder, more fascinating footnotes in this otherwise heavily examined musical era.William S. Burroughs is, of course, one of the most celebrated figures in 20th century literature due to his key participation in the “Beat” movement that essentially dragged American letters into the modern era, rejecting classical European/Shakespearean influences in an attempt to create a literature as unique to the U.S. as jazz is to American music. And, indeed, the cliche of the beatnik reciting stream-of-consciousness poetry over cool jazz is the first thing that pops to mind when considering the confluence of the Beats with music.

But Burroughs was never a beatnik.  He was a junkie and heroin dealer who accidentally shot and killed his wife, traveled thru Latin America and Morocco, helped popularize North African trance ritual music, dismantled literature via his “cut-up” method of chopping up and rearranging pages of writings, was put on trial for obscenity, saw his son go to prison, saw his son die, was gay in the pre-Stonewall days, and co-created a “dream machine” said to create somewhat hallucinatory experiences when activated.

In other words, he’d been thru some shit. By the late ’70s, he was back in the States and started giving public readings in his now impossibly craggy, deep, world-weary voice.  This was to be his main source of income for the last years of his life. The downtown New York scene was receptive to both his writings and his voice, filled as it was with not only the weight and wisdom of a life you never led, but with an idiosyncratic rhythmic delivery. He left New York for Kansas in 1981, well on his way to becoming an icon of cool.

After a while, it wasn’t enough to just listen to Burroughs read his own works, with increasingly elaborate musical backings, but to hire him to perform on other people’s recordings. And that is what we have here: not Burroughs’ own releases, but his various miscellaneous appearances on other bands’ songs. Having Burroughs perform your music gave you instant hip cred, and gave a Bill a paycheck. As this article puts it, he was a rock star to rock stars. William S. Burroughs died in 1997, at age 83.

William S. Burroughs Sings

UPDATE 10/13: Also now up on ubu.web: http://www.ubu.com/sound/burroughs_sings.html

1. Star Me Kitten (with REM, from “Songs in the Key of X: Music from and Inspired by ‘the X-Files’” – 1996)
2. Is Everybody In? (with The Doors, reciting Jim Morrison poetry, from “Stoned Immaculate: The Music of the Doors”)
3. Sharkey’s Night (with Laurie Anderson, from “Mister Heartbreak” – 1983)
4. What Keeps Mankind Alive (from Kurt Weill tribute album “September Songs”)
5. ‘T ‘Aint No Sin (1920s jazz song, performed on Tom Waits’ “The Black Rider” – 1993)
6. Quick Fix (w/Ministry, “Just One Fix” b-side – 1992)
7. Old Lady Sloan (w/The Eudoras, covering a song by a Lawrence, Kansas punk band from “The Mortal Micronotz Tribute!” – 1995
8. Ich Bin Von Kopf Bis Fub Auf Liebe Eingestellt (Falling In Love Again) – Marlene Deitrich cover, from “Dead City Radio” – 1988

 William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
Sobrevivió a todo: a Jack Kerouac y Allen Ginsberg, a sus propios excesos de todo tipo, a la culpa, a los exilios, a los críticos. El sábado lo mató su corazón, a los 83, en Kansas City.
Aunque las informaciones cablegráficas repitan que murió el sábado, a los 83 años, en un cuarto de hospital de Lawrence (Kansas), los lectores de William S. Burroughs harán bien en desconfiar. Beatnik heterodoxo, perverso polimorfo, gourmet entusiasta de todas las estimulaciones del mundo, el escritor sobrevivió a demasiadas catástrofes como para que un módico ataque cardíaco obligue a escribir sobre él en pasado.
Burroughs sobrevivió a una extensa carrera de heroinómano, emprendida intencionalmente a principios de los años ’40, cuando dejó su St. Louis natal y desembarcó en Nueva York, y sólo interrumpida 20 años más tarde, en una diminuta habitación de Tánger cuando, después de pasarse un mes contemplándose su propio pie, descubrió, también intencionalmente, que se estaba muriendo. Sobrevivió a una fugaz experiencia criminal en México, cuando puso en práctica su alucinada puntería de Guillermo Tell con su mujer, Joan Vollmer Adams, y la mató con el disparo destinado al vaso de vidrio que había puesto sobre su cabeza. Sobrevivió a la culpa, al exilio (Sudamérica, Tánger) y a los procesos judiciales que le deparó a fines de los ’50 su novela más famosa, Almuerzo desnudo, el más eufórico descenso a los infiernos de la droga que la
Sobrevivió a la admirada envidia que le profesaron Jack Kerouac y Allen Ginsberg, los dos cómplices con los que fundó el movimiento beatnik. Sobrevivió a la policía, a los médicos, al anonimato y a la fama, y hasta sobrevivió a Kurt Cobain, que en 1992 lo convocó para grabar su voz mitológica en un tema del álbum The Priest They Called Him. Ironías de la literatura: en 1993, Christopher Silvester, profético editor de una antología de reportajes, concluye el prólogo a la entrevista de Burroughs dándolo por muerto… en 1996.
Esa extraordinaria voluntad de persistencia es apenas la cara visible de la energía que consumió la vida y la obra de Burroughs: la energía de experimentar. Con su propio cuerpo, con la literatura, con la tecnología (no en vano Burroughs, ese Marshall Macluhan políticamente incorrecto, era nieto del inventor de la máquina de calcular), con las formas monstruosas que empieza a asumir el mundo contemporáneo. Ya en sus primeros libros (Yonqui y Queer, de principios de los años ’50) aparece trazada la prodigiosa continuidad entre experiencia y ficción que marcaría toda su carrera. En 1959 publicó Almuerzo desnudo, la perfecta autobiografía de un heroinómano: libro radical, una biblia atroz que expande límites sin pudor y sin la menor sombra de autocompasión. Los temas: droga y sexualidad, la aleación que lo cubriría de escarnio y de prestigio. Las formas: una escritura salvaje, de una nitidez casi clínica, experta en el montaje de géneros, materiales y texturas que la literatura pocas veces se había atrevido a hacer coexistir. Este gran libro de drogón es también un gran libro de vidente que anuncia el mundo del porvenir. Un paisaje de paranoia y control planetarios.
Con Almuerzo desnudo nació el mito Burroughs. El resto de su obra es vasto, intrincado, a menudo ilegible. Libros como La máquina blanda, El boleto que explotó (próximo a aparecer en castellano) o Expreso Nova son nuevos atajos de un camino sin retorno, solitario y encarnizado, donde la experiencia estalla en jirones casi irreconocibles. La herencia Burroughs, sin embargo, no es libresca. Leída o no, conocida o rozada de segunda mano, su prosa y su figura fermentan desde hace décadas en los márgenes del mundo literario: en el rock (Patti Smith, Lou Reed, Soft Machine y David Bowie son algunos de sus deudores reconocidos, esto sin mencionar que U2 lo homenajea en su último video “Last nigth on heart”), en el cine (la versión Cronenberg de Almuerzo desnudo, el gurú adicto que Burroughs interpreta en Drugstore Cowboy, de Gus Van Sant), en todas aquellas regiones de la experiencia donde la vida busca transformarse en otra cosa.

William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
 
William S. BURROUGHS es una de las figuras más transgresoras e inclasificables de la literatura universal, hasta el punto de resultar dudosa su condición de narrador, en el sentido estricto del término (contador de historias). No cabe duda de que se trata de un escritor, puesto que su medio de expresión es el lenguaje escrito plasmado sobre papel, pero ahí acaban las certezas.
El lenguaje que utiliza está tan alejado de la norma académica como de las distintas jergas y dialectos marginales norteamericanos. Con frecuencia sazona su prosa con términos de invención propia, construcciones gramaticales imposibles o palabras desprovistas de significado pero cargadas de sonoridad. Por todo ello, puede considerarse la mayor parte de su obra como poesía en prosa, ya que su intención no está tanto en la narración como en la evocación de determinadas atmósferas y ambientes, así como estados psicológicos extremos (casi nunca sentimientos). Para este fin utiliza el lenguaje, destruyéndolo y recomponiéndolo a su gusto, siempre consciente de que se trata de un código rígido y obtuso que debe ser dinamitado y reprogramado, intentando utilizarlo como fin más que como medio de expresión, ya que esto último supondría dejarlo en el lugar que siempre ha ocupado y que le ha servido para llegar a un estado de momificación absoluta.
En este sentido, BURROUGHS, como Joyce , decide replantearse la base misma de la creación literaria, que no es otra que el propio código de comunicación. Es consciente de que un nuevo código transmite siempre nuevas ideas, y lo que es más importante: nuevas sensaciones. Para él, escribir es un acto físico de coordinación motora. Su meta es escribir más rápido de lo que se piensa, tal y como lo pretendieron los surrealistas por medio de la escritura automática. Este fin, aunque imposible, se vuelve deseable y útil como método de creación, o incluso de meditación. De la misma forma que la repetición de los “mantras” en el budismo zen es una forma de desproveer al lenguaje de su significado y limpiar la mente de todo pensamiento, ayudada por el ritmo respiratorio que dichos “mantras” imprimen al cuerpo; la escritura automática es una forma de liberarse de esa corriente de parloteo interno, encerrando los pensamientos en una hoja de papel en blanco y dejándolos fluír sin reflexionar sobre ellos. Es el monólogo interior de John Dos Passos llevado a su última consecuencia.
Esta forma de trabajo fue una de las principales aportaciones que BURROUGHS transmitió a los escritores de la generación BEAT , de la que fue maestro y antecesor directo. No resulta casual que muchos de sus integrantes mostraran interés por la meditación y las tradiciones místicas orientales (zen, taoísmo, vedanta, sufismo…)y desarrollaran un estilo hipnótico y sincopado muy influenciado por estas filosofías, así como por movimientos musicales como el jazz y el be-bop. Tanto Allen Ginsberg como Gregory Corso y, sobretodo Jack Kerouac , reflejan en sus páginas esta clase de flujo obsesivo y automático de palabras, que guarda mucha relación con el beat (golpe) que les sirvió de seña de identidad generacional. Golpes a las teclas de la máquina de escribir, golpes a la batería de jazz que confieren un ritmo diabólico y espiral a las improvisaciones, golpes de las máquinas que trabajan en lugar del hombre a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y sobretodo, golpes que les da la vida y la sociedad a todos aquellos que pretenden guiarse por su conciencia individual más que por la luz que irradia la locomotora del stablishment.
Como hemos dicho, BURROUGHS será una influencia decisiva sobre la generación beat, hasta el punto de ser considerado en ocasiones como parte integrante de la misma (algo no del todo cierto). El peculiar tratamiento que BURROUGHS hace del lenguaje lo llevará a la invención del método CUT-UP (cortar y pegar) aplicado a la narrativa, consistente en recortar un texto en múltiples fragmentos, agitarlos hasta mezclarlos aleatoriamente y, finalmente recombinarlos tal y como vayan surgiendo de los inexorables designios del azar. Dicho método ha dado lugar a novelas enteras de William Burroughs, quien lo ha llegado a utilizar durante entrevistas periodísticas por medio de la combinación de tres o más cintas magnetofónicas grabadas con distintos discursos mezlados de forma inconexa.
Este tipo de investigaciones y experimentos formales han cobrado gran importancia en la evolución de la música electrónica y las artes audiovisuales desde los sesenta hasta nuestros días (desde Stockhausen hasta el sampler digital tan utilizado en la actualidad, pasando por los videojockeys), pero no han seguido utilizándose apenas en la literatura. Esto explica por qué Burroughs ha ejercido tanta influencia sobre músicos y cineastas, tal como lo atestiguan los diversos discos-homenaje publicados por el sello belga de electrónica experimental Sub Rosa, o las múltiples colaboraciones de Burroughs con músicos ( Kurt Cobain , Ministry , U2, Laurie Anderson …) o cineastas como Gus Van Sant y David Cronemberg .
William Seward Burroughs había nacido en el año 1914 en St. Louis (estado de Missouri) y desde muy joven se había ido formando gracias a su condición de rata de biblioteca y su esmerada educación burguesa (pertenece a una familia acomodada, su abuelo fue el fundador de una famosa marca de calculadoras, posteriormente absorbida por IBM). Estas circunstancias biográficas lo llevan a un rechazo tajante de las convenciones sociales y la moral imperante, que tan bien pudo conocer gracias a su entorno familiar conservador. Fue criado en el “american way of life” propio de la Norteamérica de entreguerras. Como suele suceder, las disidencias se gestan en el centro mismo del problema. En este sentido, BURROUGHS pertenece a una larga estirpe de burgueses automarginados y transgresores, donde se encuentran también el Marqués de Sade , Cocteau o Tomas De Quincey . Cuando uno no necesita preocuparse por subsistir puede dedicar su tiempo a replantearse conceptos morales.
Durante su juventud, estudia en distintas universidades, licenciándose en literatura inglesa en Harvard (donde conoce a T.S. Eliot ) en 1936 y cursando varios años de antropología, medicina, psicología… en diversos países (Alemania, Panamá, México…). Se casa con una judía alemana para librarla de los nazis y emprende un viaje por toda Europa. Trabaja de redactor de un periódico en St. Louis y a partir de 1938 se traslada a Chicago, donde ejercerá de exterminador de cucarachas y asistirá a un seminario de semántica impartido por Alfred Korzibsky . Se forma en profundidad en teoría psicoanalítica, parapsicología, telepatía… leyendo compulsivamente a autores contemporáneos como Wilhelm Reich , C.G. Jung , Spengler o L. Ron Hubbard y a clásicos como Zoroastro , Giordano Bruno , Paracelso …
Junto a su interés por el mundo de la ciencia y el ocultismo, desarrolla una gran pasión por las armas, adquirida en la adolescencia durante su estancia en el Ranch School, un internado aristocrático situado en Los Álamos (Nuevo Méjico), donde poco tiempo después se realizarían las primeras pruebas atómicas y donde el joven BURROUGHS se iniciaría en las prácticas homosexuales, a la edad de 15 años.
Durante su estancia en Chicago desde 1938 hasta 1943 se introduce en el mundo del hampa y la delincuencia, condicionado por su incipiente adicción a la morfina. En 1943 se instala en Nueva York, conoce a Herbert Huncke , uno de los “héroes” suburbanos retratados por los escritores de la generación beat y heroinómano prototípico (así como genial escritor). También en esa época conoce a Allen Ginsberg y Jack Kerouac, quienes quedan fascinados por la amplia cultura y erudición de BURROUGHS, tomándolo como maestro y fuente de inspiración para sus respectivas obras literarias (en el caso concreto de Kerouac, en casi todas sus novelas aparece algún personaje basado en BURROUGHS, como el Bull Lee de “On the road”). El rol que desempeña BURROUGHS en ese momento fundacional de la “beat generation” será el de “hermano mayor” (aunque sea poco mayor que el resto), sobretodo gracias a haber vivido en diversos países y poseer una vasta cultura de los más variados temas. De este modo, BURROUGHS supera la sensación de aislamiento y malditismo que le había perseguido desde la infancia. Gracias a su influencia, Ginsberg y Kerouac leerán a autores como Hart Crane , William Butler Yeats , W.H. Auden , Blake , Kafka , Denton Welch … y comenzarán a interesarse por la cultura oriental, por medio de obras clásicas como el Bhagavad- Gita , El Libro tibetano de los muertos , Upanisad o el Tao Te King .
A principios de los cincuenta, Kerouac le insta a retomar su afición infantil a escribir novelas. Incluso escribirán juntos una novela inédita titulada “Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques”, que trataba de las experiencias homosexuales de un amigo común fallecido prematuramente.
Hay que decir que BURROUGHS había escrito algunas novelas en su infancia, como “La autobiografía de un lobo”, con tan sólo ocho años o “Carl Cranbury en Egipto”. En ambas se vislumbra su afición a los países exóticos como medio de alejarse del aislamiento social al que su familia lo somete tras la caída de la bolsa en 1929, hecho que provocó la ruina económica de su padre y la consiguiente vergüenza y sensación de fracaso que lleva a su familia a trasladarse a una pequeña propiedad en las afueras de St. Louis. En 1929 publica en la revista del colegio una historia titulada “Magnetismo personal” en la que aborda precozmente varias de sus obsesiones posteriores: control mental, telepatía… En torno a los diez años escribe compulsivamente historias de piratas, vaqueros, gángsters… sazonadas con abundantes duelos de pistola (un motivo repetido en varias de sus novelas adultas). En estas primeras novelas se deja sentir la influencia de un libro titulado “No puedes ganar”, autobiografía de un ladrón llamado Jack Black publicada en 1924, obra que ejercerá un enorme poder de fascinación sobre el joven BURROUGHS y que lo acercará a un mundo marginal y furtivo que años después conocería de primera mano.
PRECEDIENDO AL “BEAT”: SU PRIMERA NOVELA
En el año 1945, a pesar de su homosexualidad, se casa con una mujer llamada Joan y compra una granja en Texas. Dos años después se traslada a Nueva Orleáns, donde comienza a tener problemas con la policía, ya que la situación legal es cada vez más difícil para los morfinómanos, por lo que huye a Méjico en 1949, donde asiste a un curso sobre historia azteca y escribe sus dos primeras novelas: “Yonqui” y “Marica”. La primera de ellas saldrá publicada en EEUU en 1953, gracias a las incansables gestiones y correcciones de Allen Ginsberg. No olvidemos que este fue un libro muy incómodo para el mundo editorial estadounidense de principios de los cincuenta, tanto por su temática como por su estilo. Por esta razón sale en un formato “pulp” y firmado con el pseudónimo William Lee , dentro de la editorial Ace Books de Carl Solomon , quien obliga a BURROUGHS a escribir una nota introductoria con tono moralista para cubrirse las espaldas ante la moral bienpensante de la época.
En su debut como escritor, BURROUGHS utiliza un estilo mucho más conciso y aséptico que en la mayor parte de sus obras posteriores. Otorga prioridad a la historia más que a la forma literaria, construyendo una narración desprovista de todo elemento accesorio, casi minimal. Este estilo, propio de las novelas “pulp”, busca impactar por medio de la inmediatez del lenguaje y la contundencia de lo que se cuenta. El lector asiste a una narración en primera persona, de aspecto improvisado, lo cual otorga un aura de autenticidad a la novela, que sirve como gancho para el lector (el morbo es un elemento central en la intencionalidad de las “pulp novels”, a menudo deudoras del periodismo sensacionalista). La novela se convierte rápidamente en un hito dentro del subgénero de la autobiografía toxicómana, destacando por su tono anti-poético y marginal, distanciándose del romanticismo de De Quincey y del lirismo de “Cain’s book”, escrito por Trochi algunos años después. A diferencia de dichas obras, el relato de BURROUGHS sólo se centra en el proceso adictivo mismo, obviando cualquier narración adyacente con entidad propia y tono evocador.
Cuando se publica esta primera novela, la sociedad estadounidense vive un fervor prohibicionista en torno a diversas drogas, gracias en parte a la política impulsada por Henry Anslinger desde la DEA (“drug and food administration”). El estereotipo del adicto a narcóticos cambia al tiempo que lo hacen las leyes sobre la venta de drogas, pasando del modelo integrado social y económicamente propio del s.XIX y principios del XX (representado por Coleridge o De Quincey en la literatura) al marginal perseguido, residente de los barrios pobres de las grandes urbes. El recrudecimiento de las leyes contra la venta de drogas provocará la aparición de la figura del “camello” o traficante clandestino, que a menudo vende sustancias adulteradas.
Este momento de cambio en los hábitos y en la sociología de las drogas, se ve reflejado en la novela de BURROUGHS, quien empieza su adicción durante la 2ª Guerra Mundial a base de morfina y opiáceos de farmacia y progresivamente comienza a recurrir a heroína adulterada del mercado callejero, con un precio considerablemente mayor. La novela retrata la cotidianidad del adicto y la lucha constante contra las resistencias de los médicos y farmacéuticos a dispensar narcóticos (algo impensable tan sólo veinte años antes, cuando estos mismos profesionales eran el principal grupo social de adictos y/o difusores de la adicción yatrogénica). Diversos historiadores de las sustancias psicoactivas ( Antonio Escohotado , Richard Rudgley, Sadie Plant …) han destacado la influencia determinante de esta novela de Burroughs en la aparición del concepto de yonqui como estereotipo sociológico, muy diferenciado del adicto a opiáceos de siglos anteriores (tanto del morfinómano sanitario como del fumador de opio), cuyo ocaso queda reflejado en la novela autobiográfica “Diary of a drug fiend” (1922) de Aleister Crowley .
Cuando en la década de los setenta los sueños de los “hijos de las flores” se desvanecieron, la figura del yonqui marginal comenzó a tomar impulso en forma de las llamadas “epidemias de heroína” (en España no llegará hasta principios de los ochenta) y se reflejó notoriamente en varios fenómenos de la cultura popular norteamericana. Desde las primeras canciones de la Velvet Underground ( Heroin a la cabeza) hasta el desencanto punk, pasando por la progresiva marginalización y despolitización del movimiento underground o los filmes de Warhol , Morrisey , Anger … todos ellos influidos de forma directa y confesa por BURROUGHS, una de las pocas figuras que resultó inmune a la iconografía del “flower power” y al movimiento hippie.
Ya en esta primera novela, escrita en torno a 1950, deja claro su falta de confianza en las ideologías políticas y en los movimientos de masas, decantándose por la descripción de su universo personal más desgarrado y sincero y consolidándose como el gran “outsider” de la literatura norteamericana del siglo XX.
Poco después de terminar “Yonqui”, BURROUGHS escribe “Marica”, utilizando el mismo estilo simple y conciso. Esta será su novela más sentimental, ya que trata de sus diversas relaciones amorosas y sexuales durante su estancia en Méjico y Panamá. En ella queda claro que su matrimonio con Joan, a pesar de los hijos en común, es más una cuestión de amistad que de amor, ya que su condición de homosexual lo lleva a acumular jóvenes amantes masculinos, a menudo interesados por el dinero que esperan sacarle al “gringo”.
EL NACIMIENTO DEL MUTANTE Y SU ALMUERZO DESNUDO
En Méjico, cuando cree haber encontrado por fin su asentamiento ideal (le fascina la extrema libertad y el mundo onírico que se vive allí, amén de la facilidad con que puede comprar morfina) sucede un accidente que marcará su destino como escritor: su mujer muere tras recibir un disparo del propio Burroughs mientras realizaban prácticas de tiro a lo Guillermo Tell en estado ebrio. Este trágico suceso lo llevará a embarcarse en una expedición antropológica a Panamá, que después continuará en solitario por Colombia, Ecuador y Perú, en busca de la ayahuasca o yagé , un poderoso enteógeno vegetal utilizado por diversas tribus latinoamericanas (en especial por los jíbaros o shuar ). El interés de Burroughs en esta sustancia procede de las alusiones que muchos antropólogos habían hecho a sus supuestas propiedades telepáticas (de hecho, uno de sus principios activos fue bautizado como telepatina).
Durante estos viajes mantiene una relación epistolar con Allen Ginsberg. Las cartas de ambos se recopilarán y saldrán publicadas con el título de “Las cartas del yagé” en 1963. En ellas se observa la profunda depresión que atraviesa BURROUGHS tras el desgraciado accidente con su esposa.
Regresa a Nueva York en 1953 para asistir como padrino al nacimiento incipiente de la “Beat generation”. Conoce a Gregory Corso , John Clellon Holmes y el resto de escritores beat. En 1954 se marcha a vivir a Tánger a causa de sus problemas con la justicia estadounidense, allí residirá hasta 1958. Estos años serán los más duros y dramáticos de su vida, a causa de su adicción cada vez mayor a la heroína. Sus vecinos se refieren a él como “el hombre invisible” a causa de su aspecto extremadamente degradado. Durante este período no es capaz de escribir más que pequeños fragmentos inconexos , algunos de ellos incorporados después a su novela “El almuerzo desnudo”, que describe su vida en esta época. Tras numerosos intentos de desintoxicación, en 1956 se somete al revolucionario tratamiento de apomorfina del doctor John Dent (1888-1962) en una clínica de Londres, con resultados positivos que le permitirán retomar enérgicamente su labor literaria. De hecho, a principios de 1957 ya casi ha finalizado la novela, que será mecanografiada por Kerouac durante una visita que le hacen él y Ginsberg a Tánger. En 1958 se traslada a París, donde reside en el “hotel beat”, llamado así por albergar a gran cantidad de escritores y pintores de vanguardia a finales de los cincuenta, y comienza a experimentar con métodos como el “cut-up” (cortado), el “fold-in” (montaje) o el “splice-in” (inserción), aplicados a la literatura y surgidos de la influencia decisiva del pintor Brion Gysin .
“El almuerzo desnudo” es considerada por muchos como la obra maestra de BURROUGHS y como una novela paradigmática en la historia de la literatura norteamericana y mundial. Publicada tras muchos problemas legales en 1959, generó un auténtico escándalo en el mundo editorial estadounidense y tuvo que afrontar diversos procesos legales por obscenidad en Los Ángeles y Boston en 1965. La novela comienza con un prólogo-ensayo en el que BURROUGHS reflexiona sobre la adicción a los opiáceos como enfermedad metabólica, los distintos métodos de desintoxicación y las abismales diferencias que existen entre las diversas sustancias ilegales, cada una de ellas con unas características históricas y farmacológicas distintas, aunque metidas en el mismo saco de represión y ausencia de libertades por el gigante estadounidense, quien exportó su criterio moralizante y prohibicionista a países con larga tradición de consumo de sustancias ajenas al país del tío Sam, por medio de coacciones y presiones económicas casi siempre motivadas por oscuros intereses de estado.
Tras el prólogo, la novela profundiza en un universo onírico, obsesivo, donde la alucinación se entremezcla con la realidad (es probable que el frecuente consumo de mayún, una forma de hachís comestible, influyera notablemente en la construcción de la atmósfera del libro). Las calles de Tánger, Chicago o Nueva York se describen con intensidad psicoanalítica por medio de contundentes imágenes monstruosas asociadas casi siempre a los personajes “freaks” que pululan por ellas. La lucha entre el poder y los desarraigados se expresa de forma hiperbólica por medio de la sensación de constante paranoia que atraviesa la novela desde su contundente comienzo:
“Siento que la pasma se me echa encima, los siento tomar posiciones ahí fuera, organizar a sus soplones del demonio, canturreando en torno a la cuchara y el cuentagotas que tiré en la estación de Washington Square”.
El autor utiliza la escritura automática y el constante monólogo interior para lanzar imágenes vertiginosas sobre el papel, que impactan con la fuerza de sus connotaciones más que por su significado literal:
“Así que vuelvo al centro por la estación de Sheridan Square por si el secreta acecha en un armario de escobas.
Ya dije que no podía durar. Sabía que andaban por allí fuera en aquelarre, preparando su magia negra pasmosa, pinchando muñecos con mi cara en Leavenworth. ”A ese no sirve de nada clavarle agujas, Mike”.
La novela carece de planteamiento, nudo o desenlace y se desarrolla en espiral a través de un torrente de sensaciones que impactan directamente en el subconsciente del lector y se graban a fuego. El propio autor lo explica de la siguiente manera:
“No pretendo imponer relato, argumento, continuidad… En la medida en que consigo un registro DIRECTO de ciertas áreas del proceso psíquico, quizá desempeñe una función concreta… no pretendo entretener”
En cuanto a la ambientación, también carece de escenario fijo. En un párrafo te encuentras en Méjico y en otro en Nueva York, sin que medie transición alguna. Este recurso permite al autor abordar una gran cantidad de ambientes y sensaciones distintas, cuyo único elemento común es el origen, la procedencia (la propia vida de BURROUGHS).
De esta forma, la no-historia que cuenta la novela es la no-historia de la vida del autor en esos años, narrada con toda la intensidad de quién la ha sentido en carne propia y se niega a filtrarla a través de ningún género o convención literaria. Por ello, muchos párrafos de la novela son pequeños ensayos microscópicos en los que no se describe ni se narra sino que se teoriza. Ensayo y novela se juntan para dar lugar a poesía en prosa, donde el lenguaje se subvierte y escapa a las convenciones.
Leyendo “El almuerzo desnudo” se comprende la fascinación de BURROUGHS por el método “cut-up”, aunque no lo haya utilizado aun en esta novela. Resulta lógica su utilización por parte de un autor que siempre ha priorizado la sugestión por encima de la narración (lo único que rompe el “cut-up” es la narración, pero a menudo incrementa la sugestión).
En ocasiones se ha considerado “El almuerzo desnudo” como una novela excesivamente densa e incoherente y es cierto que para el lector que desconozca por completo la biografía del autor o que no se haya iniciado con obras más accesibles como Yonqui o Marica, puede resultar insufrible (por incomprensible). La historia que subyace tras el marasmo onírico de la novela es la misma (o muy similar) que la narrada de forma más clara en las dos novelas antes mencionadas. Son distintas caras de la misma moneda. Las tres novelas se corresponden con el período 1945-1953, los años de más intensa adicción de BURROUGHS. El almuerzo desnudo expresa las sensaciones intangibles que acompañaron a los hechos concretos narrados en las otras dos obras, por lo que lo más adecuado puede ser leerla en último lugar, cuando ya se poseen unas coordenadas espacio-temporales, dadas en las obras precedentes. De todas formas, es necesario que el lector se abandone a la sugestión y aborde la novela como si de poesía se tratase, sin pretender encontrar un hilo argumental (lo mismo que ocurre con las películas de David Lynch o Philippe Garrel ).
DE LOS SESENTA A LOS NOVENTA, O EL TRIUNFO DEL CUT-UP
Tras su novela-hito, el profesor chiflado de la literatura abraza definitivamente las nuevas concepciones formales que surgieron del magnetismo creativo de Brion Gysin y posteriormente fueron elaboradas y regurgitadas por el escritor de St. Louis, quien las bautizó con los nombres ya mencionados ( cut-up , fold-in , splice-in y algunos más).
En 1960 se traslada a Londres, aunque con esporádicas estancias en París y Tánger. Desde allí vive distanciado del enorme revuelo que su novela “El almuerzo desnudo” está provocando en EEUU. En Edimburgo asiste a una Conferencia Internacional de escritores, donde autores como Norman Mailer le expresan una enorme admiración por su novela.
En 1965 reside en el mítico Hotel Chelsea de Nueva York, con diversos músicos y artistas de la nueva generación hippie, conoce a Andy Warhol , Larry Ryvers, Basquiat y otros muchos representantes de la pintura y poesía de la década de los sesenta. Poco después regresa a Londres, donde residirá hasta 1974, fecha de su definitivo regreso a EEUU.
Desde la publicación de “El almuerzo desnudo”, BURROUGHS comienza un proceso rápido de radicalización estilística, más acorde con su filosofía vital que el estilo pulp de sus primeras novelas. Comienza a aplicar trucos y prestidigitaciones lingüísticas con el objetivo de romper aun más la forma de sus novelas (una de sus sentencias más famosas es la contundente: “language is a virus”). Paralelamente, se vislumbra en sus nuevas obras un leve rastro ideológico, antes completamente inexistente. Comienzan a aparecer continuas referencias al PODER y a la anulación del hombre a través del CONTROL . El universo INTERZONA ha resultado fatalmente profético, un mundo globalizado donde “hablar es mentir y vivir es colaborar”, un mundo acelerado donde no queda tiempo para vivir y mucho menos para pensar. El planeta Nova, presente de forma recurrente en su trilogía “La máquina blanda” (1961), ”El tiquet que explotó” (1962) y “Expreso Nova” (1964), es una inmensa metáfora de la paranoia cibernética (recordemos la pleitesía que rindieron a BURROUGHS los exponentes de la corriente cyberpunk , léase William Gibson , Bruce Stirling y Clive Barker ). Un universo que en ocasiones posee reminiscencias de “El Proceso” de Kafka , pero desde una perspectiva más extrema y tecnológica. En el universo NOVA, las fuerzas policiales acechan en cada esquina y el individuo no está permitido.
“Las armas más poderosas han sido siempre las nuevas formas de conciencia… la Inquisición y el poder de la Iglesia en la Edad Media no fueron derribadas por una acción revolucionaria directa. Su fuerza desapareció porque la conciencia humana se desarrolló más allá de ellos”.
Los habitantes grises de Nova parecen vivir en un universo pregrabado donde la única salida está en provocar un fallo del sistema. En una sociedad binaria, dominada por el conflicto de opuestos, la unidad es revolucionaria:
“Hay varias fórmulas básicas que han mantenido a este planeta en la ignorancia y la esclavitud. La primera es el concepto de nación o país. Se dibuja una línea alrededor de un territorio y se le llama país. Lo que significa que hay que poner policía, control de aduanas, fronteras, ejércitos, y también problemas con las otras tribus del otro lado de la línea”
El chico subliminal , uno de los fantasmales habitantes de Nova, se desplaza por un mundo corrupto donde las fuerzas del orden son los criminales más peligrosos. Esta atmósfera inquietante se adelanta en más de una década a la paranoia post-hippie de los “speed-freaks” y los “hell-angels”, la caída del sueño psicodélico de retorno a la naturaleza, representado gráficamente por el dibujante de cómics Robert Crumb , quien describe la década de los sesenta como una gigantesca ola que acaba estrellándose contra las rocas del PODER y deja a su paso un rastro de destrucción (“he visto las mejores mentes de mi generación destruídas por la locura”, el impactante aullido de Allen Ginsberg resultó premonitorio para lo que ocurriría en los setenta).
Uno de los méritos de William S. BURROUGHS ha sido su capacidad de sobrevolar todas las modas y tendencias sin influirse más que por su arrolladora personalidad. Un auténtico “lobo estepario” de la era cibernética que fue capaz de publicar decenas de libros en la década de los sesenta sin acercarse por un momento a las modas de la época. La obra de BURROUGHS sigue resultando igual de atípica y visionaria en el 2004 de lo que lo fue en 1959 (lo mismo que ocurre con personajes como Timoty Leary , John Lily o James Lovelock en ciencia y filosofía o John Cage , Nico o Laurie Anderson en música).
La trilogía NOVA, leída hoy en día resulta absolutamente esclarecedora: “las técnicas esenciales de NOVA son muy simples, consisten en crear y agrabar conflictos”.
Además de la referida trilogía, BURROUGHS aprovecha la década prodigiosa para publicar infinidad de artículos teóricos y relatos en las más variopintas publicaciones contraculturales, así como algún que otro montaje teatral o poemas sueltos, como su aportación a la compilación poética “Minutes to go”, junto a Gregory Corso y Sinclair Belles . Igualmente, ofrece numerosas conferencias donde aborda los más variados temas (política, drogas, literatura…)
A principios de los setenta vive una crisis creativa en Londres, ya que lleva décadas escribiendo y sus obras casi nunca han pasado del malditismo más absoluto. Escribe el guión cinematográfico “Las últimas palabras de Dulch Schulz” (1970), las novelas “Los muchachos salvajes” (1971) y “Puerto de los santos” (1973), así como las compilaciones de relatos “Exterminador” y “Metro blanco” (ambas en 1971), todas ellas absolutos fracasos comerciales, como el resto de sus obras hasta su muerte.
A mediados de los setenta y gracias, en parte a la ayuda de el bueno de Ginsberg, comienza a ofrecer seminarios en diversas universidades norteamericanas y europeas. Ya de vuelta en EEUU, publica de forma compulsiva infinidad de obras a finales de los setenta, entre ellas destacan “La tercera mente” (1978) junto a Brion Gysin o “Doctor Benway” (1979) una suerte de remix o variación de “El almuerzo desnudo”, protagonizada por uno de sus personajes más enigmáticos.
En los ochenta publica una genial trilogía del espacio: “Ciudades de la noche roja” (1981), “El lugar de los caminos muertos” (1984) y “Las tierras de occidente” (1987). En ellas se dan citas los géneros más marcianos, desde el western surreal-cibernético a la ciencia ficción más reflexiva y ensayística. En estas obras el prolífico escritor norteamericano retoma lo mejor de su estilo aplicándolo a un nuevo tipo de historias, lo que le valió para trascender la compulsión del cut-up y retornar a un estilo más simple:
“Creo que Finnegan`s Wake ejemplifica muy bien la trampa en que puede caer la literatura experimental cuando se convierte en puramente experimental. Yo he ido así de lejos en algunos experimentos concretos y luego he retrocedido; es decir, ahora vuelvo a escribir narrativa lineal puramente convencional, pero aplicando lo que he aprendido con el cut-up y con las otras técnicas a los problemas de la escritura convencional”
Esa capacidad de reinventarse dice mucho a favor de la literatura de BURROUGHS en los años ochenta, aunque lo que él denomina “escritura convencional” no lo sea en absoluto, ni en la forma ni en el fondo. De hecho, muchos de los hallazgos expresivos alcanzados por BURROUGHS hace décadas aún no han sido asimilados ni incorporados apenas a la literatura (a diferencia de lo que ocurre con la música o las artes visuales, que llevan algún tiempo transitando por la senda burroughsiana).
Desde finales de los ochenta hasta su muerte en 1997, Burroughs publicó una enorme cantidad de novelas pero, sobretodo dedicó sus esfuerzos a la pintura, la música y el cine, grabando infinidad de discos con gente como David Bowie , Frank Zappa , Tom Waits , New Order , The Jesús & Mary Chain , Henry Rollins , Blondie y un interminable etcétera. Sus cuadros han sido utilizados como portadas de discos de Sonic Youth y su presencia ha sido requerida hasta para el spot publicitario de una multinacional de zapatillas deportivas. Ha protagonizado diversos cortos y prestado sus guiones para otros tantos (muchos de ellos de la animación más innovadora que se ha hecho en los noventa), así como numerosas películas. En definitiva, al final de su vida, el escritor maldito se convirtió en una especie de icono mediático de referencia para los hijos del punk y la nueva escena electrónica experimental, convirtiéndose en uno de los personajes con más presencia en la red INTERNET (¿interzona?). Incluso diversas universidades y entidades lo condecoraron con dudosos galardones en un vano intento por domesticar y absorver su mensaje de transgresión. Afortunadamente, hoy en día, años después de su muerte, sigue ocupando el mismo lugar inclasificable que ocupó siempre, y el tiempo le seguirá dando la razón.

William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

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William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

William S. Burroughs

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For other people named William Burroughs, see William Burroughs (disambiguation).
William S. Burroughs
Burroughs
Born William Seward Burroughs II
February 5, 1914
St. Louis, Missouri, U.S.
Died August 2, 1997 (aged 83)
Lawrence, Kansas, U.S.
Pen name William Lee
Occupation Author
Alma mater Harvard University
Genre Satire, paranoid fiction
Literary movement Beat Generation, Postmodernism
Notable works Naked Lunch (1959)
Spouse Ilse von Klapper (1937–1946)
Joan Vollmer (1946–1951)
Children William S. Burroughs, Jr.
Relatives William Seward Burroughs I, grandfather
Ivy Lee, maternal uncle

William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
Signature

William Seward Burroughs II (/ˈbʌrz/; also known by his pen name William Lee; February 5, 1914 – August 2, 1997) was an American novelist, short story writer, essayist, painter, and spoken word performer. A primary figure of the Beat Generation and a major postmodernist author, he is considered to be “one of the most politically trenchant, culturally influential, and innovative artists of the 20th century”.[1] His influence is considered to have affected a range of popular culture as well as literature. Burroughs wrote 18 novels and novellas, six collections of short stories and four collections of essays. Five books have been published of his interviews and correspondences. He also collaborated on projects and recordings with numerous performers and musicians, and made many appearances in films.

He was born to a wealthy family in St. Louis, Missouri, grandson of the inventor and founder of the Burroughs Corporation, William Seward Burroughs I, and nephew of public relations manager Ivy Lee. Burroughs began writing essays and journals in early adolescence. He left home in 1932 to attend Harvard University, studied English, and anthropology as a postgraduate, and later attended medical school in Vienna. After being turned down by the Office of Strategic Services and U.S. Navy in 1942 to serve in World War II, he picked up the drug addiction that affected him for the rest of his life, while working a variety of jobs. In 1943 while living in New York City, he befriended Allen Ginsberg and Jack Kerouac, the mutually influential foundation of which grew into the Beat Generation, and later the 1960s counterculture.
Much of Burroughs’s work is semi-autobiographical, primarily drawn from his experiences as a heroin addict, as he lived throughout Mexico City, London, Paris, Berlin, the South American Amazon and Tangier in Morocco. Burroughs accidentally killed his second wife, Joan Vollmer, in 1951 in Mexico City, and was consequently convicted of manslaughter. In the introduction to Queer, a novel written in 1953 but not published until 1985, Burroughs states, “I am forced to the appalling conclusion that I would have never become a writer but for Joan’s death … [S]o the death of Joan brought me into contact with the invader, the Ugly Spirit, and maneuvered me into a lifelong struggle, in which I had no choice except to write my way out”. (Queer, 1985, p.xxii). Finding success with his confessional first novel, Junkie (1953), Burroughs is perhaps best known for his third novel Naked Lunch (1959), a controversy-fraught work that underwent a court case under the U.S. sodomy laws. With Brion Gysin, he also popularized the literary cut-up technique in works such as The Nova Trilogy (1961–64).
In 1983, Burroughs was elected to the American Academy and Institute of Arts and Letters, and in 1984 was awarded the Ordre des Arts et des Lettres by France.[2] Jack Kerouac called Burroughs the “greatest satirical writer since Jonathan Swift“,[3] a reputation he owes to his “lifelong subversion”[1] of the moral, political and economic systems of modern American society, articulated in often darkly humorous sardonicism. J. G. Ballard considered Burroughs to be “the most important writer to emerge since the Second World War”, while Norman Mailer declared him “the only American writer who may be conceivably possessed by genius”.[3]
Burroughs had one child, William Seward Burroughs III (1947–1981), with his second wife Joan Vollmer. He died at his home in Lawrence, Kansas, after suffering a heart attack in 1997.

Early life and education

William S. Burroughs birthday
Burroughs was born in 1914, the younger of two sons born to Mortimer Perry Burroughs (June 16, 1885 – January 5, 1965) and Laura Hammon Lee (August 5, 1888 – October 20, 1970). The Burroughses were a prominent family of English ancestry in St. Louis, Missouri. His grandfather, William Seward Burroughs I, founded the Burroughs Adding Machine company, which evolved into the Burroughs Corporation. Burroughs’ mother was the daughter of a minister whose family claimed to be related to Robert E. Lee. His maternal uncle, Ivy Lee, was an advertising pioneer later employed as a publicist for the Rockefellers. His father ran an antique and gift shop, Cobblestone Gardens; first in St. Louis, then in Palm Beach, Florida.
As a boy, Burroughs lived on Pershing Ave. in St. Louis’s Central West End. He attended John Burroughs School in St. Louis where his first published essay, “Personal Magnetism”, was printed in the John Burroughs Review in 1929.[4] He then attended the Los Alamos Ranch School in New Mexico, which was stressful for him. The school was a boarding school for the wealthy, “where the spindly sons of the rich could be transformed into manly specimens”.[5] Burroughs kept journals documenting an erotic attachment to another boy. According to his own account, he destroyed these later, ashamed of their content.[6] Due to the repressive context where he grew up, and from which he fled, that is, a “family where displays of affection were considered embarrassing”,[7] he kept his sexual orientation concealed well into adulthood, when he became a well known homosexual writer after the publication of Naked Lunch in 1959. Some[who?] say that he was expelled from Los Alamos after taking chloral hydrate in Santa Fe with a fellow student. Yet, according to his own account, he left voluntarily: “During the Easter vacation of my second year I persuaded my family to let me stay in St. Louis.”[6]

Harvard University

Burroughs finished high school at Taylor School in Clayton, Missouri, and in 1932, left home to pursue an arts degree at Harvard University, where he was affiliated with Adams House. During the summers, he worked as a cub reporter for the St. Louis Post-Dispatch, covering the police docket. He disliked the work, and refused to cover some events, like the death of a drowned child. He lost his virginity in an East St. Louis brothel that summer with a female prostitute he regularly patronized.[8] While at Harvard, Burroughs made trips to New York City and was introduced to the gay subculture there. He visited lesbian dives, piano bars, and the Harlem and Greenwich Village homosexual underground with Richard Stern, a wealthy friend from Kansas City. They would drive from Boston to New York in a reckless fashion. Once, Stern scared Burroughs so much, he asked to be let out of the vehicle.[9]
Burroughs graduated from Harvard in 1936. According to Ted Morgan’s Literary Outlaw,
His parents, upon his graduation, had decided to give him a monthly allowance of $200 out of their earnings from Cobblestone Gardens, a tidy sum in those days. It was enough to keep him going, and indeed it guaranteed his survival for the next twenty-five years, arriving with welcome regularity. The allowance was a ticket to freedom; it allowed him to live where he wanted to and to forgo employment.[10]

Burroughs’s parents sold the rights to his grandfather’s invention and had no share in the Burroughs Corporation. Shortly before the 1929 stock market crash, they sold their stock for $200,000 (equivalent to approximately $2,746,899 in today’s funds[11]).[12]

Europe

After leaving Harvard, Burroughs’s formal education ended, except for brief flirtations as a graduate student of anthropology at Harvard and as a medical student in Vienna, Austria. He traveled to Europe and became involved in Austrian and Hungarian Weimar-era LGBT culture; he picked up young men in steam baths in Vienna, and moved in a circle of exiles, homosexuals, and runaways. There, he met Ilse Klapper, a Jewish woman fleeing the country’s Nazi government. The two were never romantically involved, but Burroughs married her, in Croatia, against the wishes of his parents, to allow her to gain a visa to the United States. She made her way to New York City, and eventually divorced Burroughs, although they remained friends for many years.[13] After returning to the U.S., he held a string of uninteresting jobs. In 1939, his mental health became a concern for his parents, especially after he deliberately severed the last joint of his left little finger, right at the knuckle, to impress a man with whom he was infatuated.[14] This event made its way into his early fiction as the short story “The Finger”.

Beginning of the Beats

Burroughs enlisted in the U.S. Army early in 1942, shortly after the bombing of Pearl Harbor brought the U.S. into World War II. But when he was classified as a 1-A Infantry, not an officer, he became dejected. His mother recognized her son’s depression and got Burroughs a civilian disability discharge—a release from duty based on the premise he should have not been allowed to enlist due to previous mental instability. After being evaluated by a family friend, who was also a neurologist at a psychiatric treatment center, Burroughs waited five months in limbo at Jefferson Barracks outside St. Louis before being discharged. During that time he met a Chicago soldier also awaiting release, and once Burroughs was free, he moved to Chicago and held a variety of jobs, including one as an exterminator. When two of his friends from St. Louis, Lucien Carr, a University of Chicago student, and David Kammerer, Carr’s admirer, left for New York City, Burroughs followed.

Joan Vollmer

In 1944, Burroughs began living with Joan Vollmer Adams in an apartment they shared with Jack Kerouac and Edie Parker, Kerouac’s first wife.[15] Vollmer Adams was married to a GI with whom she had a young daughter, Julie Adams. Burroughs and Kerouac got into trouble with the law for failing to report a murder involving Lucien Carr, who had killed David Kammerer in a confrontation over Kammerer’s incessant and unwanted advances. This incident inspired Burroughs and Kerouac to collaborate on a novel titled And the Hippos Were Boiled in Their Tanks, completed in 1945. The two fledgling authors were unable to get it published, but the manuscript was eventually published in November 2008 by Grove Press and Penguin Books.
During this time, Burroughs began using morphine and became addicted. He eventually sold heroin in Greenwich Village to support his habit.
Vollmer also became an addict, but her drug of choice was Benzedrine, an amphetamine sold over the counter at that time. Because of her addiction and social circle, her husband immediately divorced her after returning from the war. Vollmer would become Burroughs’ common-law wife. Burroughs was soon arrested for forging a narcotics prescription and was sentenced to return to his parents’ care in St. Louis. Vollmer’s addiction led to a temporary psychosis which resulted in her admission to a hospital, and the custody of her child was endangered. Yet after Burroughs completed his house arrest in St. Louis, he returned to New York, released Vollmer from the psychiatric ward of Bellevue Hospital, and moved with her and her daughter to Texas. Vollmer soon became pregnant with Burroughs’s child. Their son, William S. Burroughs, Jr., was born in 1947. The family moved briefly to New Orleans in 1948.

Mexico and South America

Burroughs fled to Mexico to escape possible detention in Louisiana’s Angola state prison. Vollmer and their children followed him. Burroughs planned to stay in Mexico for at least five years, the length of his charge’s statute of limitations. Burroughs also attended classes at the Mexico City College in 1950 studying Spanish, as well as “Mexican picture writing” (codices) and the Mayan language with R. H. Barlow.
In 1951, Burroughs shot and killed Vollmer in a drunken game of “William Tell” at a party above the American-owned Bounty Bar in Mexico City. He spent 13 days in jail before his brother came to Mexico City and bribed Mexican lawyers and officials to release Burroughs on bail while he awaited trial for the killing, which was ruled culpable homicide.[16] Vollmer’s daughter, Julie Adams, went to live with her grandmother, and William S. Burroughs, Jr., went to St. Louis to live with his grandparents. Burroughs reported every Monday morning to the jail in Mexico City while his prominent Mexican attorney worked to resolve the case. According to James Grauerholz, two witnesses had agreed to testify that the gun had gone off accidentally while he was checking to see if it was loaded, and the ballistics experts were bribed to support this story.[17] Nevertheless, the trial was continuously delayed and Burroughs began to write what would eventually become the short novel Queer while awaiting his trial. However, when his attorney fled Mexico after his own legal problems involving a car accident and altercation with the son of a government official, Burroughs decided, according to Ted Morgan, to “skip” and return to the United States. He was convicted in absentia of homicide and was given a two-year sentence which was suspended.[18] Although Burroughs was writing before the shooting of Joan Vollmer, this event marked him and, biographers argue, his work for the rest of his life.[19]
After leaving Mexico, Burroughs drifted through South America for several months, looking for a drug called yagé, which promised the user telepathy. A book composed of letters between Burroughs and Ginsberg, The Yage Letters, was published in 1963 by City Lights Books.

Beginning of literary career

Burroughs later said that shooting Vollmer was a pivotal event in his life, and one which provoked his writing:

I am forced to the appalling conclusion that I would never have become a writer but for Joan’s death, and to a realization of the extent to which this event has motivated and formulated my writing. I live with the constant threat of possession, and a constant need to escape from possession, from control. So the death of Joan brought me in contact with the invader, the Ugly Spirit, and maneuvered me into a life long struggle, in which I have had no choice except to write my way out.[20]

Yet he had begun to write in 1945. Burroughs and Kerouac collaborated on And the Hippos Were Boiled in Their Tanks, a mystery novel loosely based on the Carr/Kammerer situation and that was left unpublished. Years later, in the documentary What Happened to Kerouac?, Burroughs described it as “not a very distinguished work”. An excerpt of this work, in which Burroughs and Kerouac wrote alternating chapters, was finally published in Word Virus,[21] a compendium of William Burroughs’s writing that was published by his biographer after his death in 1997.
Before Vollmer died, Burroughs had largely completed his first two novels in Mexico, although Queer was not published until 1985. Junkie was written at the urging of Allen Ginsberg, who was instrumental in getting the work published, even as a cheap mass-market paperback.[22] Ace Books published the novel in 1953 as part of an Ace Double under the pen name William Lee, retitling it Junkie: Confessions of an Unredeemed Drug Addict (it was later republished as Junkie or Junky).[22]

Tangier

During 1953, Burroughs was at loose ends. Due to legal problems, he was unable to live in the cities towards which he was most inclined. He spent time with his parents in Palm Beach, Florida, and New York City with Allen Ginsberg. When Ginsberg refused his romantic advances,[23] Burroughs went to Rome to meet Alan Ansen on a vacation financed from his parents’ continuing support. When he found Rome and Ansen’s company dreary, and inspired by Paul Bowles‘ fiction, he decided to head for Tangier, Morocco.[24] In a home owned by a known procurer of homosexual prostitutes for visiting American and English men, he rented a room and began to write a large body of text that he personally referred to as Interzone.[25] Burroughs lived in Tangier for several months before returning to the United States where he suffered a combination of personal indignities and financial problems. Allen Ginsberg was at the time in California and refused to see him. A. A. Wyn, the publisher of Junkie, was not forthcoming with his royalties. Burroughs’ parents were threatening to cut off his allowance.[citation needed]
To Burroughs, all signs directed a return to Tangier, a city where drugs were freely available and where financial support from his family would continue. He realized that in the Moroccan culture he had found an environment that synchronized with his temperament and afforded no hindrances to pursuing his interests and indulging in his chosen activities. In 1950, Robert Ruark had described the unbridled tenor of the Moroccan city in his syndicated column. Compared to Tangier, Ruark wrote, “Sodom was a church picnic and Gomorrah a convention of Girl Scouts.” The misogyny of the social structure also appealed to Burroughs’ innate distrust and fear of women. In Tangier, the ubiquitously veiled and shrouded woman loudly broadcast the subservient female role.[26]
He left for Tangier in November 1954 and spent the next four years there working on the fiction that would later become Naked Lunch, as well as attempting to write commercial articles about Tangier. He sent these writings to Ginsberg, his literary agent for Junkie, but none were published until 1989 when Interzone, a collection of short stories, was published. Under the strong influence of a marijuana confection known as majoun and a German-made opioid called Eukodol, Burroughs settled in to write. Eventually, Ginsberg and Kerouac, who had traveled to Tangier in 1957, helped Burroughs type, edit, and arrange these episodes into Naked Lunch.[27]

Naked Lunch

Further information: Naked Lunch
Whereas Junkie and Queer were conventional in style, Naked Lunch was his first venture into a non-linear style. After the publication of Naked Lunch, a book whose creation was to a certain extent the result of a series of contingencies, Burroughs was exposed to Brion Gysin‘s cut-up technique at the Beat Hotel in Paris in September 1959. He began slicing up phrases and words to create new sentences.[28] At the Beat Hotel Burroughs discovered “a port of entry” into Gysin’s canvases: “I don’t think I had ever seen painting until I saw the painting of Brion Gysin.”[29] The two would cultivate a long-term friendship that revolved around a mutual interest in artworks and cut-up techniques. Scenes were slid together with little care for narrative. Perhaps thinking of his crazed physician, Dr. Benway, he described Naked Lunch as a book that could be cut into at any point. Although not considered science fiction, the book does seem to forecast—with eerie prescience—such later phenomena as AIDS, liposuction, autoerotic fatalities, and the crack pandemic.[30]

David Woodard and Burroughs standing in front of a dreamachine invented by Brion Gysin; Burroughs collaborated with Gysin in popularizing the literary cut-up technique, with which he wrote The Soft Machine, The Ticket That Exploded, and Nova Express.
Excerpts from Naked Lunch were first published in the United States in 1958. The novel was initially rejected by City Lights Books, the publisher of Ginsberg’s Howl; and Olympia Press publisher Maurice Girodias, who had published English-language novels in France that were controversial for their subjective views of sex and anti-social characters. But Allen Ginsberg worked to get excerpts published in Black Mountain Review and Chicago Review in 1958. Irving Rosenthal, student editor of Chicago Review, a quarterly journal partially subsidized by the university, promised to publish more excerpts from Naked Lunch, but he was fired from his position in 1958 after Chicago Daily News columnist Jack Mabley called the first excerpt obscene. Rosenthal went on to publish more in his newly created literary journal Big Table No. 1; however, these copies elicited such contempt, the editors were accused of sending obscene material through the United States Mail by the United States Postmaster General, who ruled that copies could not be mailed to subscribers. New York critic John Ciardi did manage to get a copy and wrote a positive review of the work, prompting a telegram from Allen Ginsberg praising the review.[31] This controversy made Naked Lunch interesting to Girodias again, and he published the novel in 1959.[citation needed]
After the novel was published, it slowly became notorious across Europe and the United States, garnering interest from not just members of the counterculture of the 1960s, but also literary critics such as Mary McCarthy. Once published in the United States, Naked Lunch was prosecuted as obscene by the Commonwealth of Massachusetts, followed by other states. In 1966, the Massachusetts Supreme Judicial Court declared the work “not obscene” on the basis of criteria developed largely to defend the book. The case against Burroughs’s novel still stands as the last obscenity trial against a work of literature—that is, a work consisting of words only, and not including illustrations or photographs—prosecuted in the United States.
The “Word Hoard”, the collection of manuscripts that produced Naked Lunch, also produced the later works The Soft Machine (1961), The Ticket That Exploded (1962), and Nova Express (1963). These novels feature extensive use of the cut-up technique which influenced all of Burroughs’ subsequent fiction to a degree. During Burroughs’ friendship and artistic collaborations with Brion Gysin and Ian Sommerville, the technique was combined with images, Gysin’s paintings, and sound, via Somerville’s tape recorders. Burroughs was so dedicated to the cut-up method that he often defended his use of the technique before editors and publishers, most notably Dick Seaver at Grove Press in the 1960s[32] and Holt, Rinehart & Winston in the 1980s. The cut-up method, because of its random or mechanical basis for text generation, combined with the possibilities of mixing in text written by other writers, deemphasizes the traditional role of the writer as creator or originator of a string of words, while simultaneously exalting the importance of the writer’s sensibility as an editor. In this sense, the cut-up method may be considered as analogous to the collage method in the visual arts.

Paris and the “Beat Hotel”

Burroughs moved into a rundown hotel in the Latin Quarter of Paris in 1959 when Naked Lunch was still looking for a publisher. Tangier, with its easy access to drugs, small groups of homosexuals, growing political unrest, and odd collection of criminals, had become increasingly unhealthy for Burroughs.[33] He went to Paris to meet Ginsberg and talk with Olympia Press. In so doing, he left a brewing legal problem, which eventually transferred itself to Paris. Paul Lund, a British former career criminal and cigarette smuggler whom Burroughs met in Tangier, was arrested on suspicion of importing narcotics into France. Lund gave up Burroughs, and some evidence implicated Burroughs in the possible importation of narcotics into France. Once again, the man faced criminal charges, this time in Paris for conspiracy to import opiates, when the Moroccan authorities forwarded their investigation to French officials. Yet it was under this impending threat of criminal sanction that Maurice Girodias published Naked Lunch; the publication helped in getting Burroughs a suspended sentence, since a literary career, according to Ted Morgan, is a respected profession in France.
The “Beat Hotel” was a typical European-style rooming house hotel, with common toilets on every floor, and a small place for personal cooking in the room. Life there was documented by the photographer Harold Chapman, who lived in the attic room. This shabby, inexpensive hotel was populated by Gregory Corso, Ginsberg and Peter Orlovsky for several months after Naked Lunch first appeared. The actual process of publication was partly a function of its “cut-up” presentation to the printer. Girodias had given Burroughs only ten days to prepare the manuscript for print galleys, and Burroughs sent over the manuscript in pieces, preparing the parts in no particular order. When it was published in this authentically random manner, Burroughs liked it better than the initial plan. International rights to the work were sold soon after, and Burroughs used the $3,000 advance from Grove Press to buy drugs (equivalent to approximately $24,271 in today’s funds[11]).[34] Naked Lunch was featured in a 1959 Life magazine cover story, partly as an article that highlighted the growing Beat literary movement.
During this time Burroughs found an outlet for material otherwise rendered unpublishable in Jeff Nuttall’s My Own Mag.[citation needed]

The London years

Burroughs left Paris for London in 1966 to take the cure again with Dr. Dent, a well-known English medical doctor who spearheaded a reputedly painless heroin withdrawal treatment using the drug apomorphine.[35] Keith Richards and Anita Pallenberg would take this same cure in 1971, with Dr. Dent’s nurse, Smitty.[36] Dent’s apomorphine cure was also used to treat alcoholism, although it was held by several people who undertook it to be no more than straightforward aversion therapy. Burroughs however was convinced. Following his first cure, he wrote a detailed appreciation of apomorphine and other cures, which he submitted to The British Journal of Addiction (Vol. 53, 1956) under the title “Letter From A Master Addict To Dangerous Drugs”; this letter is appended to many editions of Naked Lunch.
Though he ultimately relapsed, Burroughs ended up working out of London for six years, traveling back to the United States on several occasions, including one time escorting his son to the Lexington Narcotics Farm and Prison after the younger Burroughs had been convicted of prescription fraud in Florida. In the “Afterword” to the compilation of his son’s two previously published novels Speed and Kentucky Ham, Burroughs writes that he thought he had a “small habit” and left London quickly without any narcotics because he suspected the U.S. customs would search him very thoroughly on arrival. He claims he went through the most excruciating two months of opiate withdrawal while seeing his son through his trial and sentencing, traveling with Billy to Lexington, Kentucky from Miami to ensure his son entered the hospital he once spent time in as a volunteer admission.[37] Earlier Burroughs revisited St. Louis, Missouri, taking a large advance from Playboy to write an article about his trip back to St. Louis, one that was eventually published in The Paris Review, after Burroughs refused to alter the style for Playboy’s publishers. In 1968 Burroughs joined Jean Genet, John Sack, and Terry Southern in covering the 1968 Democratic National Convention for Esquire magazine. Southern and Burroughs, who had first become acquainted in London, would remain lifelong friends and collaborators. In 1972, Burroughs and Southern unsuccessfully attempted to adapt Naked Lunch for the screen in conjunction with American game-show producer Chuck Barris.[38]
Burroughs supported himself and his addiction by publishing pieces in small literary presses. His avant-garde reputation grew internationally as the hippie counterculture discovered his earlier works. He developed a close friendship with Anthony Balch and lived with a young hustler named John Brady who continuously brought home young women despite Burroughs’ protestations. In the midst of this personal turmoil, Burroughs managed to complete two works: a novel written in screen play format, The Last Words of Dutch Schultz (1969); and the traditional prose-format novel The Wild Boys (1971).
In the 1960s, Burroughs joined and then left the Church of Scientology. In talking about the experience, he claimed that the techniques and philosophy of Scientology helped him and that he felt that further study into Scientology would produce great results.[39] He was skeptical of the organization itself, and felt that it fostered an environment that did not accept critical discussion.[40] His subsequent critical writings about the church and his review of Inside Scientology by Robert Kaufman led to a battle of letters between Burroughs and Scientology supporters in the pages of Rolling Stone magazine.

Return to U.S.

In 1974, concerned about his friend’s well-being, Allen Ginsberg gained for Burroughs a contract to teach creative writing at the City College of New York. Burroughs successfully withdrew from heroin use and moved to New York. He eventually found an apartment, affectionately dubbed “The Bunker”, on the Lower East Side of Manhattan at 222 Bowery. The dwelling was a partially converted YMCA gym, complete with lockers and communal showers. The building fell within New York City rent control policies that made it extremely cheap; it was only about four hundred dollars a month until 1981 when the rent control rules changed, doubling the rent overnight.[41] Burroughs added “teacher” to the list of jobs he did not like, as he lasted only a semester as a professor; he found the students uninteresting and without much creative talent. Although he needed income desperately, he turned down a teaching position at the University at Buffalo for $15,000 a semester. “The teaching gig was a lesson in never again. You were giving out all this energy and nothing was coming back.”[42] His savior was the newly arrived, twenty-one-year-old book seller and Beat Generation devotee James Grauerholz, who worked for Burroughs part-time as a secretary as well as in a book store. It was Grauerholz who floated the idea of reading tours, something similar to rock and roll touring, or stand-up comedian dates in clubs across the country. Grauerholz had managed several rock bands in Kansas and took the lead in booking for Burroughs reading tours that would help support him throughout the next two decades. It raised his public profile, eventually aiding in his obtaining new publishing contracts. Through Grauerholz, Burroughs became a monthly columnist for the noted popular culture magazine Crawdaddy, for which he interviewed Led Zeppelin‘s Jimmy Page in 1975. Burroughs decided to relocate back to the United States permanently in 1976. He then began to associate with New York cultural players such as Andy Warhol, John Giorno, Lou Reed, Patti Smith, and Susan Sontag, frequently entertaining them at the Bunker; he also visited venues like CBGB to watch the likes of Patti Smith perform.[43] Throughout early 1977, Burroughs collaborated with Southern and Dennis Hopper on a screen adaptation of Junky. Financed by a reclusive acquaintance of Burroughs, the project lost traction after financial problems and creative disagreements between Hopper and Burroughs.
Organized by Columbia professor Sylvère Lotringer, Giorno, and Grauerholz, the Nova Convention was a multimedia retrospective of Burroughs’s work held from November 30 to December 2, 1978, at various locations throughout New York. The event included readings from Southern, Ginsberg, Smith, and Frank Zappa (who filled in at the last minute for Keith Richards, then entangled in a legal problem), in addition to panel discussions with Timothy Leary & Robert Anton Wilson and concerts featuring The B-52’s, Suicide, Philip Glass, and Debbie Harry & Chris Stein.
In 1976, Billy Burroughs was eating dinner with his father and Allen Ginsberg in Boulder, Colorado, at Ginsberg’s Buddhist poetry school (Jack Kerouac School of Disembodied Poetics) at Chogyam Trungpa‘s Naropa University when he began to vomit blood. Burroughs senior had not seen his son for over a year and was alarmed at his appearance when Billy arrived at Ginsberg’s apartment. Although Billy had successfully published two short novels in the 1970s, and was deemed by literary critics like Ann Charters as a bona fide “second generation beat writer”,[44] his brief marriage to a teenage waitress had disintegrated. Under his constant drinking, there were long periods where Billy was out of contact with any of his family or friends. The diagnosis was liver cirrhosis so complete that the only treatment was a rarely performed liver transplant operation. Fortunately, the University of Colorado Medical Center was one of two places in the nation that performed transplants under the pioneering work of Dr. Thomas Starzl. Billy underwent the procedure and beat the thirty-percent survival odds. His father spent many months in 1976 and 1977 in Colorado, helping Billy through many additional surgeries and complications. Ted Morgan’s biography asserts that their relationship was not spontaneous and lacked real warmth or intimacy. Allen Ginsberg was supportive to both Burroughs and his son throughout the long period of recovery.[45]
In London, Burroughs had begun to write what would become the first novel of a trilogy. Between 1981 and 1987, he published Cities of the Red Night (1981); The Place of Dead Roads (1983); and The Western Lands (1987). Grauerholz helped edit Cities when it was first rejected by Burroughs’ long-time editor Dick Seaver at Holt Rinehart, after it was deemed too disjointed. The novel was written as a straight narrative and then chopped up into a more random pattern, leaving the reader to sort through the characters and events. This technique was definitely different from the author’s earlier cut-up methods, which were organically accidental from the start. Nevertheless, the novel was reassembled and published, still without a straight linear form, but with fewer breaks in the story. The back-and-forth sway of the read replicated the theme of the trilogy; time-travel adventures where Burroughs’s narrators rewrite episodes in history and thus reform mankind.[46] Reviews were mixed for Cities. Novelist and critic Anthony Burgess panned the work in Saturday Review, saying Burroughs was boring readers with repetitive episodes of pederast fantasy and sexual strangulation that lacked any comprehensible world view or theology; other reviewers, like J. G. Ballard, argued that Burroughs was shaping a new literary “mythography”.[46]
In 1981, Billy Burroughs died in Florida. He had cut off contact with his father several years before, even publishing an article in Esquire magazine claiming the author had poisoned his life and revealing that he had been molested by one of his father’s friends as a fourteen-year-old while visiting his father in Tangier, something that he had previously kept to himself. The liver transplant had not cured his urge to drink, and Billy suffered from serious health complications years after the operation. He had stopped taking his transplant rejection drugs and was found near the side of a Florida highway by a stranger. He died shortly afterwards. Burroughs was in New York when he heard from Allen Ginsberg of Billy’s death.
Burroughs, by 1979, was once again addicted to heroin. The cheap heroin that was easily purchased outside his door on the Lower East Side “made its way” into his veins, coupled with “gifts” from the overzealous if well-intentioned admirers who frequently visited the Bunker. Although Burroughs would have episodes of being free from heroin, from this point until his death he was regularly addicted to the drug. He died in 1997 on a methadone maintenance program. In an introduction to Last Words: The Final Journals of William S. Burroughs, James Grauerholz (who managed Burroughs’s reading tours in the 1980s and 1990s) mentions that part of his job was to deal with the “underworld” in each city to secure the author’s needed drugs.[47]

Later years in Kansas

William S. Burroughs and James Grauerholz in the alley behind the Jazzhaus in Lawrence, Kansas (1996)
Burroughs moved to Lawrence, Kansas, in 1981 and lived the remainder of his life there, at 1927 Learnard Avenue. He once told a Wichita Eagle reporter that he was content to live in Kansas, saying, “The thing I like about Kansas is that it’s not nearly as violent, and it’s a helluva lot cheaper. And I can get out in the country and fish and shoot and whatnot.”[48] In 1984 he signed a seven-book deal with Viking Press after he signed with literary agent Andrew Wylie. This deal included the publication rights to the 1953 unpublished novel Queer. With this money he purchased a small bungalow for $29,000.[49] He was finally inducted into the American Academy and Institute of Arts and Letters in 1983 after several attempts by Allen Ginsberg to get him accepted. He attended the induction ceremony in May 1983. Lawrence Ferlinghetti remarked the induction of Burroughs into the Academy proved Herbert Marcuse‘s point that capitalistic society had a great ability to incorporate its one-time outsiders.[50]
Burroughs became a counterculture figure and inspired 1970s proto punk rock band Doctors of Madness. In the 1980s he collaborated with performers ranging from Bill Laswell‘s Material and Laurie Anderson to Throbbing Gristle, Disposable Heroes of Hiphoprisy and Ministry, and in Gus Van Sant‘s 1989 film Drugstore Cowboy, playing a character based on a short story he published in Exterminator!, “The “Priest” They Called Him“. In 1990, he released the spoken word album Dead City Radio, with musical back-up from producers Hal Willner and Nelson Lyon, and alternative rock band Sonic Youth. A collaboration with musicians Nick Cave and Tom Waits resulted in a collection of short prose, Smack My Crack, later released as a spoken word album in 1987. He also collaborated with Tom Waits and director Robert Wilson to create The Black Rider, a play which opened at the Thalia Theatre in Hamburg in 1990, to critical acclaim, and was later performed all over Europe and the U.S. In 1991, with Burroughs’s sanction, director David Cronenberg took on the seemingly impossible task of adapting Naked Lunch into a full-length feature film. The film opened to critical acclaim.
In 1982 in Lawrence, Kansas, Burroughs developed a painting technique whereby he created abstract compositions by placing spray paint cans some distance in front of blank surfaces, and then shooting at the paint cans with a shotgun. These splattered and shot panels and canvasses were first exhibited in the Tony Shafrazi Gallery in New York City in 1987. By this time he had developed a comprehensive visual art practice, using ink, spray paint, collage and unusual things such as mushrooms and plungers to apply the paint. He created file-folder paintings featuring these mediums as well as “automatic calligraphy” inspired by Brion Gysin. He originally used the folders to mix pigments before observing that they could be viewed as art in themselves.[51] Until his last years, he prolifically created visual art. Burroughs’ work has since been featured in over 50 international galleries and museums including Royal Academy of the Arts, Centre Pompidou, Guggenheim Museum, ZKM Karlsruhe, Sammlung Falckenberg, New Museum, Irish Museum of Modern Art, Los Angeles County Museum, and Whitney Museum of American Art.[52]
In 1990 Burroughs was honored with a star on the St. Louis Walk of Fame.[53]
In June 1991 Burroughs underwent triple bypass surgery.[54]
He became a member of a chaos magic organization, the Illuminates of Thanateros, in 1993.[55]
Burroughs’s final filmed performance was in the music video for “Last Night on Earth” by Irish rock band U2, filmed in Kansas City, Missouri, directed by Richie Smyth and also featuring Sophie Dahl.[56]

Death

Burroughs died in Lawrence, Kansas, on August 2, 1997, from complications of a heart attack he had suffered the previous day.[12] He was interred in the family plot in Bellefontaine Cemetery in St. Louis, Missouri,[57] with a marker bearing his full name and the epitaph “American Writer”. The grave lies to the right of the white granite obelisk of William Seward Burroughs I (1857–1898).

After his death

Since 1997, several posthumous collections of Burroughs’s work have been published. A few months after his death, a collection of writings spanning his entire career, Word Virus, was published (according to the book’s introduction, Burroughs himself approved its contents prior to his death).[21] Aside from numerous previously released pieces, Word Virus also included what was promoted as one of the few surviving fragments of And the Hippos Were Boiled in Their Tanks, a then-unpublished novel by Burroughs and Kerouac (ultimately, however, the complete work would be published in 2008). A collection of journal entries written during the final months of Burroughs’s life was published as the book Last Words in 2000. Publication of a memoir by Burroughs entitled Evil River by Viking Press has been delayed several times; after initially being announced for a 2005 release, Web retailers such as indicated a 2007 release, complete with an ISBN number (ISBN 0670813516), but no such release has, to date, occurred.[58] In December 2007, Ohio State University Press released Everything Lost: The Latin American Journals of William S. Burroughs. Edited by Oliver Harris, the book contains transcriptions of journal entries made by Burroughs during the time of composing Queer and The Yage Letters., with cover art and review information. In addition, special editions of The Yage Letters, Naked Lunch and Junkie/Junky have been published in recent years, all containing additional material and essays on the works.
The complete Kerouac/Burroughs manuscript And the Hippos Were Boiled in Their Tanks was published for the first time in November 2008.[59]
In September 2010, Telos Publishing, a UK publisher, was scheduled to release the novel Rules of Duel, a previously unpublished late-60s collaboration between Burroughs and Graham Masterton.[60]

Literary style and periods

Burroughs’s major works can be divided into four different periods. The dates refer to the time of writing, not publication, which in some cases was not until decades later:
  • Early work (early 1950s): Junkie, Queer and The Yage Letters are relatively straightforward linear narratives, written in and about Burroughs’s time in Mexico City and South America.
  • The cut-up period (mid-1950s to mid-1960s): Naked Lunch is a fragmentary collection of “routines” from The Word Hoard – manuscripts written in Tangier, Paris, London, as well as of some other texts written in South America such as “The Composite City”, blending into the cut-up and fold-in fiction also heavily drawn from The Word Hoard: The Soft Machine, Nova Express, The Ticket That Exploded, also referred to as “The Nova Trilogy” or “the Nova Epic”, self-described by Burroughs as an attempt to create “a mythology for the space age”. Interzone also derives from this period.
  • Experiment and subversion (mid-1960s to mid-1970s): This period saw Burroughs continue experimental writing with increased political content and branching into multimedia such as film and sound recording. The only major novel written in this period was The Wild Boys, but he also wrote dozens of published articles, short stories, scrap books and other works, several in collaboration with Brion Gysin. The major anthologies representing work from this period are The Burroughs File, The Adding Machine and Exterminator!.
  • The Red Night trilogy (mid-1970s to mid-1980s): The books Cities of the Red Night, The Place of Dead Roads and The Western Lands came from Burroughs in a final, mature stage, creating a complete mythology.
Burroughs also produced numerous essays and a large body of autobiographical material, including a book with a detailed account of his own dreams (My Education: A Book of Dreams).

Reaction to critics and view on criticism

Several literary critics treated Burroughs’s work harshly. For example Anatole Broyard and Philip Toynbee wrote devastating reviews of some of his most important books. In a short essay entitled “A Review of the Reviewers”, Burroughs answers his critics in this way:

Critics constantly complain that writers are lacking in standards, yet they themselves seem to have no standards other than personal prejudice for literary criticism. (…) such standards do exist. Matthew Arnold set up three criteria for criticism: 1. What is the writer trying to do? 2. How well does he succeed in doing it? (…) 3. Does the work exhibit “high seriousness”? That is, does it touch on basic issues of good and evil, life and death and the human condition. I would also apply a fourth criterion (…) Write about what you know. More writers fail because they try to write about things they don’t know than for any other reason.

—William S. Burroughs, “A Review of the Reviewers”[61]
Burroughs clearly indicates here that he prefers to be evaluated against such criteria over being reviewed based on the reviewer’s personal reactions to a certain book. Always a contradictory figure, Burroughs nevertheless criticized Anatole Broyard for reading authorial intentionality into his works where there is none, which sets him at odds both with New Criticism and the old school as represented by Mathew Arnold.

Legacy

William S. Burroughs
Video, Color Laserprint by Christiaan Tonnis, 2006
Burroughs is often called one of the greatest and most influential writers of the 20th century, most notably by Norman Mailer whose quote on Burroughs, “The only American novelist living today who may conceivably be possessed by genius”, appears on many Burroughs publications. Others consider his concepts and attitude more influential than his prose. Prominent admirers of Burroughs’s work have included British critic and biographer Peter Ackroyd, the rock critic Lester Bangs, the philosopher Gilles Deleuze and the authors J. G. Ballard, Angela Carter, Jean Genet, William Gibson, Alan Moore, Kathy Acker and Ken Kesey. Burroughs had a profound influence on the German writer Carl Weissner, who in addition to being his German translator was a novelist in his own right and frequently wrote cut-up texts in a manner reminiscent of Burroughs.[62]
Burroughs continues to be named as an influence by contemporary writers of fiction. Both the New Wave and, especially, the cyberpunk schools of science fiction are indebted to him. Admirers from the late 1970s—early 1980s milieu of this subgenre include William Gibson and John Shirley, to name only two. First published in 1982, the British slipstream fiction magazine Interzone (which later evolved into a more traditional science fiction magazine) paid tribute to him with its choice of name. He is also cited as a major influence by musicians Roger Waters, Patti Smith, Genesis P-Orridge, Ian Curtis, Lou Reed, Laurie Anderson, Tom Waits and Kurt Cobain.[63]
Drugs, homosexuality and death, common among Burroughs’s themes, have been taken up by Dennis Cooper, of whom Burroughs said, “Dennis Cooper, God help him, is a born writer”.[64] Cooper, in return, wrote, in his essay ‘King Junk’, “along with Jean Genet, John Rechy, and Ginsberg, [Burroughs] helped make homosexuality seem cool and highbrow, providing gay liberation with a delicious edge”. Splatterpunk writer Poppy Z. Brite has frequently referenced this aspect of Burroughs’s work. Burroughs’s writing continues to be referenced years after his death; for example, a November 2004 episode of the TV series CSI: Crime Scene Investigation included an evil character named Dr. Benway (named for an amoral physician who appears in a number of Burroughs’s works.) This is an echo of the hospital scene in the movie Repo Man, made during Burroughs’s lifetime, in which both Dr. Benway and Mr. Lee (a Burroughs pen name) are paged.
Burroughs was cited by Robert Anton Wilson as the first person to notice the “23 Enigma“:

I first heard of the 23 Enigma from William S. Burroughs, author of Naked Lunch, Nova Express, etc. According to Burroughs, he had known a certain Captain Clark, around 1960 in Tangier, who once bragged that he had been sailing 23 years without an accident. That very day, Clark’s ship had an accident that killed him and everybody else aboard. Furthermore, while Burroughs was thinking about this crude example of the irony of the gods that evening, a bulletin on the radio announced the crash of an airliner in Florida, USA. The pilot was another Captain Clark and the flight was Flight 23.

—Robert Anton Wilson, Fortean Times[65]

Appearances in media

In music

Burroughs appears on the cover of The Beatles‘ eighth studio album, Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band. Burroughs participated on numerous album releases by Giorno Poetry Systems, including The Nova Convention (featuring Frank Zappa, John Cage, and Philip Glass) and You’re the Guy I Want to Share My Money With (with John Giorno and Laurie Anderson).
He is featured in a spoken word piece entitled “Sharkey’s Night” on Laurie Anderson’s 1984 album Mister Heartbreak, but the longer version of this track, with additional dialogue from Burroughs, was released only on a promotional 4-track 12″ Ep (Warner Bros PRO-A-2123). In addition, Burroughs provided vocal samples for the soundtrack of Anderson’s 1986 concert film, Home of the Brave, and made a cameo appearance in it.
Bill Laswell‘s Material collaborated with Burroughs to produce the 1989 album Seven Souls, wherein Burroughs recites passages from his book The Western Lands to musical accompaniment. The album was reissued in 1997 with 3 bonus remixes. In 1998, an additional unreleased six remixes (plus one previously released) were introduced on the album The Road To The Western Lands. Spring Heel Jack‘s remix of the track ‘”The Road to the Western Lands” from this album was also included on their Oddities album from 2000.
In 1990, Island Records released Dead City Radio, a collection of readings set to a broad range of musical compositions. It was produced by Hal Willner and Nelson Lyon, with musical accompaniment from John Cale, Donald Fagen, Lenny Pickett, Chris Stein, Sonic Youth, and others. The remastered edition of Sonic Youth’s album Goo includes a longer version of “Dr. Benway’s House”, which had appeared, in shorter form, on Dead City Radio.
In 1992 he recorded “Quick Fix” with Ministry, which appeared on their single for “Just One Fix“. The single featured cover art by Burroughs and a remix of the song dubbed the “W.S.B. mix”. Burroughs also made an appearance in the video for “Just One Fix”. The same year he also recorded the EP The “Priest” They Called Him; Burroughs reads the short story of the same name, while Kurt Cobain creates layers of guitar feedback and distortion. Nirvana bassist Krist Novoselic is featured on the cover as the titular “Priest”. The track on the 13th Ministry album “Thanx but No Thanx” makes use of William S. Burroughs’s poem “A Thanksgiving Prayer”, as read by Sgt. Major.
In 1992 Burroughs worked with The Disposable Heroes of Hiphoprisy on Spare Ass Annie and Other Tales, with the duo providing musical background and accompaniment to Burroughs’s spoken readings from several of his books. A 12″ Ep was released with five different remixes of the Spare Ass Annie track Words of Advice for Young People, all done by Bill Laswell.
Burroughs recites the lyrics of R.E.M.‘s “Star Me Kitten” for a special version of the song on the Songs in the Key of X: Music from and Inspired by the X-Files soundtrack.
Burroughs appears near the end of U2‘s music video “Last Night on Earth“, pushing a shopping cart with a large spotlight positioned inside it. The video ends with a close up of his eyes.
Burroughs is featured on the 2000 compilation tribute album, Stoned Immaculate, on a track that pairs Jim Morrison yelping and groaning with Burroughs reading Morrison’s poetry. The music was recorded by the surviving Doors members in 2000 specifically for this album.[66]

Band names

Numerous bands have found their names in Burroughs’s work. The most widely known of these is Steely Dan, a group named after a dildo in Naked Lunch.[67] Also from Naked Lunch came the names Clarknova, The Mugwumps and The Insect Trust. The novel Nova Express inspired the names of Grant Hart‘s post-Hüsker Dü band Nova Mob, as well as Australian 1960s R&B band Nova Express.[68] British band Soft Machine took its moniker from the Burroughs novel of the same name. Alt-country band Clem Snide is named for a Burroughs character. Thin White Rope took their name from Burroughs’s euphemism for ejaculation.[69]
The American extreme metal band Success Will Write Apocalypse Across the Sky took their name from the 1989 text “Apocalypse”,[70] in which Burroughs describes “art and creative expression taking a literal and physical form”.[71]

In film and television

Burroughs played Opium Jones in the 1966 Conrad Rooks cult film Chappaqua, which also featured cameo roles by Allen Ginsberg, Moondog, and others. In 1968, an abbreviated—77 minutes as opposed to the original’s 104 minutes—version of Benjamin Christensen‘s 1922 film Häxan was released, subtitled Witchcraft Through The Ages. This version, produced by Anthony Balch, featured an eclectic jazz score by Daniel Humair and expressionist narration by Burroughs.[72] He also appeared alongside Brion Gysin in a number of short films in the 1960s directed by Balch.[73] Jack Sargeant‘s book Naked Lens: Beat Cinema details Burroughs film work at length, covering his collaborations with Balch and Burroughs’ theories of film.
Burroughs narrated part of the 1980 documentary Shamans of the Blind Country by anthropologist and filmmaker Michael Oppitz.[74] He gave a reading on Saturday Night Live on November 7, 1981, in an episode hosted by Lauren Hutton.
In 1983 director Howard Brookner released Burroughs: the Movie. The film is perhaps the definitive account of Burroughs’ life and Brookner and Burroughs maintained a very close collaboration during the shooting process. The film features interviews with many of Burroughs’ friends and collaborators including Allen Ginsberg, Brion Gysin, Francis Bacon, Herbert Huncke, Patti Smith and Terry Southern.
Burroughs subsequently made cameo appearances in a number of other films and videos, such as David Blair‘s Wax or the Discovery of Television Among the Bees, an elliptic story about the first Gulf War in which Burroughs plays a beekeeper, and Decoder by Klaus Maeck. He played an aging junkie priest in Gus Van Sant‘s 1989 film Drugstore Cowboy. He also appears briefly at the beginning of Van Sant’s Even Cowgirls Get the Blues (based on the Tom Robbins novel), in which he is seen crossing a city street; as the noise of the city rises around him he pauses in the middle of the intersection and speaks the single word “ominous”. Van Sant’s short film “Thanksgiving Prayer” features Burroughs reading the poem “Thanksgiving Day, Nov. 28, 1986″, from Tornado Alley, intercut with a collage of black and white images.
Burroughs was portrayed by Kiefer Sutherland in the 2000 film Beat, written and directed by Gary Walkow. Loosely biographical, the plot involves a car trip to Mexico City with Vollmer, Kerouac, Ginsberg, and Lucien Carr, and includes a scene of Vollmer’s shooting.
Burroughs is portrayed by Ben Foster in the 2013 film Kill Your Darlings, directed by John Krokidas and written by John Krokidas and Austin Bunn. The film tells the story of Lucien Carr (Dane DeHaan) and David Kammerer (Michael C. Hall), with appearances by actors playing Ginsberg (Daniel Radcliffe) and Kerouac (Jack Huston).[75]
Near the end of his life, recordings of Burroughs reading his short stories “A Junky’s Christmas” and “Ah Pook is Here” were used on the soundtracks of two highly acclaimed animated films.[76]
Filmmakers Lars Movin and Steen Moller Rasmussen used footage of Burroughs taken during a 1983 tour of Scandinavia in the documentary Words of Advice: William S. Burroughs on the Road. A 2010 documentary, William S. Burroughs: A Man Within, was made for Independent Lens on PBS.

As a fictional character

Burroughs was fictionalized in Jack Kerouac’s autobiographical novel On the Road as “Old Bull Lee”. He also makes an appearance in J. G. Ballard‘s semi-autobiographical 1991 novel The Kindness of Women. In the 2004 novel Move Under Ground, Burroughs, Kerouac, and Neal Cassady team up to defeat Cthulhu.
Burroughs appears in the first part of The Illuminatus! Trilogy by Robert Shea and Robert Anton Wilson during the 1968 Democratic Convention riots and is described as a person devoid of anger, passion, indignation, hope, or any other recognizable human emotion. He is presented as a polar opposite of Allen Ginsberg, as Ginsberg believed in everything and Burroughs believed in nothing. Wilson would recount in his Cosmic Trigger II: Down to Earth having interviewed both Burroughs and Ginsberg for Playboy the day the riots began, as well as his experiences with Shea during the riots, providing some detail on the creation of the fictional sequence.

Bibliography

WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

Notes

  1. 2003 Penguin Modern Classics edition of Junky.
  2. Biography, The Guardian
  3. Naked Lunch: The Restored Text, Harper Perennial Modern Classics (2005). It includes an introduction by J. G. Ballard and an appendix of biography and reference to further reading: “About the author”, “About the book” and “Read on”.
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  5. Morgan, Ted, Literary Outlaw, p. 44.
  6. Word Virus: The William S. Burroughs Reader. James Grauerholz, Ira Silverberg, Ann Douglas (eds), Grove Press, 2000, p. 21.
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  21. James Grauerholz. Word Virus, New York: Grove, 1998.
  22. “William S. Borroughs.” Biography.com.
  23. Bill Morgan, I Celebrate Myself, 2006, New York: Viking Press, p. 159.
  24. Morgan, Literary Outlaw, pp. 232–34.
  25. James Grauerholz writes, in Interzone, the body of text that Burroughs was working on was called Interzone, see Burroughs, William S. Interzone. “Introduction”, pp. ix–xiii. New York: Viking Press, 1987.
  26. Morgan, Literary Outlaw, p. 238.
  27. Morgan, Literary Outlaw, pp. 238–42.
  28. Miles, Barry “The Inventive Mind of Brion Gysin” in José Férez Kuri (ed) Brion Gysin: Tuning in to the Multimedia Age, London: Thames and Hudson, 2003, p.124-125.
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  73. U B U W E B : William S. Burroughs Films
  74. Ausgewählte Publikationen von Michael Oppitz from the website of the Ethnographic Museum of the University of Zürich.
  75. “The Watchful Years, Before the Howling Began” (movie review), New York Times, October 15, 2013.
  76. Wills, David, “Naked Lunch on Film” in Beatdom, Vol. 5 (City of Recovery Press, 2009), p. 30.

References

Further reading

Published materials

  • Charters, Ann (ed.). The Portable Beat Reader. New York: Penguin Books, 1992. ISBN 0-670-83885-3 (hc); ISBN 0-14-015102-8 (pbk).
  • Gilmore, John. Laid Bare: A Memoir of Wrecked Lives and the Hollywood Death Trip. Searching for Rimbaud. Amok Books, 1997.
  • Harris, Oliver. William S. Burroughs and the Secret of Fascination. Carbondale, IL: Southern Illinois University Press, 2003.
  • Johnson, Robert Earl. The Lost Years of William S. Burroughs: Beats in South Texas. Texas A&M University Press, 2006.
  • Miles, Barry. William Burroughs: El Hombre Invisible, A Portrait. New York: Hyperion, 1992.
  • Sargeant, Jack. “Naked Lens: Beat Cinema” New York: Soft Skull, 2009 (third edition).
  • Schneiderman, Davis and Philip Walsh. Retaking the Universe: William S. Burroughs in the Age of Globalization. London: Pluto Press, 2004.
  • Stevens, Michael. The Road to Interzone: Reading William S. Burroughs Reading. suicide press, Archer City, Texas 2009.
  • Wills, David S. Scientologist! William S. Burroughs and the Weird Cult. Beatdom Books, London 2013.

Archival sources

External links

 William S. Burroughs By Adolfo Vásquez Rocca D.Phil

Obras

Burroughs escribió a lo largo de cuarenta años. Algunas de sus obras más relevantes son:
  • Y los hipopótamos se cocieron en sus tanques (1953), con Jack Kerouac
  • Yonqui (1953), bajo el seudónimo de Bill Lee
  • El almuerzo desnudo (1959), escrita en Tánger, un lugar que apreció singularmente.
  • La máquina blanda (1961)
  • Nova Express (1963)
  • Los chicos salvajes (1971)
  • Exterminador (1973)
  • Ciudades de la noche roja (1981)
  • El lugar de los caminos muertos (1984)
  • Queer (1985)
  • Tierras del Occidente (1987)
  • Gato Encerrado (1986)
  • El fantasma accidental
  • Las últimas palabras de Dutch Schultz
  • La revolución electrónica (1970)
  • Snack
  • Mi educación
  • El metro blanco
  • El ticket que explotó

Filmografía sobre Burroughs y sobre su obra y pensamiento

En el álbum tributo a la banda de rock estadounidense The Doors llamado Stoned Immaculate: The Music of The Doors, del año 2000, en el tema «Is Everybody In?» aparece el escritor William Burroughs recitando poesía de Jim Morrison.
William Burroughs aparece en el vídeo del tema «Just One Fix» del grupo Ministry.
El autor aparece como personaje de cómic, con el nombre de Billy Sorrows en la obra de Juanjo Guarnido y Juan Díaz Canales, Amarillo, de la serie BlackSad.

WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

  1. Burroughs on Scientology, Los Angeles Free Press, Mar 6, 1970.

 

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2 comentarios to “WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA”

  1. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    Reblogueó esto en Adolfo Vásquez Roccay comentado:

    WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

  2. Adolfo Vasquez Rocca Says:
    – Vásquez Rocca, Adolfo, “William S. Burroughs y Jacques Derrida; Literatura parasitaria y Cultura Replicante: Del virus del Lenguaje a la Psicotopografía del Texto”, En ERRANCIA, La palabra Inconclusa, Nº 9 – 2014, Monográfico –El sujeto de las adicciones–, Revista de Psicoanálisis, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM.

    http://www.iztacala.unam.mx/errancia/v9/PDFS_1/TEXTO%20LITORALES%209%20ERRANCIA%209.pdf

    WILLIAM BURROUGHS Y JACQUES DERRIDA; LITERATURA PARASITARIA Y CULTURA REPLICANTE: DEL VIRUS DEL LENGUAJE A LA PSICOTOPOGRAFÍA DEL TEXTO Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

ZOOLOGÍA POLÍTICA Y EL MODELO HUMANISTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA: NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO, CULTURA DE MASAS Y MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS DR ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

ZOOLOGÍA POLÍTICA Y EL MODELO HUMANISTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA: NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO, CULTURA DE MASAS Y MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS DR ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

EL PARQUE HUMANO: BIOPOLITICA Y ARTE POSTHISTORICO

                     
Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Zoología Política: Disturbios en el parque humano, cultura de masas y modelo amigable de la sociedad literaria [1]
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Conjeturas sobre el animal que topa consigo, se propone lo grande, a menudo no avanza un paso y, a veces, esta harto de todo.
Peter Sloterdijk
                                                                         

Referencia (C) Citar: 

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GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA: INSTRUCCIONES DE USO

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

https://www.academia.edu/8798717/GEORGES_PEREC_O_LA_LITERATURA_COMO_ARTE_COMBINATORIA_INSTRUCCIONES_DE_USO

GEORGES PERÈC
O LA LITERATURA COMO
ARTE  COMBINATORIA.
Instrucciones de uso
por
Adolfo Vásquez Rocca
http://kunstbegriff.files.wordpress.com/2014/01/40dea-adolfo2bvasquez2brocca2b_2bdoctor2ben2bfilosofia2b_2bfilosofia2bcontemporanea2b_2buniversidad2bcomplutense2bde2bmadrid2b_.jpeg?w=805&h=606

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid


Introducción
Una lista de las pinturas colgadas en una galería de arte, 81 variaciones sobre una receta de cocina para principiantes, una simple enumeración de cosas o de suposiciones, una serie de datos precisos acerca de sucesos intrascendentes, no parecen configurar la estructura ideal para el trabajo de un escritor.

¿Qué interés artístico puede tener la simple enumeración de algunas de las infinitas posibilidades de ordenar los libros de una biblioteca…? Es difícil que un amante de los crucigramas, los acrósticos y las fugas de vocales pueda llegar a considerar a estos trabajosos pasatiempos como formas literarias. Sin embargo en obras como La vida instrucciones de uso [1] (1978) Georges Perèc [2], escritor y trapecista, escritor de culto y amigo de Ruiz, demuestra a través de una sucesión de descripciones —articuladas según el arte combinatoria— una apasionante forma de describir el universo partiendo sólo de lo hallado en una casa.

1.

Perèc es uno de los escritores más interesantes e imaginativos del siglo XX que, además de haber sido el creador de los crucigramas semanales de la revista Le Point, de París, realizó guiones cinematográficos, varias novelas, poesías, ensayos literarios y sorprendentes piezas teatrales. Georges Perèc, continua siendo casi desconocido para el gran público, a pesar de que existen traducciones de sus obras a 15 idiomas y goza de celebridad entre autores —para quienes constituye una inspiración— como es el caso de Raúl Ruiz, un poco al modo como Jean Genet lo constituyó para Sartre.

En 1965 Perèc obtiene el premio Renaudot por su novela prima —Las cosas [3]donde narra la progresiva desaparición de un joven matrimonio de diletantes parisinos entre sus aspiraciones sociales y sus ansias revolucionarias. En 1967, junto al extraordinario novelista Raymond Queneau [4] —miembro del Colegio de Patafísica, director de la Encyclopédie de la Pléiade— y el matemático Françoise Le Lionnais forma OULIPO (Ouvroir de Littérature Potentielle —’Taller de literatura potencial’—), que entre sus miembros llegó a contar con figuras como Nöel Arnaud, Marcel Bénabou, Italo Calvino, Marcel Duchamp, Luc Étienne, y Albert-Marie Schmidt entre otros. El objetivo del grupo era explorar el potencial combinatorio de aquellas coerciones formales como la gramática y las reglas de estilo, persiguiendo siempre la expansión del campo de posibilidades narrativas. Explorar los juegos y las combinatorias posibles dentro de las reglas convencionales de la literatura.

El inclasificable talento narrativo de Perèc crece bajo la influencia, precisamente, de los experimentos realizados al interior del OULIPO. Es así como en 1969 presenta su novela La Disparition [5] (‘El Secuestro’), una novela policial que relata la misteriosa desaparición de Tonio Vocel y una secuencia delirante de maldiciones, asesinatos, incestos, venganzas y todos los componentes de una tragedia pequeño burguesa: banquetes, accidentes de tránsito, pistas falsas, policías rudos, informes desclasificados de inteligencia, variaciones del Zahir borgeano, paráfrasis a Melville, citas a un desconocido poeta chileno, descripciones de vestidos Chanel color gris o blanco, discusiones sobre arte moderno, variaciones sobre música docta, la utilización arbitraria de algunas palabras, cartas testimonio delirantes, y la desaparición o secuestro de la letra ‘e’ (la más utilizada en la lengua francesa), que en el excelente trasvasije del equipo traductor derivó en la desaparición o secuestro de la letra ‘a’ en nuestra lengua castellana, tan omnipresente como su contraparte francesa.

En sus 78 mil palabras en la versión original Perèc decodifica su brillante imaginería para construir un relato en que las formas y sus limitaciones se convierten en un organismo expresivo que expande y contrae al mismo tiempo las reglas de la escritura novelística, arrastrando esa ilusión pictórica que es la pequeña historia natural del hombre hacia registros de diversa naturaleza, hacia una polisemia textual, al modo de las paradojas en el cine chamánico de Raúl Ruiz, el Zahir borgeano, el alfabeto Creador, el arte combinatorio, todo esto, cruzado por citas de un desconocido poeta chileno que prefiere «emanar una identidad velada», así como por la práctica de la intertextualiad.

Ahora bien, se pueden tener fundadas presunciones acerca de que este poeta no es otro que Juan Luis Martínez [6], el autor de la Nueva novela [7], entre las que se cuentan el carácter experimental de su poesía, su juego desestabilizador de estructuras y géneros narrativos, la inclusión de puzzles, crucigramas y caligramas de poesía china, pero sobre todo el título, en La nueva novela, de uno de sus poemas y la dedicatoria de otro de ellos, a saber, en el primer caso La desaparición [La Disparition] de una familia y, en el segundo, la dedicatoria del poema o artefacto La grafología a Françoise Le Lionnais —el matemático y fundador junto a Queneau del Ouvroir de Littérature Potentielle.

Tras este breve excursus volvamos sobre la obra de Perèc, ahora para referirnos a la que es, seguramente, su obra más importante, La vida instrucciones de uso.

2.

La vida instrucciones de uso no es más que una descripción de una finca, pero tan barroca y pormenorizada que llegará a cubrir buena parte de la historia, geografía, política y bellas artes del último siglo.

Cada uno de sus breves capítulos está dedicado a una estancia del edificio, el comedor del tercero a la derecha; el dormitorio de los Foulerot; un tramo de escaleras y consiste en una descripción meticulosa y exacta de la habitación y de los objetos allí presentes: mobiliario, adornos, cuadros y estampas, cualquier cosa nos será dibujada con palabras, tantas como sea necesario para evitar ambigüedades: las descripciones de centenares de objetos podrían ser recuperadas para un catálogo de venta por correo, siendo más fieles y vivaces que muchas fotos. Si, por casualidad, se encontrase alguien en la pieza bajo estudio (persona, animal o recuerdo de antiguo inquilino), también nos será descrito, con menos énfasis en lo físico que en sus ocupaciones y breve biografía. En caso de existir anécdotas interesantes protagonizadas por el personaje, o por alguien muy próximo, nos serán relatadas en este momento.

Algo no muy distinto a lo que ha hecho Ruiz al adaptar al cine En búsqueda del tiempo perdido, de Proust.

Capítulo a capítulo, el libro se enriquece con una variada colección de objetos, personas e historias que poco a poco, al establecerse nexos entre ellos, van dibujando algo mucho mayor que una simple aglomeración de habitaciones, tal como las teselas de un mosaico van formando una figura: una «novela de novelas», riquísima, con interesantes personajes cuyas aventuras se extienden, durante décadas, por varios océanos y continentes. Dentro de todas ellas, un par de metáforas de la novela: el pintor que quiere representar en un gran lienzo a todos los inquilinos de la casa, presentes y pasados, y el inglés excéntrico que dedica su vida a no dejar huella, mediante un complicadísimo procedimiento en el que los puzzles juegan el papel principal. Como prueba del abrumador contenido del libro, varios índices al final: de nombres, cronológico, de historias.

En el preámbulo a su La vida instrucciones de uso nos ofrece como clave de la novela una defensa del hecho epistemológico del puzzle o rompecabezas (es el conjunto el que determina a los elementos), seguido de una sucinta descripción de las piezas que lo constituye.

En La vida instrucciones de uso [8] se pretende la mirada parcial pero totalizadora de un edificio, sus lugares y sus habitantes. Cada nuevo capítulo supone la descripción exhaustiva de un espacio, según sean los objetos dispuestos sobre las mesas (según sean estas mesas y el resto del mobiliario), los cuadros sobre las paredes (y lo que en ellos queda ilustrado). Dispuesta la escena, según sea el momento, se sucede la posibilidad de una historia, ya sea de lo que acontece o lo que ha acontecido, a partir de lo cual revisa antecedentes o consecuencias.

El estilo de Georges Perèc es muchas veces árido, semejante al de un acta policial o notarial. El autor intenta mantenerse neutral frente a lo descrito, por lo que, para no discriminar lugares, objetos o personas, lo retrata todo con la misma meticulosidad, nos parezca o no relevante.

En la reiteración obsesiva de sus descripciones, enumeraciones y clasificaciones de objetos se puede advertir un fijar la atención minuciosa y escrutadora sin menoscabo del carácter provisorio que bajo su mirada adquiere cualquiera realidad.

Es en este sentido que la obra de Georges Perèc tiene la vocación del catálogo. Es por eso que resulta tan fascinante como el hecho del catálogo mismo, armado en función de un propósito, cual ordenamiento arbitrario de la realidad (o una parte de ella) para quedar como su referente, profuso en la descripción de su escenario.

El catálogo siempre nos sobrepasa, en su extensión no cabe agotarlo; como el diccionario, se convierte en referencia y, al margen de su naturaleza, como ilustración que lo sitúa y determina en el paisaje de lo escrito. Se trata de una lista convenida, el resultado de una pesquisa hecha en función de uno o varios parámetros. Se asume convenida a pesar de que, en primera instancia, pudiera parecer aleatoria. Y es en tales términos que se convierte en un reto, a partir de los objetos, personas o ideas que son puestos en evidencia, ordenados de tal o cual modo que uno debe descubrir los lineamientos que hacen posibles el rigor del catálogo. Se trata entonces, como en la novela policíaca —otra máquina de rigores— de un juego en el que queda representada la gesta trágica del héroe, desdoblada en sus alcances sobre el lector, quien —en una continuidad de parques— acaba por recorrer (y ser parte de) el laberinto, trampa que esconde el último sinsentido de toda historia.

Aquí el espacio circunscrito por la narración tiene rasgos próximos a las escenas oníricas donde nuestra vitalidad se nutre de la obliteración sucesiva de la conciencia, alejándonos de este modo de nuestra historia, hundiéndonos en una oscuridad que advertimos como falla constitutiva de la memoria.

La escritura puede, sin embargo, dispensar a nuestra memoria, a la consciencia de nuestro vivir: las palabras le brindan consistencia a los itinerarios vanos del movimiento por el que las cosas se digieren a sí mismas en nosotros. Así, esta necesidad de enumerar y clasificar, de pensar y describir, bien puede resultar la irrenuencia de una aspiración de ser. Sin embargo, hecha esta concesión, es preciso señalar que lo que resta en la escritura no es el sujeto ni su historia, el yo ni las cosas, sino el vacío de una historia, su mero itinerario sin rumbo definido ni finalidad. De modo que la aspiración de ser no significaría ya el ser que aspira a constituirse o permanecer, sino el que resulta aspirado en la escritura quedando tan sólo la huella impresa del vacío que el mismo ser es.

En la obra de Perèc existe una vocación de arqueólogo de lo sentimental. A lo largo de sus páginas, los personajes cobran consistencia gracias al catálogo que determina sus vidas, situándolos en medio de intrigas melodramáticas, misteriosos vínculos con objetos y síntomas compulsivos que dan lugar a aquellos particulares diagnósticos, heredados de la patología de autores de la modernidad decimonónica [9]. Se trata de un breve museo íntimo que servirá para anclar la existencia de estos personajes al inventario a partir del cual se reconocen y alinean. El catálogo, pues, determina las posibilidades de su historia, y su lugar en la trama.

3.

Así también en su novela Las cosas [10] los actos pueden leerse —como caligramas— en las cosas, viene dicha, en varios niveles, su procedencia y su uso. Distendido, pero con vocación clínica, Perèc hace la descripción que enumera y significa los objetos según una acción que se sucede en la inercia que supone el misterio revelado detrás de su enlistado. Dos mundos quedan superpuestos en tal descripción, el de las cosas, que en tal orden y sucesión suponen una expectativa (y por tanto, una carencia), un gusto (y por tanto una mirada), un conocimiento (y por tanto, una cifra). Está el mundo de las cosas y el mundo que dice a las cosas, separación que parece arbitraría en la tensión paradójica de su mutua dependencia.

En Las cosas, la rígida separación sucesiva del catálogo es desleída en una descripción que suple —a la manera de Balzac en La Piel de Zapa— una mirada posible, recorrido que podría ser emulado por una cámara, para que el lector, como entendido, lea en la disposición del escenario la naturaleza del crimen. Al igual que en un grabado de Durero, donde cada cosa y disposición le dice algo al entendido. Hay una vocación irresistible de Perèc por el signo, tan lleno de posibles referencias —o claves— en uno u otro contexto —no siempre dicho— inerme en su sentido para quien no puede o no tiene una lectura exhaustiva, y por tanto, perdido por omisión de su intención original.

En las primeras páginas de Las cosas, Perèc se dedica a describir lo que nos revela después como un anhelo aún no conseguido, por los dos personajes centrales (y su círculo de amigos) que viven a través de los objetos que acumulan, desechan, añoran y consiguen. Son las cosas en su sucesión las que permiten la acción de la novela, desposeída de finalidad última (una desvirtuada felicidad en términos aristotélicos) que constituyen el grado cero de la novela burguesa, sin redención posible, desesperada en una acumulación frente a la nada.

Pero ante el vacío queda la posibilidad de sostenerse (o de menos, asirse) en la cuerda floja del texto, novelado en su agotamiento como negación que señala y evidencia sus mecanismos, como máquina revelada desde la que cabe descifrar la naturaleza de lo sagrado, que se escurre en el trazo del plano cartesiano que da un lugar a cada elemento que constituye al paisaje narrado. Es en la perversidad natural de este esquema —en la necesidad que se tiene de un ordenamiento a pesar de su inutilidad final— que Perèc redime al mundo, desde el gesto hecho signo, de sus coordenadas. Roto, fragmentado, el plano cartesiano pierde sentido, cada mínimo espacio de la cuadrícula cumple con una taxonomía pero no con un sentido. De ese trazo, Perèc deriva al que produce un rompecabezas. 

  • GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE  COMBINATORIA.

    GEORGES PERÈC
    O LA LITERATURA COMO
    ARTE COMBINATORIA.

Otro ejemplo de catálogo en Perèc lo tenemos en su novela W o el recuerdo de la infancia [11] donde Perèc realiza lo que se podría entender, por una parte, como la práctica del comentario exegético propio de la hermenéutica judía, y por otra, como una aproximación a una narrativa de estructura hipertextual [12].

Aquí, en primera instancia no es posible establecer una secuencia lineal en la que ocurren los acontecimientos, sino, a lo menos, tres ejes de narración: el relato del rastreo de un hombre con falsa identidad al que se le encomienda una misión; la descripción institucional —sistemas de valores, leyes y costumbres— de una comunidad fueguina fanática del deporte llamada W; y las ensoñaciones de un hombre que presenta su infancia manipulando los recuerdos de su niñez.

En esta última secuencia es que Perèc bifurca el ya bifurcado texto central, realizando comentarios y comentarios de comentarios; generando con ello una estructura cada vez más compleja en la que se desplaza constantemente el centro de atención. Esto plantea desafíos al lector que deberá primero sobreponerse a la creencia de que es un libro mal escrito, y segundo deberá ser capaz de transitar de una secuencia narrativa a otra encontrando los puntos de intersección que comuniquen de un modo casi siempre no explicito las unidades de lectura. De este modo, el lector también deberá atenerse a la posibilidad de que el texto se multiplique exponencialmente, atisbando con ello una mirada al infinito; o hacia varios infinitos pues la geometría tanto cabalística como hipertextual establece constructos ordenados con varios centros.

Sin embargo, si se tratara de descubrir un mismo fondo a partir del cual se articulan las distintas secuencias narrativas, éste sería, el problema del poder. En efecto se advierte una preocupación fundamental acerca de las instituciones y los totalitarismos políticos, incluso cercanos:

«He olvidado las razones que me hicieron escoger, a los doce años, Tierra del Fuego para instalar allí W: los fascistas de Pinochet se han encargado de dotar a mi fantasma de un último eco. Hoy varios islotes de Tierra del Fuego son campos de deportados [13]» .

El orden interno de la obra sería, entonces, el de la meditación sobre el poder desde distintas perspectivas, logrando con ello una visión desde la marginalidad.

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

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SUGERIMOS AL LECTOR QUE CONTINÚE EN ESTE TEMA, LEYENDO
EL ARTÍCULO COLECCIONISMO Y GENEALOGÍA DE LA INTIMIDAD
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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

______notas_______

[1] PEREC, George, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987.
[2] George Perèc nace el 7 de marzo de 1936 en París, de padres polacos.
[3] PEREC, George, Les choses, Paris: Julliard, 1965.
[4] QUENEAU, Raymond, escritor y matemático francés. Tras un primer contacto con el surrealismo, Queneau inició una evolución más personal que se caracterizó por la tendencia a tomar el lenguaje como elemento de experimentación formal, cuya máxima manifestación serían los Ejercicios de estilo (1947), que presentan hasta 99 formas distintas de contar un mismo y trivial episodio ocurrido en un autobús.
Su pasión por las matemáticas, los enigmas y los juegos estratégicos, le sirvió para construir mundos científico-imaginarios que él denominaba «patafísicos»: Les temps mêlés (1941), Saint Glinglin (1948). Autor poco dado a las confesiones y a las intimidades, a pesar de algunas novelas que podrían considerarse autobiográficas, su universo literario está construido con grandes dosis de humor inteligente e ironía, que a veces roza el absurdo, como en Zazie en el metro (1959).
(http://www.biografiasyvidas.com/biografia/q/queneau.htm)
[5] PEREC, Georges, La Disparition,    Denoel Editions, 1969.
[6] Juan Luís Martínez (1942-1993), poeta que a fines de los 70 y principios de los 80 irrumpió en la escena lírica chilena con una poesía rupturita, escéptica e iconoclasta, incomprendida por buena parte de la crítica y rechazada por más de un editor. Los versos de Martínez han circulado por más de 20 años como fotocopias, aunque ahora la situación empieza a cambiar. La Nueva Novela –curiosamente a pesar del nombre– obra paradigmática de la vanguardia poética chilena se ha convertido en un objeto de un nuevo culto, el de la tacha de la autoría y la disolución del autor. Ver Artículo Reconfiguración del concepto de autor, en Revista Poética VersOados, Madrid.
(http://www.geocities.com/versoados/conceptodeautor.htm)
[7] En La nueva novela, obra paradigmática de la neovanguadia poética chilena, J. L. Martínez anticipa la escritura hipertextual, bajo el soporte de un libro para armar, desentrañar, recorrer, en algún sentido completar o construir, esto a partir de las tareas poéticas que aparecen allí prescritas, o los diversos enlaces con los que están tejidos problemas de física y matemática con otros de gramática, sintaxis e incluso ética.
Es imposible reseñar todos los juegos fantásticos del pensamiento, de la palabra, del contexto tipográfico y autoral, que esta obra nos presenta. Los textos de La nueva novela tienen la estructura del problema lógico, físico o matemático, con un espacio en blanco para su resolución, o con la solución misma a pie de página.
[8] PEREC, Georges, La vida instrucciones de uso, Ed. Hachette, Madrid, 1987
[9] Como Poe, baste como ejemplo la minuciosa descripción que hace de la habitación de Roderick Usher en La caída de la Casa Usher.
[10] PEREC, Georges, Las Cosas, René Julliard, 1965
[11]PEREC, George, W o el recuerdo de la infancia, Ed. Península, Barcelona, 1987.
[12] Ver El Hipertexto y Las nuevas retóricas de la postmodernidad; textualidad, redes y discurso ex–céntrico, Adolfo Vásquez Rocca, Originalmente publicado en formato impreso en PHILOSOPHICA, Revista del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, Chile, Volumen 27, 2004.
[13] PERÈC, Georges, W o el recuerdo de la infancia, París-Carros-Blévy.

* IMAGEN CABECERA,  Perec Georges _ Tentativa de Inventario [imagen captura de pantalla documental YouToube] por Adolfo Vásquez Rocca;  (©) Todos los derechos reservados.

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

     Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Post Grado en la Universidad Complutense de Madrid, Dpto. de Filosofía IV, Estética y Pensamiento Contemporáneo. Ensayista, Artista Plástico y Conceptual. Reconocido especialista en Filosofía Postmoderna, con numerosas ponencias y publicaciones en torno a los temas de la deconstrucción y la dialéctica modernidad y postmodernidad. Profesor de Filosofía Contemporánea, Estética y Antropología Filosófica en la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello UNAB. Actualmente reside en la ciudad de Viña del Mar.
Sus preocupaciones reflexivas, publicaciones e investigaciones giran en torno a temas estéticos y del pensamiento contemporáneo desde la perspectiva filosófica. Es columnista de importantes revistas españolas, de la de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid del Ateneo y la Sociedad Argentina de Filosofía y miembro de la Federación Internacional de Archivo FIAF —Imágenes en Movimiento— (con sede en Praga, República Checa).

CONTACTO CON EL AUTOR

COLECCIONISMO Y
GENEALOGÍA
DE LA INTIMIDAD
por
Adolfo Vásquez Rocca

Adolfo Vasquez Rocca - Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

Todo espacio realmente habitado contiene la esencia del concepto de hogar, porque allí se unen la memoria y la imaginación, para intensificarse mutuamente. En el terreno de los valores forman una comunidad de memoria e imagen, de tal modo que la casa no sólo se experimenta a diario, al hilvanar una narración o al contar nuestra propia historia, sino que, a través de los sueños, los lugares que habitamos impregnan y conservan los tesoros del pasado. Así pues la casa representa una de las principales formas de integración de los pensamientos, los recuerdos y los sueños de la humanidad. Sin ella, el hombre sería un ser disperso [1].

Aquí podemos notar el paralelismo entre la casa y el cuerpo como depósito de memoria. No sólo los recuerdos, también las cosas que hemos olvidado están «almacenadas». El alma es una morada. Recordando las casas y las habitaciones aprendemos a mirar dentro de nosotros mismos.

La verdad de esta experiencia estética —de reconocimiento identitario tan propia de la tardo-modernidad— es probablemente el «coleccionismo», la movilidad de las modas, el museo, y, a fin de cuentas, el propio mercado como lugar de circulación y banalización de objetos, cuya referencia al valor de uso se ha desmitificado convirtiéndose así en meros objetos de cambio, aunque no así para el coleccionista.

Ahora bien, ¿por qué coleccionamos objetos? ¿Por qué decoramos nuestra casa? La casa es el lugar del goce y del acopio de recuerdos, que forjan una identidad y permiten reconocerse en una radical intimidad como siendo igual a sí mismo. Las imágenes de la casa están en nosotros porque nosotros estamos en ellas.

En un sentido práctico, puedo comportarme humanamente hacia un objeto sólo en tanto el objeto se comporta de manera humana hacia mí. El objeto es significativo en la medida en que es rico en historia y en asociaciones imaginarias y reales.

Una caja vacía, por ejemplo, es como la idea de una novela [2]; ambas son los límites, el contorno y el volumen de una separación, un mundo de posibilidades frente a la posibilidad del mundo. Si yo, a través de mi vida, he coleccionado numerosas cajas vacías ha sido por las posibilidades que encerraban. No por lo que luego encerrasen en concreto, se entiende, sino por la misma posibilidad que guardaban de encerrar algo, de dotar de límites, de dar cobijo o componer un orden. Probaba introduciendo ahora unas cosas, luego otras —fotos, monedas, botones, hallazgos o recuerdos—, y primero en un orden y luego en otro hasta que lo reiteraba todo para quedarme fundamentalmente con el vacío. Porque lo que a mí me interesaba en realidad era que lo posible bullera en mi cerebro y zumbase en sus entretejidos el abejoneo de sus combinaciones, era llenar mi cabeza, como queda claro, más que con las cajas, de la idea de acotar un mundo —de dar un amparo—, de recortar un orden en el caos del mundo de afuera.

Al respecto, Raúl Ruiz ha señalado en una conversación —acerca de objetos y ficciones— que cuando no está filmando películas, durante sus paseos compra objetos al azar. Y cuando ya ha juntado una cierta cantidad de objetos nuevos que excitan su curiosidad, comienza a jugar con ellos. Hace listas, las ordena, las mezcla…, luego aísla dos o tres objetos y trata de imaginar una escena con estos tres. Son ejercicios que hace regularmente. Todo eso, según sostiene, no sirve para nada —en el sentido productivo inmediato— por ello lo pone de lado cuando escribe un guión, pero constituye un repertorio de historias hechas únicamente con objetos. Sin embargo, indica, «en el momento de la filmación, cuando ordeno todo lo que hay en el plano, recuerdo ciertos automatismos, pongo los objetos de una manera ya dramatizada porque está atravesada por el recuerdo de éstas micro-ficciones que he elaborado. Todos estos ejercicios me dan la sensación en un momento de estar listo. No es improvisación, es incluso lo contrario, pero al mismo tiempo excede el simple ámbito de lo que se cree querer decir» [3].

Como la memoria involuntaria, coleccionar es un desorden productivo , una forma de remembranza práctica en la cual los objetos se introducen en nuestras vidas y nosotros en las suyas. Por tanto, en cierto sentido aún el más simple acto de reflexión política marca una época en el comercio de antigüedades. Para el coleccionista, el mundo está presente, en realidad está ordenado en cada uno de sus objetos, sólo que según una relación sorprendente e incomprensible en términos profanos. Nuestra casa es un escenario para representar nuestra vida, de manera que decorar es imaginar una vida. Por ello a quienes sucumben ante «la moda» —como la producción industrial del «siempre lo mismo»— ella les prescribe el ritual a través del cual el fetiche de la mercancía quiere ser adorado [4].

Es necesario reinventar la vertiente expresiva, sentimental y poética del diseño. El postmodernismo instaura una novedad metodológica importante, que ha permitido darle un espacio a la emoción —trabajar con la memoria—, evitando una mirada demasiado técnica y funcional en el diseño y la arquitectura. Desde otra perspectiva la noción misma de «colección» puede ser abordada en claves estéticas y sociológicas, apuntando que el individuo que colecciona desde sellos de correos hasta alfombras persas, y se siente así impulsado a «realizarse» en el placer que supone la posesión de un conjunto de objetos, donde la idea misma de colección está directamente vinculada a la posesión —no funcional— por encima de la necesidad, es decir, a la riqueza.   Respecto de las maneras de «usar» el excedente cabe la prodigalidad que acelera el caudal de los objetos o productos en la esfera personal ya sea eliminándolos mediante el regalo, el desgaste, la destrucción, la eliminación, el trueque —sistema extrovertido en la terminología de Jung— ya sea mediante el amontonamiento.

Al respecto resultan ilustrativas las opiniones de Andy Warhol: «Creo que todos deberíamos vivir en un gran espacio vacío. Me gusta la costumbre japonesa de enrollarlo todo y guardarlo en armarios. Pero yo prescindiría hasta de los armarios, porque es una hipocresía… Todo en tu armario debería tener fecha de caducidad, al igual que la leche, el pan, las revistas y los periódicos, y una vez superada la fecha de caducidad, deberías tirarlo. Lo que deberías hacer es comprar una caja cada mes, meterlo todo adentro y a final de mes cerrarla. Entonces le pones fecha y la envías a Nueva York. Deberías intentar seguirle la pista, pero si no puedes y la pierdes, no importa, porque es algo menos en que pensar: te sacas otra carga de la mente. Yo ahora simplemente lo tiro todo en cajas de cartón marrones del mismo tamaño que tienen una etiqueta a un costado donde poner el mes y año. Sin embargo, detesto francamente la nostalgia, así que en el fondo espero que se pierdan todas y no tener que volver a verlas nunca más» [5].

La poética de la habitabilidad

Ahora bien, la casa, pues, es una extensión de la persona, una especie de segunda piel, un abrigo o caparazón, que exhibe y despliega tanto como esconde y protege. Casa, cuerpo y mente se encuentran en una continua interacción; la estructura física, el mobiliario, las convenciones sociales y las imágenes de la casa permiten, moldean, informan y reprimen al mismo tiempo las actividades y las ideas que se desarrollan dentro de sus paredes, un entorno creado y decorado como escenario de la habitabilidad. La casa y la habitación se convierten así en un agente de pensamiento y en un primer agente socializador, que moldea el carácter de los hijos, a partir de las primeras impresiones de la mirada. Al moverse en un espacio ordenado —diseñado—, el cuerpo «interpreta» la casa, que representa la memoria para una persona.

Con las costumbres y la habitación, cada cual construye un dominio práctico de los esquemas fundamentales de su forma de vida. «No habitamos porque hemos construido, sino que construimos y hemos construido en la medida que habitamos, es decir, en cuanto que somos los que habitan» [6]. Construir es producir cosas que, al erigirlas, disponen un lugar y otorgan un espacio —pletórico de sentido— que se abre a la vez al habitar. «La esencia del construir es el dejar habitar» [7]. La construcción debe respetar el lugar, el mundo, la tierra donde nuestra determinada forma de pensar tiene sentido, y esto es una apuesta por lo diferente frente a la uniformidad (igualitarismo) y el estilo arquitectónico ramplonamente homogéneo contemporáneo a Heidegger y —qué duda cabe— también a nosotros.

Lo que hemos intentado aquí es mostrar cómo el habitar y el construir están estrechamente vinculados con el pensar. Porque, al igual que el pensar, el construir le da apertura al ser, crea un mundo, un espacio habitable, y es en el propio habitar donde se percibe el sentido de este espacio y el pensar acoge e instala al ser.

A este respecto cabe señalar que el devenir-templo de la casa es, en sí mismo, obra del proceso postmoderno de secularización, que se corresponde con la elaboración de «ritos laicos» de carácter doméstico (como la contemplación de las «obras de arte» que decoran las casas de la clase dirigente); pero tiene como efecto derivado el agudizar la contradicción entre ese interior que connota «antigüedad»: la propia antigüedad del linaje familiar plasmada en la galería de retratos de los antepasados que decoran las paredes y el exterior urbano —que connota la «novedad» y el desarraigo— típicos de la ciudad en contraposición a la solidaridad orgánica de las aldeas; en suma la contradicción entre la fachada (exterioridad) y el interior. Esto porque las fachadas de las casas o edificios, al contrario de lo que pudiera parecer, no están hechas para ser «contempladas» (la contemplación es sólo posible en el interior de la casa, que es lugar de la »vida contemplativa”). La calle es una colección de fachadas-significantes, y la casa una colección de interiores-significados. La fachada, como todo significante, debe volverse invisible para transparentar el significado: no está hecha para ser vista, sino para ser leída y obedecida, es un signo o una consigna. De la misma forma que en la antropología platónica el cuerpo es la exterioridad del alma a la que envuelve, la fachada es la exterioridad que envuelve la «casa», y las puertas y las ventanas son las apertura al exterior, son «forados» de doble trayectoria: ingerencia e intrusismo que amenazan con la penetración del exterior (de la vida agoranómica, comercial y política); la disolución que amenaza con el allanamiento del interior y la profanación de la intimidad (por ello los vidrios de una catedral gótica no dejan penetrar el rumor multitudinario de la calle por sus ventanas, sino sólo la luz que procede «de lo alto» [8].

Ahora bien, es en torno a nuestro comportamiento ritual y nostálgico respecto de los objetos en los que nos reconocemos, ante los fetiches que abarrotan nuestra casa, y en los que de algún modo esta depositada nuestra memoria, que podemos reconstruir el sentido de nuestra hasta entonces aparentemente dispersa historia y fijar nuestra identidad. Esta historia se ha desplegado en un conjunto de prácticas y estrategias representacionales, las que dan lugar a una forma de vida, aquella que tiene como principio detentador de sentido un determinado mito o una historia ancestral a partir de la cual el conjunto de sucesos —aparentemente dispersos y azarosos— que constituyen nuestra biografía quedan explicados. Esta clave hermenéutica desde la cual, los atajos, cabos sueltos, recorridos en zig-zag y demás accidentes de nuestro ocurrir vital quedan anudados, puede ser un pequeño chiste, una vieja manía familiar o un azaroso juego numérico, una narración cifrada que sólo cobra sentido a partir de los hechos que ilumina. Es a esto lo que llamamos mito fundacional. Sólo a partir de ellos nos volvemos comprensibles.

Adolfo Vasquez Rocca - Universidad Complutense de Madrid

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SUGERIMOS AL LECTOR QUE CONTINÚE EN ESTE TEMA, LEYENDO
EL ARTÍCULO GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA.
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_______ NOTAS ______
[1] HEIDEGGER, Martin, Interpretaciones de la poesía de Hölderlin, Traducción de José María Valverde, Barcelona, Ariel, 1983.
[2] VÁSQUEZ ROCCA
, Adolfo Defensa retórica del arte de filmar y del cine como arte; plan secreto, sinfonía dramática y lógica narrativa, Conferencia, P. Universidad Católica de Valparaíso, 2003.
[3] Estas conversaciones con Raúl Ruiz esperan ser publicadas junto a otros Textos de Seminarios y Conferencias sobre el autor.
[4] DEBORD, Guy,
La Sociedad del Espectáculo, Cáp. II «La mercancía como espectáculo», Ed. Pre – Textos, Valencia, 1999.
[5] WARHOL, Andy, Mi Filosofía de A a B y de B a A, Pág. 155, Editorial Tusquets, Barcelona, 1998.
[6] HEIDEGGER, Martin
, Conferencia Construir, Habitar, Pensar, pronunciada en 1951 y publicada tres años más tarde.
[7] Ibíd.
[8] PARDO, José Luis,
Formas de la Exterioridad, Editorial Pre-Textos, Valencia 1992, p.209.

IMÁGENES (orden descendente):
Collage  y Máquina panóptica o histeria epistemológica (artefacto de funcionamiento simbólico; collage y óleo cobre, tablero de madera)por Adolfo Vásquez Rocca; @ Todos los derechos reservados.

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Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

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     Adolfo Vásquez Rocca, Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso y Post Grado en la Universidad Complutense de Madrid, Dpto. de Filosofía IV, Estética y Pensamiento Contemporáneo. Ensayista, Artista Plástico y Conceptual. Reconocido especialista en Filosofía Postmoderna, con numerosas ponencias y publicaciones en torno a los temas de la deconstrucción y la dialéctica modernidad y postmodernidad. Profesor de Filosofía Contemporánea, Estética y Antropología Filosófica en la Facultad de Medicina de la Universidad Andrés Bello UNAB. Actualmente reside en la ciudad de Viña del Mar.
Sus preocupaciones reflexivas, publicaciones e investigaciones giran en torno a temas estéticos y del pensamiento contemporáneo desde la perspectiva filosófica. Es columnista de importantes revistas españolas, de la de la Sociedad de Estudios Filosóficos de Madrid del Ateneo y la Sociedad Argentina de Filosofía y miembro de la Federación Internacional de Archivo FIAF —Imágenes en Movimiento— (con sede en Praga, República Checa).
CONTACTO CON EL AUTOR


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Otros artículos en Almiar de este autor: Poética del ajedrez. Composición y escritos tácticos l Pina Bausch; Danza Abstracta y Psicodrama Analítico l Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad l Raúl Ruiz, l’enfant terrible de la vanguardia parisina l Georges Perèc o la literatura como arte combinatoria (Instrucciones de uso) l Coleccionismo y genealogía de la intimidad l La fotografía y las formas del olvido l Alfred Jarry y el Collége de Pataphysique l La Invención de Morel; Defensa para sobrevivientes l Baudrillard; cultura, narcisismo y régimen de mortandad en el sistema de los objetos

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Otros artículos en Almiar de este autor: Poética del ajedrez. Composición y escritos tácticos l Pina Bausch; Danza Abstracta y Psicodrama Analítico l Lo monstruoso en el arte l Raúl Ruiz, l’enfant terrible de la vanguardia parisina l Georges Perèc o la literatura como arte combinatoria (Instrucciones de uso) l Coleccionismo y genealogía de la intimidad l La fotografía y las formas del olvido l Alfred Jarry y el Collége de Pataphysique l La Invención de Morel; Defensa para sobrevivientes l Baudrillard; cultura, narcisismo y régimen de mortandad en el sistema de los objetos | Zoología política: Disturbios en el Parque Humano, cultura de masas y modelo amigable de la sociedad literaria


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REVISTA DE FILOSOFÍA _ REVISTA DE FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA _ REVISTA DE FILOSOFIA _ REVISTA OBSERVACIONES FILOSÓFICAS _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA – DIRECTOR

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Adolfo Vásquez Rocca

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DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

DW. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

BIOPOLÍTICA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Enviado por Adolfo Vásquez Rocca el 12/10/2014 a las 07:30 PM

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Biopolítica: disciplinas normalizadoras y poder regulatorio.
Biopolítica”, el término acuñado por Foucault, ha sido retomada por varios teóricos con cierta indeterminación, refiere al orden de una política determinada en su conjunto por la vida, orientada hacia su conservación y su control.1 Lo que significa, en principio, no “una política a propósito de la vida, o del viviente”, sino “la vida que determina la política”, o bien “la esfera de la política que es coextensiva a la esfera de la vida”.2

Madonna Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

Revista Observaciones Filosóficas
©  2014  Adolfo Vásquez Rocca [Director) |

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

BAUDRILLARD Por Adolfo Vásquez Rocca

MODELS Style  LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

MIOSS MOOS  KATE MOSS TOP MODEL

 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

 

  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL. _ Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    http://arteaisthesis.blogspot.com/2014/10/dw-beatriz-preciado-y-foucault.html
    Doctor en Filosofía
    Director de Revista Observaciones Filosóficas

Web:  www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html
Academia.edu: emui.academia.edu/AdolfoVasquezRocca
Eastern Mediterranean University

E-mail: adolfovrocca@gmail.com
Linkedin: linkedin.com/pub/adolfo-vasquez-rocca/25/502/21a

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

Publicaciones

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.
(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


Publicaciones Catalogadas en:
DOAJ Directory of Open Access Journals

DIALNET Directorio de Publicaciones Científicas Hispanoamericanas

Publications Scientific

Biblioteket og Aarhus Universitet, Denmark | Det Humanistiske Fakultet

Biblioteca Universia Unesco – CSIC

Biblioteca UCM → Universidad Complutense de Madrid

Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Biblioteca UCM → Universidad Complutense de Madrid

Biblioteca Asociación Filosófica UI
Eastern Mediterranean University – Academia.edu
Publicaciones Indexadas en Revista Nómadas

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

 BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS
SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

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Adolfo Vásquez Rocca 

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

PUBLICACIONES

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Biopolítica: disciplinas normalizadoras y poder regulatorio.

“Biopolítica”, el término acuñado por Foucault, ha sido retomada por varios teóricos con cierta indeterminación, refiere al orden de una política determinada en su conjunto por la vida, orientada hacia su conservación y su control.1 Lo que significa, en principio, no “una política a propósito de la vida, o del viviente”, sino “la vida que determina la política”, o bien “la esfera de la política que es coextensiva a la esfera de la vida”.2

 

Madonna Queer Move/ments Fassbinde By Adolfo Vásquez Rocca

Para Foucault las técnicas o disciplinas normalizadoras se corresponden con lo que lo que hoy conocemos como “biopolítica”, esto es, la historia de los sistemas disciplinarios y de poder, un dispositivo de defensa de la sociedad, que a partir del siglo XIX se emplaza en términos de “guerra interna” contra los peligros originados en el propio cuerpo social.3 El biopoder en Foucault debe ser analizado en dos niveles4, por un lado, se encuentra el poder disciplinario y por otro el poder regulatorio.

En el primer caso, el objetivo es el cuerpo del ‘hombre’, donde su blanco es el conocimiento, poder y subyugación a través de instituciones como el escuela, la prisión, hospitales, ejércitos y todas aquellos organismos que describió detalladamente Foucault en sus taxonomías de las instituciones. En este primer nivel, las tácticas utilizadas para el disciplinamiento dicen relación con estudios y prácticas criminalísticas, y educacionales. En segundo lugar, está el poder regulatorio (biopolítica) cuyo objetivo ya no es individual si no social, se ocupa de la población y de la raza bajo consideraciones no sólo conductuales, sino también biológicas e higiénicas, La institución por excelencia definida por Foucault para realizar este tipo de regulación es el Estado, a través de prácticas demográficas, sociológicas, políticas de migración, de longevidad y de salud pública.

Para Foucault, de manera claramente más restringida, la palabra designaba el hecho de que, a partir del siglo XVIII, el control de las condiciones de la vida humana se convirtió en un asunto político expreso (salud, alimentación, demografía, exposición a los peligros naturales y técnicos, etc.). Hasta ese momento, el poder se interesaba poco por ello, ya que tenía otros objetos de atención más directos para su ejercicio antes que nada, en territorio.

De esta forma Michel Foucault traza por primera vez la ecuación entre el surgimiento del individuo moderno y el biopoder: en su análisis del poder disciplinario, Foucault descubre que las técnicas de sujección y de normalización de los individuos intervienen sobre el cuerpo, es decir, sobre la salud, la sexualidad, la herencia biológica o racial, la higiene, clasificando a la población y distribuyendo a sus miembros en el mapa definitorio de lo normal y lo anormal, de la peligrosidad criminal, de la enfermedad y la salud.

Foucault descubre que las técnicas de-sujeción y de normalización de las que surge el individuo moderno tienen como punto de aplicación primordial el cuerpo: es alrededor de la salud, la sexualidad, la herencia biológica o racial, la higiene, los modos de relación y de conducta con el propio cuerpo, que las técnicas de individuación constituyen a los sujetos y los distribuyen en el mapa definitorio de lo normal y lo anormal, de la peligrosidad criminal, de la enfermedad y la salud. Es, pues,a partir del umbral de lo biológico, en esa zona entre lo biológico y lo social, que las tecnologías modernas intervienen y colonizan, de un modo nuevo, aquello que el mundo clásico reservaba a la esfera de lo doméstico y de lo privado -la esfera del oikos-.5

El cuerpo y la vida, el cuerpo como instanciación del ser viviente del hombre, se tornan materia política: de esa materia está hecho el “individuo moderno” de Foucault. Foucault considera que las políticas totalitarias -la nazi en primer lugar, aunque también la socialista- han sido biopolíticas porque han estado dirigidas, más que a una dominación de sus adversarios, al dominio de una población, de una «raza» o de un «pueblo» definido según las normas de la salud de la vitalidad productiva, etc. (Foucault lo ordena todo bajo una categoría muy amplia de racismo).6

Foucault advierte que el Estado “comienza a incluir entre sus tareas esenciales el cuidado de la vida de la población” y “es ante todo por una progresiva generalización y redefinición del concepto de vida vegetativa u orgánica (que coincide ahora con el patrimonio biológico de la nación […]” .

Entre los refinados y numerosos matices conceptuales comentados por Agamben respecto de Deleuze, dice que este último (en Deseo y placer) manifiesta que, en rigor, la vida no es naturaleza sino “el campo de inmanencia variable del deseo”; es decir, en una equivalencia con el concepto de Spinoza referido al perseverar en su propio ser, desear es “desear el propio deseo, constituirse como deseante”. La vida es el campo de inmanencia variable del deseo. La potencia que constituye la vida en sentido primordial (el nutrirse), coincide con el deseo de conservar su propio ser que define la potencia de la vida como inmanencia absoluta.

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Algunos antecedentes del biopoder dentro de la obra de Foucault.

La obra de Foucault suele dividirse en tres momentos o etapas intelectuales. Si se atiende al estudio introductorio a la edición en español de la obra Tecnologías del yo7, el primer momento se centra alrededor de la pregunta por el saber entendida como arqueología en los textos La historia de la locura y La arqueología del saber. El segundo momento hace relación a los primeros acercamientos de Foucault a la pregunta por el poder en textos como El orden del discurso, Vigilar y castigar y La voluntad de saber. Finalmente, Foucault se ocupará de la pregunta por el gobierno de los sujetos, es decir, por las técnicas y tecnologías de la subjetividad. Lo anterior se verá reflejado en los textos La inquietud de sí, El uso de los placeres y La gubernamentalidad.

Siguiendo este ordenamiento, en un primer momento de la obra de Foucault, se ubican los diversos discursos relacionados con la ciencia y su tendencia a objetivar el sujeto como lo hace la biología, la economía o la historia natural. En segundo lugar, Foucault se ocupa de lo que él mismo denomina prácticas escindentes (practiques divisantes), por medio de las cuales el sujeto es dividido en el interior de sí mismo o de los otros; una vez más este proceso hace de él un objeto susceptible de ser categorizado: EnfermoSano, LocoCuerdo, Criminal No Criminal. El tercer momento foucaultiano, con su énfasis en el sujeto, al igual que algunos puntos relevantes del segundo momento foucaultiano, serán el punto de partida de las reflexiones sobre los sujetos y su relación con el poder. Al respecto Foucault precisa:

“Sin duda, el objetivo principal hoy no es descubrir, sino rechazar lo que somos. Nos es preciso imaginar y construir lo que podríamos ser para desembarazarnos de esta especie de “doble coerción” política que es la individualización y la totalización simultáneas de las estructuras del poder moderno. Podría decirse, para concluir, que el problema a la vez, político, ético, social y filosófico, que se nos plantea hoy no es tratar de liberar al individuo del Estado y sus instituciones, sino de liberarnos nosotros del Estado y del tipo de individualización que le es propio. Nos es preciso promover nuevas formas de subjetividad rechazando el tipo de individualidad que se nos ha impuesto durante siglos.”8

Antes que preocuparse por la génesis del Estado o por el surgimiento del moderno individualismo burgués, Foucault se va a preguntar por la tendencia de los modelos políticos modernos en pos del individualismo, al tiempo que refuerzan las instituciones y medidas tendientes a tomar a los individuos como un todo.

A propósito de la reflexión foucaultiana sobre el poder vale la pena resaltar como nuestro autor distingue entre dos paradigmas o formas de entender el poder. En primer lugar aborda la idea jurídica del poder, por la cual se atribuye al soberano el derecho legítimo que ejerce sobre los sujetos bajo la forma de contrato. En tanto que la segunda forma de entender el poder es denominada por Foucault forma disciplinaria del poder, en abierta oposición con la primera puesto que se caracteriza por ser anti soberana y anti jurídica. Se trata de una forma de control que ejerce la fuerza normalizando y creando las condiciones de vigilancia para imponer la docilidad de los sujetos.

La forma disciplinaria del poder es una forma de poder que, básicamente, no actúa sobre los sujetos, sino que los encausa hacia un horizonte de acción: No

disciplina, sino que normaliza9. No funciona con base en los ordenamientos jurídicos o los derechos, sino en normas y estándar es que aluden a una tecnología social. Es un poder que surge con el desarrollo de las ciencias humanas y, en particular, con el de las ciencias de la normalización. De tal modo que el poder no está centrado, sino que es difuso, no es propiedad exclusiva de nadie, sino anónimo, no se ejerce sino que se trasmite y se vive10.

En esta misma línea, a la hora de pensar el poder en Foucault, es preciso tener en cuenta dos “precauciones de método” al respecto: La primera es no considerar el poder como un fenómeno macizo y homogéneo, que opera en una sola dirección, sino como algo que circula en muchas direcciones y funciona en cadena. En una palabra: El poder es multidireccional y funciona siempre en red. La segunda precaución es que existen varios niveles en el ejercicio del poder. Foucault prefiere concentrarse en los niveles más bajos, allí donde la microfísica del poder trashuma por nuestro cuerpo (…) Tenemos entonces que Foucault distingue tres niveles de generalidad en el ejercicio del poder: un nivel microfísico en el que operarían las tecnologías disciplinarias y de producción de sujetos, así como las “tecnologías del yo” que buscan una producción autónoma de la subjetividad; un nivel mesofísico en el que se inscribe la gubernamentalidad del Estado moderno y su control sobre las poblaciones a través de la biopolítica; y un nivel macrofísico en el que se ubican los dispositivos supra estatales de seguridad que favorecen la libre competencia entre los Estados hegemónicos por los recursos naturales y humanos del planeta”.11

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FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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  1. BEATRIZ PRECIADO, JUDITH BUTLER Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA  QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Formas de “gobierno sobre la vida”: gubernamentalidad y modelo neoliberal.
Escuelas de pensamiento foucaultianas.12

Por otro lado al intentar describir las estrategias de resistencia a las técnicas de poder desplegadas por Foucault cabe distinguir entre dos formas de entender el “gobierno sobre la vida”: una forma totalitaria, la otra neoliberal. Mucho más complicada es la cuestión de cómo resistir el gobierno neoliberal sobre la vida, justamente porque esta forma de gobierno es más un gobierno “de” la vida que “sobre” la vida. “El problema en relación con esto es que Foucault introdujo los términos de “gobierno” y de “biopolítica” pero nunca propuso una teoría sistemática acerca de la relación entre ellos. Por un lado, dentro de una discusión muy vasta sobre la gubernamentalidad, Foucault se da cuenta de que en la época moderna, el problema del gobierno comienza a centrarse en la vida biológica de los hombres y propone el análisis de una nueva forma de poder: el biopoder”.13 Ahora bien, aquí cabe una precisión fundamental, los intérpretes de Foucault se dividen en dos escuelas de pensamiento: por un lado, aquellos que dan una cierta prioridad a la biopolítica sobre el gobierno (y en general, podemos decir que ésta es la recepción italiana de Foucault), y por otro lado, aquellos que dan una cierta prioridad al problema del gobierno en cuanto una nueva mutación del poder/saber (y en general, podemos decir que ésta es la recepción anglosajona y franco-alemana de Foucault).14
Para Foucault, la idea de “gobierno” es una forma de “control” -poder- o de “regulación” que se ejerce a partir de la “naturaleza” misma de las cosas; no se aplica “desde afuera” a éstas, sino que les es inmanente. Ahora, para entender la resistencia posible a una gubernamentalidad neoliberal, se debe entender sobre cuáles lógicas de la vida se modela tal gubernamentalidad. Tales lógicas son muy variadas -algunas de ellas con pretensiones epistemológicas-: van desde lógicas darwinistas (evolución), o nietzscheanas (voluntad de poder), hasta lógicas del tipo explorado por Canguilhem (normativas), o por Derrida y Esposito, del tipo “autoinmunitario”, etc.

Ahora bien de la Sociedad Disciplinaria de Michel Foucault se comienza esbozar la idea de lo que vendría luego: la Sociedad de Control y es precisamente esta obra de Deleuze Postdata sobre las Sociedades de Control, la que ensambla con las reflexiones de Peter Sloterdijk En el mundo interior del capital a partir de ciertas reflexiones sobre la sociedad posmoderna, la influencia de los medios de comunicación y los cambios tecnológicos de los últimos años.15
FOUCAULT Por Adolfo Vásquez Rocca

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Marie-Hélène Bourcier

Queer Move/ments By Adolfo Vásquez Rocca Teoría de Género y Biopolitica

Marie-Hélène Bourcier est sociologue, maître de conférences à l’université Lille III1. Elle est une militante queer reconnue en France.

Foucault: las tecnologías del yo y la gubernamentalidad

La tecnología política tiene el objetivo de corregir la “anomalía” de los individuos y ajustar sus campos de acción a lo socialmente deseable y adecuado.

La tecnología del yo dice relación a las prácticas por las cuales los individuos se constituyen así mismo como sujetos, dentro de un sistema atravesado por un sinnúmero de relaciones de poder. Las tecnologías del yo entran en acción cuando, en la aplicación de una tecnología política, el individuo es conducido a tomar conciencia de su “anormalidad” o “falta” pero es inconsciente de aquello a lo que se induce. Así los sujetos solicitan, por iniciativa propia, ser tratados nuevamente por una tecnología política, con sus respectivas técnicas de intervención.

La gubernamentalidad se expresa en medidas estatales que operan sobre la producción de conocimientos, cuya elaboración emana de un conjunto de instituciones, expertos y disciplinas destinados a constituir un régimen social normalizador. En ese sentido, todo ese aparato de saberes e instituciones sociales va dirigido a identificar, clasificar y tipificar el grado de “anormalidad” de los individuos con el propósito de normalizarlos, modificarlos y acomodarlos a un orden social concebido por el discurso emanado del poder del Estado.

Estas medidas gubernamentales no tienen el propósito último de castigar o reprimir, sino de administrar la conducta de los individuos actuando sobre sus posibilidades de acción, “concientizándolos” de tal es posibilidades y anormalidades.

En su conferencia y posterior texto de 1981, Omnes Et Singulatum, Hacia una crítica de la razón política, Foucault señala como un hecho evidente el de que las sociedades europeas han evolucionado, gradualmente, hacia formas cada vez más centralizadas en cuanto al ejercicio del poder político.

Paralelo a este fenómeno, y en apariencia, contrario se da, según Foucault, un desarrollo rastreable de ciertas técnicas de poder orientadas hacia los individuos y destinadas a gobernar sobre éstos continuamente: “Si el Estado es la forma política de un poder centralizado y centralizador, llamemos pastorado al poder individualizador”. Así, la apuesta epistemológica de Foucault, estará encaminada a rastrear los orígenes, las conexiones y la evolución entre este poder individualizador y su contraparte, en los modelos de Estado venidos tras la revolución francesa.

Al distinguir entre “sociedades soberanas” y “sociedades disciplinarias” Foucault ya había señalado el paso, que ocurre en la época moderna, de una forma de poder que decide sobre la muerte y la ritualiza, a una nueva forma de poder que calcula técnicamente la vida en términos de población, de salud o de interés nacional. Por otra parte, precisamente en ese momento aparece la nueva separación homosexual/heterosexual.16 Trabajando en la línea iniciada por Audre Lorde, Ti-Grace Atkinson y el manifiesto “The-Woman-Identified-Woman”17 “Radicalesbians”, Wittig llegó a describir la heterosexualidad no como una práctica sexual sino como un régimen político, que forma parte de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, como parte de la “biopolítica”18. Una lectura cruzada de Wittig y de Foucault permitió a comienzos de los años 80 que se diera una definición de la heterosexualidad como tecnología bio-política destinada a producir cuerpos heteros.

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Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT: BIOPOLÍTICA, HIGIENE SOCIAL Y DISEÑO DEL “CUERPO BIOLÓGICO DE LA NACIÓN.

 

Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

1Dr. Adolfo Vásquez Rocca: Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética. Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor  de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago.

Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo Theoria – Proyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM. Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España, 2008. Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, © 2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.
http://www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html

E-mail: adolfovrocca@gmail.com

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ARTÍCULOS:

– AGAMBEN, Giorgio, (2009): La inmanencia absoluta, en Ensayos sobre Biopolítica, Buenos Aires, Ed. Paidós, pp. 59 – 92; Originalmente en “L’immanenza absoluta” en Aut.aut, Nº 276, 1996, pp. 39 – 57.

  • VASQUEZ, Adolfo, (2007) Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización. Valencia: Colección Novatores, 2007.

1NANCY, Jean-Luc, La creación del mundo o la mundialización, Editorial Paidós, Barcelona, 2003, Barcelona, p. 115

2Sin duda, se encuentran también usos más restringidos del término. Pero aquí sólo se consideran los más propiamente filosóficos y que implican, proposiciones que revalúan fundamentalmente cada uno de los términos que lo componen.

3 FOUCAULT, Michel, (1977): Historia de la sexualidad – Vol 1: La voluntad de saber. México: Siglo XXI

4 TAYLOR, Dianna, (2011): Michel Foucault. Key Concepts. Reino Unido: Acumen.

5DELEUZE -FOUCAULT- AGAMBEN, Ensayos sobre Biopolítica: Excesos de vida, Giorgi, Gabriel y Rodríguez, Fermín (comps) [Gilles Deleuze /Michel Foucault /Antonio Negri / Slavov Zizek / Giorgio Agamben], Editorial Paidós, Buenos Aires, 2009.

6NANCY, Jean-Luc, La creación del mundo o la mundialización, Editorial Paidós, Barcelona, 2003, Barcelona, p. 116

7FOUCAULT, Michael. Tecnologías del yo y otros textos afines. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica, 1990. p.12-13.

8Ibid., p.24.

9MENDIETA, Eduardo, “’Hacer vivir y dejar morir’: Foucault y la genealogía del racismo”. En: Tabula Rasa, Bogotá, Nº.6, enero–junio (2007); p.140.

10Ibid., p.141-142.

11CASTRO, Santiago. “Michel Foucault y la colonialidad del poder”. En: Tabula Rasa, Bogotá, No.6, enero–junio (2 007); p.162.

12La recepción italiana y la recepción anglosajona y franco-alemana

13 LEMM, Vanessa y [M. Vatter , B. Noys y G.Chirolla], “Poder, vida y subjetivación”, Revista de Estudios Sociales, Universidad de los Andes, Colombia, Nº 43, 2012, 166-173

14Ibid.

15VÁSQUEZ ROCCA, Adolfo, “Sloterdijk, Agamben y Nietzsche: Biopolítica, posthumanismo y Biopoder” En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – Universidad Complutense de Madrid, Nº 23 | Julio-Diciembre.2009 (I) pp. 291-302

16PRECIADO, Beatriz, “Multitudes Queer: notas de una política para ‘los anormales’”, En Revista Multitudes. Nº 12. París, 2010

17Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », en Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.

18Michel Foucault, Historia de la sexualidad, Volumen I, Siglo XXI, Madrid, 1979.

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MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

Beatriz Preciado

BEATRIZ PRECIADO

Este artículo trata de la formación de los movimientos y de las teorías queer, de la relación que mantienen con los feminismos y del uso político que hacen de Foucault y de Deleuze. Analiza también las ventajas teóricas y políticas que aporta la noción de “multitudes” a la teoría y al movimiento queer, en lugar de la noción de “diferencia sexual”. A diferencia de lo que ocurre en EEUU, los movimientos queer en Europa se inspiran en las culturas anarquistas y en las emergentes culturas transgénero para oponerse al “Imperio Sexual”, especialmente por medio de una des-ontologización de las políticas y de las identidades. Ya no hay una base natural (“mujer”, “gay”, etc.) que pueda legitimar la acción política. Lo que importa no es la “diferencia sexual” o la “diferencia de l@s homosexuales”, sino las multitudes queer. Una multitud de cuerpos: cuerpos transgéneros, hombres sin pene, bolleras lobo, ciborgs, femmes butchs, maricas lesbianas… La “multitud sexual” aparece como el sujeto posible de la política queer.

A la memoria de Monique Wittig

http://www.epdlp.com/escritor.php?id=2590

« Entramos en una época en que las minorías del mundo comienzan a

organizarse contra los poderes que les dominan y contra todas las ortodoxias »

Félix Guattari,

Recherches

(Trois Milliards de Pervers), 1973.

La sexopolítica es una de las formas dominantes de la acción biopolítica en el capitalismo contemporáneo. Con ella el sexo (los órganos llamados « sexuales », las prácticas sexuales y también los códigos de la masculinidad y de la feminidad, las identidades sexuales normales y desviadas) forma parte de los cálculos del poder, haciendo de los discursos sobre el sexo y de las tecnologías de normalización de las identidades sexuales un agente de control sobre la vida.
Al distinguir entre « sociedades soberanas » y « sociedades disciplinarias » Foucault ya había señalado el paso, que ocurre en la época moderna, de una forma de poder que decide sobre la muerte y la ritualiza, a una nueva forma de poder que calcula técnicamente la vida en términos de población, de salud o de interés nacional. Por otra parte, precisamente en ese momento aparece la nueva separación homosexual/heterosexual. Trabajando en la línea iniciada por Audre Lorde [1], Ti-Grace Atkinson [2] y el manifiesto « The-Woman-Identified-Woman » [3] de « Radicalesbians », Wittig llegó a describir la heterosexualidad no como una práctica sexual sino como un régimen político [4], que forma parte de la administración de los cuerpos y de la gestión calculada de la vida, es decir, como parte de la “biopolítica” [5]. Una lectura cruzada de Wittig y de Foucault permitió a comienzos de los años 80 que se diera una definición de la heterosexualidad como tecnología bio-política destinada a producir cuerpos heteros (straight).
El imperio sexual

La noción de sexopolítica tiene en Foucault su punto de partida, cuestionando su concepción de la política según la cual el biopoder sólo produce disciplinas de normalización y determina formas de subjetivación. A partir de los análisis de Mauricio Lazzaratto [6] que distingue el biopoder de la potencia de la vida, podemos comprender los cuerpos y las identidades de los anormales como potencias políticas y no simplemente como efectos de los discursos sobre el sexo. Esto significa que hay que añadir diversos capítulos a la historia de la sexualidad inaugurada por Foucault. La evolución de la sexualidad moderna está directamente relacionada con la emergencia de lo que podría denominarse el nuevo “Imperio Sexual” (para resexualizar el Imperio de Hardt y Negri). El sexo (los órganos sexuales, la capacidad de reproducción, los roles sexuales en las disciplinas modernas…) es el correlato del capital. La sexopolítica no puede reducirse a la regulación de las condiciones de reproducción de la vida, ni a los procesos biológicos que “conciernen a la población”. El cuerpo hetero (straight) es el producto de una división del trabajo de la carne según la cual cada órgano es definido por su función. Toda sexualidad implica siempre una territorialización precisa de la boca, de la vagina, del ano. De este modo el pensamiento heterocentrado asegura el vínculo estructural entre la producción de la identidad de género y la producción de ciertos órganos como órganos sexuales y reproductores. Capitalismo sexual y sexo del capitalismo. El sexo del ser vivo se convierte en un objeto central de la política y de la gobernabilidad. En realidad, el análisis foucaultiano de la sexualidad depende en exceso de cierta idea de la disciplina del siglo XIX. A pesar de conocer los movimientos feministas americanos, la subcultura SM o el Fhar en Francia, nada de esto le llevó realmente a analizar la proliferación de las tecnologías del cuerpo sexual en el siglo XX: medicalización y tratamiento de los niños intersexuales, gestión quirúrgica de la transexualidad, reconstrucción y “aumento” de la masculinidad y de la feminidad normativas, regulación del trabajo sexual por el Estado, boom de las industrias pornográficas… Su rechazo de la identidad y de la militancia gay le llevará a inventarse una retroficción a la sombra de la Grecia Antigua. Ahora bien, en los años 50, asistimos a una ruptura en el régimen disciplinario del sexo. Anteriormente, y como continuación del siglo XIX, las disciplinas biopolíticas funcionaban como una máquina para naturalizar el sexo. Pero esta máquina no era legitimada por “la conciencia”. Lo será por médicos como John Money cuando comienza a utilizar la noción de “género” para abordar la posibilidad de modificar quirúrgica y hormonalmente la morfología sexual de los niños intersexuales y las personas transexuales. Money es el Hegel de la historia del sexo. Esta noción de género constituye un primer momento de reflexividad (y una mutación irreversible respecto al siglo XIX). Con las nuevas tecnologías médicas y jurídicas de Money, los niños “intersexuales”, operados al nacer o tratados durante la pubertad, se convierten en minorías construidas como “anormales” en beneficio de la regulación normativa del cuerpo de la masa straight (heterocentrada). Esta multiplicidad de los anormales es la potencia que el Imperio Sexual intenta regular, controlar, normalizar. El “post-moneismo” es al sexo lo que el post-fordismo al capital. El Imperio de los normales desde los años 50 depende de la producción y de la circulación a gran velocidad de los flujos de silicona, flujos de hormonas, flujo textual, flujo de las representaciones, flujo de las técnicas quirúrgicas, en definitiva flujo de los géneros. Por supuesto, no todo circula de manera constante, y además no todos los cuerpos obtienen los mismos beneficios de esta circulación: la normalización contemporánea del cuerpo se basa en esta circulación diferenciada de los flujos de sexualización . Esto nos recuerda oportunamente que el concepto de “género” fue ante todo una noción sexopolítica antes de convertirse en una herramienta teórica del feminismo americano. No es casualidad que en los años 80, en el debate que oponía a las feministas “constructivistas” y las feministas “esencialistas”, la noción de “género” va a convertirse en la herramienta teórica fundamental para conceptualizar la construcción social, la fabricación histórica y cultural de la diferencia sexual, frente a la reivindicación de la “feminidad” como sustrato natural, como forma de verdad ontológica.
Políticas de las multitudes queer
El género ha pasado de ser una noción al servicio de una política de reproducción de la vida sexual a ser el signo de una multitud. El género no es el efecto de un sistema cerrado de poder, ni una idea que actúa sobre la materia pasiva, sino el nombre del conjunto de dispositivos sexopolíticos (desde la medicina a la representación pornográfica, pasando por las instituciones familiares) que van a ser objeto de reapropiación por las minorías sexuales. En Francia, la mani del 1 de mayo de 1970, el número 12 de Tout y el de Recherches (Trois milliards de Pervers), el Movimiento de antes del MLF, el FHAR y las terroristas de las Gouines Rouges (Bolleras Rojas) constituyen una primera ofensiva de los “anormales”. El cuerpo no es un dato pasivo sobre el cual actúa el biopoder, sino más bien la potencia misma que hace posible la incorporación protésica de los géneros. La sexopolítica no es sólo un lugar de poder, sino sobre todo el espacio de una creación donde se suceden y se yuxtaponen los movimientos feministas, homosexuales, transexuales, intersexuales, transgéneros, chicanas, post-coloniales… Las minorías sexuales se convierten en multitudes. El monstruo sexual que tiene por nombre multitud se vuelve queer.
El cuerpo de la multitud queer aparece en el centro de lo que podríamos llamar, para retomar una expresión de Deleuze/Guattari, un trabajo de “desterritorialización” de la heterosexualidad. Una desterritorialización que afecta tanto al espacio urbano (por tanto, habría que hablar de desterritorialización del espacio mayoritario, y no de gueto) como al espacio corporal. Este proceso de “desterritorialización” del cuerpo supone una resistencia a los procesos de llegar a ser “normal”. El hecho de que haya tecnologías precisas de producción de cuerpos “normales” o de normalización de los géneros no conlleva un determinismo ni una imposibilidad de acción política. Al contrario. Dado que la multitud queer lleva en sí misma, como fracaso o residuo, la historia de las tecnologías de normalización de los cuerpos, tiene también la posibilidad de intervenir en los dispositivos biotecnológicos de producción de subjetividad sexual. Esto es concebible a condición de evitar dos trampas conceptuales y políticas, dos lecturas (equivocadas pero posibles) de Foucault. Hay que evitar la segregación del espacio político que convertiría a las multitudes queer en una especie de margen o de reserva de trasgresión. No hay que caer en la trampa de la lectura liberal o neoconservadora de Foucault que llevaría a concebir las multitudes queer como algo opuesto a las estrategias identitarias, tomando la multitud como una acumulación de individuos soberanos e iguales ante la ley, sexualmente irreductibles, propietarios de sus cuerpos y que reivindicarían su derecho inalienable al placer. La primera lectura tiende a una apropiación de la potencia política de los anormales en una óptica de progreso, la segunda silencia los privilegios de la mayoría y de la normalidad (hetero)sexual, que no reconoce que es una identidad dominante. Teniendo esto en cuenta, los cuerpos ya no son dóciles. “Des-identificación” (para retomar la formulación de De Lauretis), identificaciones estratégicas, reconversión de las tecnologías del cuerpo y desontologización del sujeto de la política sexual, estas son algunas de las estrategias políticas de las multitudes queer.
– Des-identificación. Surge de las bolleras que no son mujeres, de los maricas que no son hombres, de los trans que no son ni hombres ni mujeres. En este sentido, si Wittig ha sido recuperada por las multitudes queer es precisamente porque su declaración “las lesbianas no son mujeres” es un recurso que permite combatir por medio de la des-identificación la exclusión de la identidad lesbiana como condición de posibilidad de la formación del sujeto político del feminismo moderno.
– Identificaciones estratégicas: Identificaciones negativas como “bolleras” o “maricones” se han convertido en lugares de producción de identidades que resisten a la normalización, que desconfían del poder totalitario, de las llamadas a la “universalización”. Influidas por la crítica post-colonial, las teorías queer de los años 90 han utilizado los enormes recursos políticos de la identificación “gueto”, identificaciones que iban a tomar un nuevo valor político, dado que por primera vez los sujetos de la enunciación eran las propias bolleras, los maricas, los negros y las personas transgénero. A aquellos que agitan la amenaza de la guetización, los movimientos y las teorías queer responden con estrategias a la vez hiper-identitarias y post-identitarias. Hacen un uso radical de los recursos políticos de la producción performativa de las identidades desviadas. La fuerza de movimientos como Act Up, Lesbian Avengers o las Radical Fairies deriva de su capacidad para utilizar sus posiciones de sujetos “abyectos” (esos “malos sujetos” que son los seropositivos, las bolleras, los maricas) para hacer de ello lugares de resistencia al punto de vista “universal”, a la historia blanca, colonial y hetero de lo “humano”.
Afortunadamente, estas multitudes no comparten la desconfianza –insistimos en ello- de Foucault, Wittig y Deleuze hacia la identidad como lugar de acción política, a pesar de sus diferentes formas de analizar el poder y la opresión. A inicios de los años 70 el Foucault francés se distancia del Fhar a causa de lo que él llama “tendencia a la guetización”, mientras que al Foucault americano parecían gustarle mucho las “nuevas formas de cuerpos y de placeres” que las políticas de la identidad gay, lesbiana y SM habían producido en el barrio de Castro, el “gueto” de San Francisco. Por su parte, Deleuze criticaba lo que denominaba una identidad “homosexual molar”, porque pensaba que promovía el gueto gay, para idealizar la “homosexualidad molecular” que le permitiría hacer de las “buenas” figuras homosexuales, desde Proust al “travestí afeminado”, ejemplos paradigmáticos del proceso de “llegar a ser mujer” que estaba en el centro de su agenda política. Incluso le permitiría disertar sobre la homosexualidad en vez de cuestionarse sus propios presupuestos heterosexuales [7]. En cuanto a Wittig, podemos preguntarnos si su adhesión a la posición del “escritor universal” impidió que le borraran de la lista de los “clásicos” de la literatura francesa tras la publicación del Cuerpo Lesbiano en 1973. Está claro que no, cuando vimos cómo el periódico Le Monde se apresuraba a cambiar el título original de su nota necrológica, por un “Monique Wittig, la apología del lesbianismo” encabezado por la palabra “Desapariciones”. [8]

– Reconversión de las tecnologías del cuerpo: Los cuerpos de las multitudes queer son también reapropiaciones y reconversiones de los discursos de la medicina anatómica y de la pornografía, entre otros, que han construido el cuerpo hetero y el cuerpo desviado modernos. La multitud queer no tiene que ver con un “tercer sexo” o un “más allá de los géneros”. Se dedica a la apropiación de las disciplinas de los saberes/poderes sobre los sexos, a la rearticulación y la reconversión de las tecnologías sexopolíticas concretas de producción de los cuerpos “normales” y “desviados”. A diferencia de las políticas “feministas” u “homosexuales”, la política de la multitud queer no se basa en una identidad natural (hombre/mujer), ni en una definición basada en las prácticas (heterosexuales/homosexuales) sino en una multiplicidad de cuerpos que se alzan contra los regímenes que les construyen como “normales” o “anormales”: son las drag-kings, las bolleras lobo, las mujeres barbudas, los trans-maricas sin polla, los discapacitados-ciborg… Lo que está en juego es cómo resistir o cómo reconvertir las formas de subjetivación sexopolíticas. Esta reapropiación de los discursos de producción de poder/saber sobre el sexo es una conmoción epistemológica. En su introducción programática al famoso número de Recherches sin duda inspirado por el FHAR, Guattari describe esta mutación en las formas de resistencia y de acción política: “el objeto de este número –las homosexualidades hoy en Francia- no podía ser abordado sin poner en cuestión los métodos ordinarios de investigación en ciencias humanas que, bajo el pretexto de la objetividad, intentan establecer una distancia máxima entre el investigador y su objeto (…). El análisis institucional, por el contrario, implica un descentramiento radical de la enunciación científica. Pero para ello no basta con “dar la palabra” a los sujetos implicados –lo cual es a veces una iniciativa formal, casi jesuítica- sino que además hay que crear las condiciones de un ejercicio total, paroxístico, de esta enunciación (…). Mayo del 68 nos ha enseñado a leer en los muros y después hemos empezado a descifrar los grafitis en las prisiones, los asilos y hoy en los váteres. Queda por rehacer todo un “nuevo espíritu científico” [9]. La historia de estos movimientos político-sexuales post-moneistas es la historia de esta creación de las condiciones de un ejercicio total de la enunciación, la historia de un vuelco de la fuerza performativa de los discursos, y de una reapropiación de las tecnologías sexopolíticas de producción de los cueros de los “anormales”. La toma de la palabra por las minorías queer es un acontecimiento no tanto post-moderno como post-humano: una transformación en la producción y en la circulación de los discursos en las instituciones modernas (de la escuela a la familia, pasando por el cine o el arte) y una mutación de los cuerpos.
– Desontologización del sujeto de la política sexual. En los años 90 una nueva generación surgida de los propios movimientos identitarios comenzó a redefinir la lucha y los límites del sujeto político “feminista” y “homosexual”. En el plano teórico, esta ruptura tomó inicialmente la forma de un retorno crítico sobre el feminismo, realizado por las lesbianas y las post-feministas americanas, apoyándose en Foucault, Derrida y Deleuze. Reivindicando un movimiento post-feminista o queer, Teresa de Lauretis [10], Donna Haraway [11], Judith Butler [12], Judith Halberstam [13] en EEUU, Marie-Hélène Bourcier [14] en Francia, y lesbianas chicanas como Gloria Anzaldúa [15] o feministas negras como Barbara Smith [16] y Audre Lorde van a criticar la naturalización de la noción de feminidad que inicialmente había sido la fuente de cohesión del sujeto del feminismo. Se había iniciado la crítica radical del sujeto unitario del feminismo, colonial, blanco, emanado de la clase media-alta y desexualizado. Las multitudes queer no son post-feministas porque quieran o deseen actuar sin el feminismo. Al contrario. Son el resultado de una confrontación reflexiva del feminismo con las diferencias que éste borraba para favorecer un sujeto político “mujer” hegemónico y heterocentrado.
En cuanto a los movimientos de liberación de gays y lesbianas, dado que su objetivo es la obtención de la igualdad de derechos y que para ello se basan en concepciones fijas de la identidad sexual, contribuyen a la normalización y a la integración de los gays y las lesbianas en la cultura heterosexual dominante, lo que favorece las políticas pro-familia, tales como la reivindicación del derecho al matrimonio, a la adopción y a la transmisión del patrimonio. Algunas minorías gays, lesbianas, transexuales y transgéneros han reaccionado y reaccionan hoy contra ese esencialismo y esa normalización de la identidad homosexual. Surgen voces que cuestionan la validez de la noción de identidad sexual como único fundamento de la acción política; contra ello proponen una proliferación de diferencias (de raza, de clase, de edad, de prácticas sexuales no normativas, de discapacidad). La noción medicalizada de homosexualidad que data del siglo XIX y que define la identidad por las prácticas sexuales es abandonada en favor de una definición política y estratégica de las identidades queer. La homosexualidad tan bien controlada y producida por la scientia sexualis del siglo XIX ha explotado; se ha visto desbordada por una multitud de “malos sujetos” queer.
La política de las multitudes queer emerge de una posición crítica respecto a los efectos normalizadores y disciplinarios de toda formación identitaria, de una desontologización del sujeto de la política de las identidades: no hay una base natural (“mujer”, “gay”, etc.) que pueda legitimar la acción política. No tiene por objetivo la liberación de las mujeres de “la dominación masculina”, como quería el feminismo clásico, porque no se basa en la “diferencia sexual”, sinónimo de una división fundamental de la opresión (transcultural, transhistórica) basada en una diferencia de naturaleza que debería estructurar la acción política. La noción de multitud queer se opone a la de “diferencia sexual”, tal y como fue explotada tanto en los feminismos esencialistas (de Irigaray a Cixous, pasando por Kristeva) como por las variantes estructuralistas y/o lacanianas del discurso del psicoanálisis (Roudinesco, Héritier, Théry…). Se opone a las políticas paritarias derivadas de una noción biológica de la “mujer” o de la “diferencia sexual”. Se opone a las políticas republicanas universalistas que permiten el “reconocimiento” e imponen la “integración” de las “diferencias”en el seno de la República. No hay diferencia sexual, sino una multitud de diferencias, una transversalidad de las relaciones de poder, una diversidad de las potencias de vida. Estas diferencias no son “representables” dado que son “monstruosas” y ponen en cuestión por eso mismo no sólo los regímenes de representación política sino también los sistemas de producción de saber científico de los “normales”. En este sentido, las políticas de las multitudes queer se oponen tanto a las instituciones políticas tradicionales que se presentan como soberanas y universalmente representativas, como a las epistemologías sexopolíticas heterocentradas que dominan todavía la producción de la ciencia.

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

Notas
[1] Audre Lorde, Sister Outsider, California, Crossing Press, 1984.
[2] Ti-Grace Atkinson, « Radical Feminism »,en Notes from the Second Year, New York, Radical Feminism, 1970, pp. 32-37 ; Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey, New York, Links, 1974.
[3] Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », en Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.
[4] Monique Wittig, The straight mind and other essays, Boston, Beacon Press, 1992.
[5] Michel Foucault, Historia de la sexualidad, Volumen I, Siglo XXI, Madrid, 1979.
[6] Maurizio Lazzarato, Puissances de l’invention. La psychologie économique de Gabriel Tarde contre l’économie politique, Paris, Les Empêcheurs de penser en rond, 2002.
[7] Para un análisis detallado de este uso de los tropos homosexuales, ver el capítulo « Deleuze o el amor que no osa decir su nombre », en Beatriz Preciado, Manifiesto contra sexual, Opera Prima, Madrid, 2002.
[8] Le Monde, sábado 11 de enero de 2003.
[9] Félix Guattari, Recherches, « Trois millards de pervers », marzo 1973, pp.2-3.
[10] Teresa De Lauretis, Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction, Bloomington, Indiana University Press, 1987.
[11] Donna Haraway, Ciencia, cyborgs y mujeres, Cátedra, Madrid. 1995.
[12] Judith Butler, El género en disputa, Paidós, México, 2001.
[13] Judith Halberstam, Female Masculinity, Durham, Duke University Press, 1998.
[14] Marie-Hélène Bourcier, Queer Zones, politiques des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, 2001.
[15] Gloria Anzaldúa, Borderlands/La Frontera : The New Mestiza, San Francisco, Spinster/Aunt Lutte, 1987.
[16] Gloria Hull, Bell Scott and Barbara Smith, All the Women Are White, All the Black Are Men, But Some of Us Are Brave : Black Women’s Studies, New York, Feminist Press, 1982.

Revista Multitudes. Nº 12. París,

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

  Queer Move/ments Fassbinder

MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

par  Beatriz Preciado

Le féminisme a commencé par la défense des femmes et la dénonciation de la domination masculine. Il se poursuit aujourd’hui dans de nouvelles luttes et dans d’inépuisables désirs de libération qui concerne tous les humains. Il n’y a pas un féminisme mais des féminismes, et chacun d’eux est une rencontre joyeuse et singulière entre des pratiques et des pensées d’horizons différents. Ces post-féminismes se rejoignent dans le numéro 12 de la revue Multitudes, auquel des femmes de toute l’Europe ont contribué (il est pour l’essentiel publié également en Italie dans la revue Posse). Des italiennes, des néerlandaises, des belges, des espagnoles, des anglaises, des serbes, des croates et des françaises, y tracent quelques trajets d’un « penser-femmes », illustrant la multiplicité des devenirs possibles.

Ce penser-femmes est évidemment au pluriel. La Femme n’existe que dans la langue, pas dans le désir et dans la vie. “ Fini la servante du seigneur, la femme de son mari, la bonne de son maître, la secrétaire de son patron. Vive les femmes ” dit l’en tête de ce numéro. Les féminismes travaillent à déconstruire l’essence de la femme, éclate le sujet “ femme ” unique dans lequel certains ont cherché la légitimité et la vérité de leurs luttes. Les pensées post-féministes et queer, issues du féminisme radical américain, et du féminisme transnational des femmes de couleur et des femmes du tiers monde, sont encore mal connues en France. Les femmes qui ont participé à ce numéro sont toutes “queer” à leurs manières, refusent les assignations identitaires, et brouillent les cases du grand tableau dans lequel les pouvoirs aimeraient nous voir tous rangés. Es-tu homme ou femme ? Homo ou hétéro ? Fuir ces questions, devenir étranger à l’image de soi, faire varier les limites des genres : telles sont les premières mesures d’une politique queer.

Les catégories traditionnelles de la politique (citoyen, représentation…) tremblent au contact de ces tentatives de penser la politique à partir de la prolifération des différences. Un défi est lancé aux institutions démocratiques : devenir capables de politiques par lesquelles les particularités ne soient pas broyées mais invitées à agir et à interagir ensemble. Devenir capables de politiques des minorités, de politiques des multitudes. Des politiques qui débordent les structures hiérarchiques et les invitent à penser et mettre en pratique leur dépérissement. De l’organisation des luttes à la production de la science, la question de la sortie de la domination de l’un sur l’autre est celle qui préoccupe le plus ces mouvements et qui les conduit à inventer de nouvelles formes de vie, de nouveaux rapports à l’espace et au temps. C’est ici que le slogan féministe” le personnel est politique ” prend tout son sens. La politique devient femme. Le travail, comme la consommation, comme les soins du corps, comme le spectacle, sont pris dans un devenir-femme irréversible : en se faisant service et communication le travail rejoint l’étendue incommensurable des savoir-faire féminins, entre productions de biens et reproduction de la vie, entre affects et savoirs.

Le numéro 12 de Multitudes brise joyeusement le miroir de l’unité féminine, laisse loin derrière lui le rappel à l’ordre des chiennes de garde pour dresser la carte du tendre d’une critique radicale et créatrice, la carte des féminismes, et faire un premier relevé topographique des multitudes.

Beatriz Preciado

Multitudes Queer: notas de una política para “los anormales”

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
Dr.
ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1 FOUCAULT
Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS
SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES”

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

MULTITUDES QUEER

-NOTES POUR UNE POLITIQUE DES “ANORMAUX”

par  Beatriz Preciado

Cet article traite de la formation des mouvements et des théories queer, de la relation qu’ils entretiennent avec les féminismes et de l’utilisation politique qu’ils font de Foucault et de Deleuze. Il explore aussi les avantages théoriques et politiques que procure la notion de “multitudes” par rapport à celle de “différence sexuelle” pour la théorie et le mouvement queer. À la différence de ce qui se passe aux Etats-Unis, les mouvements queer en Europe, s’inspirent des cultures anarchistes et de l’émergence des cultures transgenres pour contrer l’”Empire Sexuel” notamment en proposant une dés-ontologisation des politiques des identités. Plus de base naturelle (“femme”, “gay”, etc.) qui puisse légitimer l’action politique. Importance non de “la différence sexuelle” ou de “la différence des homosexuels (le) s”, mais des multitudes queer. Une multitude des corps : corps transgenres, hommes sans pénis, gouines garous, cyborgs, femmes butchs, pédés lesbiennes… La “multitude sexuelle” apparaît ainsi comme le sujet possible de la politique queer.

À la mémoire de Monique Wittig

« Nous entrons dans le temps où les minoritaires du monde commencent à s’organiser contre les pouvoirs qui les dominent et contre toutes les orthodoxies » Félix Guattari, Recherches (Trois Milliards de Pervers), mars 1973.

La sexopolitique est une des formes dominantes de l’action biopolitique dans le capitalisme contemporain. Avec elle le sexe (les organes soit disant « sexuels », les pratiques sexuelles mais aussi les codes de la masculinité et de la féminité, les identités sexuelles normales et déviantes) entre dans les calculs de pouvoir, faisant des discours sur le sexe et des technologies de normalisation des identités sexuelles un agent de contrôle de la vie.

En distinguant les « sociétés souveraines » des « sociétés disciplinaires », Foucault avait déjà attiré notre attention sur le passage, qui se fait à l’époque moderne, d’une forme de pouvoir qui décide de et ritualise la mort à une nouvelle forme de pouvoir qui calcule techniquement la vie en termes de population, de santé ou d’intérêt national. C’est d’ailleurs à ce moment précis qu’un nouveau clivage, hétérosexuel/homosexuel, fait son apparition. En travaillant dans une perspective déjà explorée par Audre Lorde [1], Ti-Grace Atkinson [2] et le manifeste « The-Woman-Identified-Woman » [3] des « Radicalesbians », Wittig en était arrivée à décrire l’hétérosexualité non pas comme une pratique sexuelle mais comme un régime politique [4], comme faisant partie de l’administration des corps et de la gestion calculée de la vie, et relevant de la « biopolitique ». [5] Une lecture croisée de Wittig et de Foucault aurait permis dès le début des années 80 de donner une définition de l’hétérosexualité comme technologie bio-politique destinée à produire des corps straight.

L’Empire sexuel

La notion de sexopolitique prend Foucault comme point de départ, tout en lui contestant sa conception de la politique selon laquelle le bio-pouvoir ne fait que produire des disciplines de normalisation et déterminer des formes de subjectivation. En s’inspirant des analyses de Maurizio Lazzarato [6] qui distingue le biopouvoir de la puissance de la vie, on peut comprendre les corps et les identités des anormaux comme des puissances politiques et non simplement comme des effets des discours sur le sexe. C’est dire qu’à l’histoire de la sexualité initiée par Foucault, il faut ajouter plusieurs chapitres. L’évolution de la sexualité moderne est en relation directe avec l’émergence de ce que l’on pourrait appeler le nouvel « Empire Sexuel »(pour resexualiser l’Empire de Hardt et de Negri). Le sexe (les organes sexuels, la capacité de reproduction, les rôles sexuels pour les disciplines modernes …) est le corrélat du capital. La sexopolitique ne peut pas être réduite à la régulation des conditions de reproduction de la vie, ni aux processus biologiques qui « concernent la population ». Le corps straight est le produit d’une division du travail de la chair selon laquelle chaque organe est défini par sa fonction. Une sexualité quelconque implique toujours une territorialisation précise de la bouche, du vagin, de l’anus. C’est ainsi que la pensée straight assure le lien structurel entre la production de l’identité de genre et la production de certains organes comme organes sexuels et reproducteurs. Capitalisme sexuel et sexe du capitalisme. Le sexe du vivant s’avère être un enjeu central de la politique et de la gouvernementalité.
En fait, l’analyse foucaldienne de la sexualité est par trop dépendante d’une certaine idée de la discipline au XIXème siècle. Sa connaissance des mouvements féministes américains, de la subculture SM ou du Fhar en France, rien de tout cela ne l’amène à véritablement envisager la prolifération des technologies du corps sexuel au XXème siècle : médicalisation et traitement des enfants intersexes, gestion chirurgicale de la transsexualité, reconstruction et « augmentation » de la masculinité et de la féminité normatives, régulation du travail sexuel par l’État, boom des industries pornographiques… Son rejet de l’identité et du militantisme gai l’amènera plutôt à se forger une rétrofiction à l’ombre de la Grèce Antique. Or on assiste dans les années 50 à une rupture dans le régime disciplinaire du sexe. Auparavant, et en continuité avec le XIXème siècle, les disciplines bio-politiques fonctionnaient comme une machine à naturaliser le sexe. Mais cette machine ne s’autorisait pas « la conscience ». Elle le fera avec des médecins comme John Money lorsque celui-ci commencera à utiliser la notion de « gender » pour rendre compte de la possibilité de modifier chirurgicalement et hormonalement la morphologie sexuelle des enfants intersexes et des personnes transsexuelles. Money est le Hegel de l’histoire du sexe. Cette notion de genre constitue un premier moment de réflexivité (et donc une mutation sans réversibilité par rapport au XIXème siècle). Avec les nouvelles technologies médicales et juridiques de Money, les enfants « intersexes », opérés à la naissance ou traités pendant la puberté, deviennent des minorités construites comme « anormales » au bénéfice de la régulation normative du corps de la masse straight. Cette multiplicité des anormaux est la puissance que l’Empire Sexuel s’efforce de réguler, de contrôler, de normaliser.
Le « post-monéisme » est au sexe ce que le post-fordisme est au capital. L’Empire des normaux depuis les années 50 dépend de la production et de la circulation à grande vitesse des flux de silicone, flux d’hormones, flux textuel, flux des représentations, flux des techniques chirurgicales, en définitive flux des genres. Bien entendu, tout ne circule pas de manière constante, et surtout les corps ne retirent pas tous les mêmes bénéfices de cette circulation : c’est dans cette circulation différentielle des flux de sexualisation que se joue la normalisation contemporaine du corps.
Voilà qui nous rappelle opportunément que le concept de « gender » est avant tout une notion sexopolitique avant de devenir un outil théorique du féminisme américain. Ce n’est pas un hasard si, dans les années 80, dans le débat opposant féministes « constructivistes » et féministes « essentialistes », la notion de « gender » va devenir l’outil théorique fondamental pour conceptualiser la construction sociale, la fabrication historique et culturelle de la différence sexuelle, face à la revendication de la « féminité » comme substrat naturel, comme forme de vérité ontologique.

Politiques des multitudes queer

De notion mise au service d’une politique de reproduction de la vie sexuée, le genre est devenu l’indice d’une multitude. Le genre n’est pas l’effet d’un système fermé de pouvoir, ni une idée qui se rabat sur la matière passive, mais le nom de l’ensemble des dispositifs sexopolitiques (de la médecine à la représentation pornographique en passant par les institutions familiales) qui vont faire l’objet d’une réappropriation par les minoritaires sexuels. En France, la manif du 1er mai 1970, le numéro 12 de Tout et celui de Recherches (Trois milliards de Pervers), le Mouvement d’avant le MLF, le FHAR et les terroriciennes des Gouines rouges constituent une première offensive des « anormaux ».
Le corps n’est pas une donnée passive sur laquelle agit le biopouvoir, mais plutôt la puissance même qui rend possible l’incorporation prosthétique des genres. La sexopolitique devient non seulement un site de pouvoir, mais surtout l’espace d’une création où se succèdent et se juxtaposent les mouvements féministes, homosexuels, transsexuels, intersexuels, transgenres, chicanas, post-coloniaux… Les minoritaires sexuels deviennent multitudes. Le monstre sexuel qui a pour nom multitude devient queer.
Le corps de la multitude queer apparaît au centre de ce que j’appellerai, pour reprendre une expression de Deleuze, un travail de « déterritorialisation » de l’hétérosexualité. Une déterritorialisation qui affecte aussi bien l’espace urbain (il faut donc parler de déterritorialisation de l’espace majoritaire et non de ghetto) que l’espace corporel. Ce processus de « déterritorialisation » du corps oblige à résister aux processus du devenir « normal ». Qu’il y ait des technologies précises de production des corps « normaux » ou de normalisation des genres ne se solde ni par un déterminisme, ni par une impossibilité de l’action politique. Bien au contraire. Parce que la multitude queer porte en elle, comme échec ou résidu, l’histoire des technologies de normalisation du corps, elle a aussi la possibilité d’intervenir dans les dispositifs biotechnologiques de production de subjectivité sexuelle.
On peut le penser à condition d’éviter deux pièges conceptuels et politiques, deux lectures (malheureuses mais possibles) de Foucault. Il faut éviter la ségrégation de l’espace politique qui ferait des multitudes queer une sorte de marge ou de réservoir de transgression. Il ne faut pas tomber dans le piège de la lecture libérale ou néo-conservatrice de Foucault qui amènerait à penser les multitudes queer par opposition aux stratégies identitaires, en prenant la multitude pour une accumulation d’individus souverains et égaux devant la loi, sexuellement irréductibles, propriétaires de leur corps et revendiquant leurs droits au plaisir inaliénable. La première lecture vise à une appropriation de la puissance politique des anormaux dans une optique de progrès, la deuxième passe sous silence les privilèges de la majorité et de la normalité (hétéro)sexuelle qui ne reconnaît pas qu’elle est une identité dominante. Cela admis, les corps ne sont plus dociles. « Dés-identification » (pour reprendre la formulation de De Lauretis), identifications stratégiques, détournement des technologies du corps et dés-ontologisation du sujet de la politique sexuelle, telles sont quelques unes des stratégies politiques des multitudes queer.

Dés-identification. Surgissent des gouines qui ne sont pas des femmes, des pédés qui ne sont pas des hommes, des trannies qui ne sont ni homme ni femme. À cet égard, si Wittig a été réinvestie par les multitudes queer, c’est précisément parce que sa déclaration selon laquelle « les lesbiennes ne sont pas de femmes » est une ressource permettant de contrer par la dés-identification l’exclusion de l’identité lesbienne comme condition de possibilité de la formation du sujet politique du féminisme moderne. Identifications stratégiques. Des identifications négatives comme « gouines » ou « pédés » sont devenues de possibles sites de production d’identités résistant à la normalisation, attentives au pouvoir totalisant des appels à « l’universalisation ». Sous l’impact de la critique post-coloniale, les théories queer des années 90 ont justement compté avec les énormes ressources politiques de l’identification « ghetto », des identifications qui allaient prendre une nouvelle valeur politique, puisque pour la première fois, les sujets de l’énonciation étaient les gouines, les pédés, les noirs et les personnes transgenres elles-mêmes. À ceux qui agitent la menace de la ghettoïsation, les mouvements et les théories queer répondent par des stratégies à la fois hyper-identitaires et post-identitaires. Ils font une utilisation maximale des ressources politiques de la production performative des identités déviantes. La force politique de mouvements comme Act Up, les Lesbian Avengers ou les Radical Fairies vient de leur capacité à investir des positions de sujets « abjects » (ces « mauvais sujets » que sont les séropos, les gouines, les tapettes) pour en faire des lieux de résistance au point de vue « universel », à l’histoire blanche, coloniale et straight de l’ « humain ».

Heureusement, ils ne partagent pas la méfiance qui fut – il faut y insister – celle de Foucault, Wittig et Deleuze envers l’identité comme site de l’action politique, et ce, en dépit de leurs différentes manières d’analyser le pouvoir et l’oppression. Au début des années 70, le Foucault français prend ses distances avec le Fhar à cause de ce qu’il qualifie de « tendance à la ghettoïsation », alors que le Foucault américain avait l’air de bien apprécier les « nouvelles formes de corps et de plaisirs » que les politiques de l’identité gaie, lesbienne et SM avaient permis de faire émerger dans le quartier de Castro, « le ghetto » de San Francisco. De son côté, Deleuze a critiqué ce qu’il appelait une identité « homosexuelle molaire » dont il pensait qu’elle faisait la promotion du ghetto gai, pour idéaliser l’ « homosexualité moléculaire » qui l’autorisera à faire des « bonnes » figures homosexuelles, de Proust au « travesti efféminé », des exemples paradigmatiques du processus du « devenir femme » qui était au cœur de son agenda politique. Et par là même à disserter sur l’homosexualité au lieu d’interroger ses propres présupposés hétérosexuels [7]. Quant à Wittig, on peut se demander si son adhésion à la position de « l’écrivain universel » a permis d’éviter son effacement de la liste des « classiques » de la littérature française après la publication du Corps Lesbien en 1973. Sans doute que non, quand on voit l’empressement du journal Le Monde à re-titrer sa notice nécrologique avec un « Monique Wittig , l’apologie du lesbianisme », chapeauté par le vocable « disparitions ». [8]

Détournements des technologies du corps. Les corps de la multitude queer sont aussi des réaproppriations et des détournements des discours de la médecine anatomique et de la pornographie, entre autres, qui ont construit le corps straight et le corps déviant modernes. La multitude queer n’a que faire du « troisième sexe » ou d’un « au delà des genres ». Elle se fait dans l’appropriation des disciplines de savoirs/pouvoirs sur les sexes, dans la réarticulation et le détournement des technologies sexopolitiques précises de productions des corps « normaux » et « déviants ». Par opposition aux politiques « féministes » ou « homosexuelles », la politique de la multitude queer ne repose pas sur une identité naturelle (homme/femme), ni sur une définition par les pratiques (hétérosexuelles/homosexuelles) mais sur une multiplicité des corps qui s’élèvent contre les régimes qui les construisent comme « normaux » ou « anormaux » : ce sont les drag kings, les gouines garous, les femmes à barbe, les trans-pédés sans bite, les handi-cyborgs… Ce qui est en jeu, c’est comment résister ou comment détourner des formes de subjectivation sexopolitiques.
Cette ré-appropriation des discours de production de pouvoir/savoir sur le sexe est un bouleversement épistémologique. Dans son introduction programmatique au fameux numéro de Recherches sans doute inspiré par le FHAR, Guattari décrit cette mutation dans les formes de résistance et d’action politiques : « l’objet de ce dossier – les homosexualités, aujourd’hui en France – ne pouvait être abordé sans remise en question des méthodes ordinaires de la recherche en sciences humaines qui, sous prétexte d’objectivisme, apportent tout leur soin à établir une distanciation maximum entre le chercheur et son objet (…). L’analyse institutionnelle, au contraire, implique un décentrement radical de l’énonciation scientifique. Mais il ne suffit pas, pour y parvenir, de se contenter de « donner la parole » aux sujets concernés – c’est quelquefois une démarche formelle, jésuitique même – encore faut-il créer les conditions d’un exercice total, voire paroxystique, de cette énonciation (…) Mai 68 nous a appris à lire sur les murs et, depuis, on a commencé à déchiffrer les graffitis dans les prisons, les asiles et aujourd’hui dans les pissotières. C’est tout un “nouvel esprit scientifique” qui est à refaire ». [9] L’histoire des mouvements politico-sexuels post-monéistes est l’histoire de cette création des conditions d’un exercice total de l’énonciation, l’histoire d’un renversement de la force performative des discours, et d’une réappropriation des technologies sexopolitiques de production des corps des « anormaux ». La prise de parole des minoritaires queer est un avènement non tant post-moderne que post-humain : une transformation dans la production, la circulation des discours dans les institutions modernes (de l’école à la famille en passant par le cinéma ou l’art) et une mutation des corps.

MANIFIESTO CONTRASEXUAL BEATRIZ PRECIADO

Dés-ontologisation du sujet de la politique sexuelle. Dans les années 90, une nouvelle génération émanant des mouvements identitaires eux-mêmes a entrepris de redéfinir la lutte et les limites du sujet politique « féministe » et « homosexuel ». Sur le plan théorique, cette rupture a d’abord pris la forme d’un retour critique sur le féminisme, opéré par les lesbiennes et les post-féministes américaines s’appuyant sur Foucault, Derrida et Deleuze. Se revendiquant d’une mouvance post-féministe ou queer, Teresa de Lauretis [10], Donna Haraway [11], Judith Butler [12], Judith Halberstam [13] aux Etats-Unis, Marie-Hélène Bourcier [14] en France, mais aussi les lesbiennes chicanas comme Gloria Andalzua [15] ou les féministes noires comme Barbara Smith [16] et Audre Lorde vont s’attaquer à la naturalisation de la notion de féminité qui avait initialement été la source de cohésion du sujet du féminisme. La critique radicale du sujet unitaire du féminisme, colonial, blanc, issu de la classe moyenne supérieure et désexualisant était en marche. Si les multitudes queer sont post-féministes, ce n’est pas parce qu’elles veulent ou qu’elles peuvent faire sans le féminisme. Bien au contraire. Elles sont le résultat d’une confrontation réflexive du féminisme avec les différences que celui-ci effaçait au profit d’un sujet politique « femme » hégémonique hétérocentrique.

TESTO YONQUI BEATRIZ PRECIADO

Quant aux mouvements de libération gais et lesbiens, depuis que leur objectif est l’obtention de l’égalité des droits et que pour ce faire ils se fondent sur des conceptions figées de l’identité sexuelle, ils contribuent à la normalisation et à l’intégration des gais et des lesbiennes dans la culture hétérosexuelle dominante en favorisant des politiques familialistes comme la revendication du droit au mariage, à l’adoption et à la transmission du patrimoine. C’est contre cet essentialisme et cette normalisation de l’identité homosexuelle que des minorités gaies, lesbiennes, transsexuelles et transgenres ont réagi et réagissent. Des voix se font entendre pour questionner la validité de la notion d’identité sexuelle comme unique fondement de l’action politique et pour y opposer une prolifération de différences (de race, de classe, d’âge, de pratiques sexuelles non normatives, de handicap). La notion médicalisée d’homosexualité qui date du XIXème siècle et qui définit l’identité par les pratiques sexuelles a été abandonnée au profit d’une définition politique et stratégique des identités queer. L’homosexualité bien policée et produite par la scienta sexualis du XIXème siècle a explosé ; elle s’est vue débordée par une multitude de « mauvais sujets » queer.4

PORNOTOPIA: ARQUITECTURA Y… BEATRIZ PRECIADO

La politique des multitudes queer émerge donc d’une position critique par rapport aux effets normalisants et disciplinaires de toute formation identitaire, d’une dés-ontologisation du sujet de la politique des identités : il n’y a pas de base naturelle (« femme », « gai », etc. ) qui puisse légitimer l’action politique. Elle n’a pas pour objet la libération des femmes de « la domination masculine », comme le veut le féminisme classique, puisqu’elle ne s’appuie pas sur la « différence sexuelle », synonyme de clivage majeur de l’oppression (transculturelle, transhistorique) en ce qu’elle relèverait d’une différence de nature et devant structurer l’action politique. La notion de multitude queer s’oppose donc résolument à celle de « différence sexuelle », telle qu’elle est exploitée aussi bien dans les féminismes essentialistes (d’Irigaray à Cixous en passant par Kristeva) que dans les variations structuralistes et/ou lacaniennes du discours de la psychanalyse (Roudinesco, Héritier, Théry….). Elle s’oppose aux politiques paritaires dérivées d’une notion biologique de la « femme » ou de « la différence sexuelle ». Elle s’oppose aux politiques républicaines universalistes qui concèdent la « reconnaissance » et imposent l’ « intégration » des « différences » au sein de la République. Il y n’a pas de différence sexuelle, mais une multitude de différences, une transversale des rapports de pouvoir, une diversité de puissances de vie. Ces différences ne sont pas « représentables » car elles sont « monstrueuses » et remettent en question par là même les régimes de représentation politique, mais aussi les systèmes de production de savoir scientifiques des « normaux ». En ce sens, les politiques des multitudes queer s’opposent non seulement aux institutions politiques traditionnelles qui se veulent souveraines et universellement représentatives, mais aussi aux épistémologies sexopolitiques straight qui dominent encore la production de la science.

NOTAS

[1] Audre Lorde, Sister Outsider, California, Crossing Press, 1984.

[2] Ti-Grace Atkinson, « Radical Feminism », in Notes from the Second Year, New York, Radical Feminism, 1970, pp. 32-37 ; Ti-Grace Atkinson, Amazon Odyssey, New York, Links, 1974.

[3] Radicalesbians, « The Woman-Identified Woman », in Anne Koedt, dir. Notes from the Third Year, New York, 1971.

[4] Monique Wittig, La pensée straight, traduction Marie-Hélène Bourcier, Paris, Balland, 2001.

[5] Michel Foucault, Histoire de la sexualité, Tome I, Paris, Gallimard, 1976, p. 177.

[6] Maurizio Lazzarato, Puissances de l’invention. La psychologie économique de Gabriel Tarde contre l’économie politique, Paris, Les Empêcheurs de penser en rond, 2002.

[7] Pour une analyse détaillée de cette utilisation des tropes homosexuels, cf. le chapitre intitulé « Deleuze ou l’amour qui n’ose pas dire son nom » dans Manifeste Contrasexuel, Paris, Balland, 2000.

[8] Le Monde, samedi 11 janvier 2003.

[9] Félix Guattari, Recherches, « Trois millards de pervers », publié en mars 1973, pp.2-3.

[10] Teresa De Lauretis, Technologies of Gender, Essays on Theory, Film, and Fiction, Bloomington, Indiana University Press, 1987.

[11] Donna Haraway, Simians, Cyborgs, and Women, The Reinvention of Nature, New York, Routledge, 1991.

[12] Judith Butler, Gender Trouble, New York, Routledge, 1990.

[13] Judith Halberstam, Female Masculinity, Durham, Duke University Press, 1998.

[14] Marie-Hélène Bourcier, Queer Zones, politiques des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, 2001.

[15] Gloria Andalzua, Borderlands/La Frontera : The New Mestiza, San Francisco, Spinster/Aunt Lutte, 1987.

[16] Gloria Hull, Bell Scott and Barbara Smith, All the Women Are White, All the Black Are Men, But Some of Us Are Brave : Black Women’s Studies, New York, Feminist Press, 1982.

Majeure : Féminismes, queer, multitudes

“Une chambre à soi” au sein de Multitudes

Multitudes queer 

BEATRIZ PRECIADO

Discípula de los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, se declara tránsgenero. Una denominación que supera las distinciones entre hombre y mujer; homosexual y heterosexual; intersexual y transexual. Todas las clasificaciones le quedan “estrechas”. Prefiere el calificativo queer (maricón, bollera), un insulto que algunas minorías sexuales adoptan como suyo para reafirmar su diferencia. Profesora de Técnicas del Cuerpo en París, vive allí con su novia, la escritora y directora de cine francesa Virginie Despentes.

Discípula de los filósofos Michel Foucault y Jacques Derrida, se declara tránsgenero. Una denominación que supera las distinciones entre hombre y mujer; homosexual y heterosexual; intersexual y transexual. Todas las clasificaciones le quedan “estrechas”. Prefiere el calificativo queer (maricón, bollera), un insulto que algunas minorías sexuales adoptan como suyo para reafirmar su diferencia. Profesora de Técnicas del Cuerpo en París, vive allí con su novia, la escritora y directora de cine francesa Virginie Despentes.

BEATRIZ PRECIADO

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO

Profesora, teoría del género

Filósofa de formación, Beatriz Preciado enseña teoría del género en la Universidad de Paris VIII y dirige el proyecto de investigación y producción artística Tecnologías del Género, en el Macba (Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona). Representante de un feminismo “alternativo”, a través de sus escritos y sus talleres impulsa iniciativas teóricas y políticas drag king, postpornográficas y transgénero.

Beatriz Preciado (Burgos, 1970) es una filósofa feminista. Se destaca por ser una de las principales referentes en España de la Teoría Queer y la filosofía del género[cita requerida]. Ha sido discípula de Ágnes Heller y Jacques Derrida.

Se doctoró en Teoría de la Arquitectura en la Universidad de Princeton, donde obtuvo premio extraordinario fin de carrera y donde fue investigadora bajo la dirección de Betriz Colomina. Obtuvo un máster de Filosofía Contemporánea y Teoría de Género en la New School for Social Research de Nueva York. Fue alumna de Ágnes Heller y Jacques Derrida. Marcha en 1999 a París gracias a una invitación de Derrida para participar en los seminarios de L’École des Hautes Etudes en Sciences Sociales. En esos años destacó por su colaboración en los inicios de la Teoría Queer en Francia, concretamente con un grupo de escritores liderado por Guillaume Dustan y conocido como “Le Rayon Gay”.

Ha colaborado con el MACBA en la organización de los seminarios Pornografía, pospornografía: estéticas y políticas de representación sexual (junio de 2003) e Identidades minoritarias y sus representaciones críticas (febrero-noviembre de 2004) Actualmente es directora del Programa “Somateca: feminismos, producción biopolítica, prácticas queer y trans” en el Centro de Estudios Avanzados del Museo Nacional Reina Sofía También del Centro de Estudios del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona. Es profesora de la cátedra Historia Política del cuerpo y teoría del género en el Departamento de Estudios de la Danza-Universidad París VIII. Autora de numerosos artículos publicados en las revistas Multitudes, Eseté o Artecontexto, entre otras.

En su primer libro, Manifiesto Contra-sexual (2002), inspirada por las tesis de Michel Foucault, reflexiona sobre los modos de subjetivación e identidad, así como sobre la construcción social y política del sexo, tomando parte a raíz de ello en distintos foros internacionales. Será traducido a varios idiomas, siendo hoy una referencia indispensable en la teoría queer.

A Manifiesto Contra-sexual le seguirá en 2008 (y publicado por Espasa en la edición en castellano) Testo Yonqui, donde hace un recorrido y análisis de lo que denomina régimen farmacopornográfico, es decir, el capitalismo en el que las industrias farmacéutica y de la pornografía juegan un papel crucial. Denomina, por tanto, al actual sistema capitalista, capitalismo farmacopornográfico. Los capítulos dedicados a este análisis se complementan con aquellos en los que, de forma autobiográfica, Beatriz Preciado describe el proceso de autoadministración de testosterona al que se somete. En palabras de la propia autora:

Este libro no es una autoficción. Se trata de un protocolo de intoxicación voluntaria a base de testosterona sintética que concierte el cuerpo y los afectos de B.P. Es un ensayo corporal.1

En abril de 2010 queda finalista del Premio Anagrama de Ensayo en su XXXVIII edición2 con el libro Pornotopía. Arquitectura y sexualidad en «Playboy» durante la guerra fría. El jurado del premio estaba compuesto por Salvador Clotas, Román Gubern, Xavier Rubert de Ventós, Fernando Savater, Vicente Verdú y el editor Jorge Herralde.

“La sexualidad es como las lenguas. Todos podemos aprender varias”. Entrevista en El País,

Iba a un colegio de monjas, pero nunca tuve problema por ser distinta. Cuando me decían qué quería ser de mayor, respondía: hombre. Me veía como hombre porque ellos tenían acceso a las cosas que quería hacer: astronauta o médico. Nunca lo viví como vergonzoso ni traumático, era algo a lo que creía tener derecho. De cría, hasta tenía una hucha para hacerme un cambio de sexo.

¿Qué referentes tenía en esa época: Burgos, primeros ochenta?

Ninguno. Yo me movía en un mundo en el que el referente era la parroquia, imagínate.

Entonces, ¿se guió por instinto?

De niña, sí. El instituto fue fundamental. Simona, una maestra con un hijo autista, reclutó a niños con problemas y creó una clase. El grupo G. Autistas, superdotados, raros. Ocho marcianos feos y atroces. Terribles, pero mimados. Adoraba a mis profesores, eran muy abiertos para como era yo.

De aquella llamada a hoy, ¿cómo llevan sus padres su activismo sexual?

Fue traumático y lo sigue siendo. Mi padre era un empresario respetable. Mi madre, costurera de novias. Soy hija única. Imagino que esperaban otra cosa de mí. Son religiosos y de derechas como se es de derechas en Burgos, de forma irreflexiva, porque toca. En ese contexto fui rebelde, pero no porque me lo propusiera, sino porque cada cosa que hacía escandalizaba. Yo era un ovni, sí, pero no lo viví como algo que ocultar.

¿De dónde sale su rebeldía, si no sufre por ser como es?

Lo más duro para mí es ver cómo la gente se deja reprimir.

Entonces ¿es una rebeldía solidaria?

Siempre ha tenido algo político. Daba charlas a los niños para decirles: hagamos esto, organicémonos. Yo no me dejé reprimir, pero sí han sido dolorosas las rupturas con mis amigos o mi familia cuando no aceptan lo que para mí es natural. Con mis padres ha sido una larga pedagogía. Mi carácter no es el más tolerante. Ahora pienso: os tolero en vuestra manera de ser, qué voy a hacer. Pero entonces fue muy intenso. Con 16 años fui con el grupo G a Filadelfia y volví con la idea de hacer filosofía política.

¿Qué le atrae a una adolescente de la investigación filosófica?

Yo era muy de ciencias, quería hacer biología genética. Pero en bachillerato me di cuenta de que las cuestiones a las que quería responder no iba a resolverlas con la biología, y que ese otro lugar era la filosofía.

Usa conceptos como ‘biohombre’, ‘biomujer’, ‘biopolítica’; la biología está en su obra.

Sí, me interesa la vida, pero en su dimensión somática, carnal, corporal.

También habla de arquitectura, de la ciudad como organismo.

Quizá el origen de todo sea el cuerpo, pero no como organismo natural, sino como artificio, como arquitectura, como construcción social y política. Eso que siempre imaginamos como biológico -la división entre hombre y mujer, masculino y femenino- y que es una construcción social. Me interesa la dimensión técnica de eso que parece natural.

Hablamos de género en Occidente en 2010. Pero pensemos en un niño que nace en Malí, ¿su sexo y su género también es artificio biopolítico?

Claro, fíjate en las distinciones que estableces. Para indicar naturaleza, piensas en África, como si aquí estuviera la tecnología y el artificio, y en África, la naturaleza. Estas distinciones funcionan para lo masculino y lo femenino. Lo masculino como técnica, construcción, cultura. Lo femenino como naturaleza, reproducción. Lo que es construido es esa distinción naturaleza/cultura que no existe, que es ficticia.

¿Los cromosomas XX y XY no significan nada?

Son un modelo teórico que aparece en el siglo XX para intentar entender una estructura biológica, punto.

Sostiene que la sexualidad es plástica. Que no es una constante en la vida, ni siquiera en el día. ¿Esa es la esencia de su teoría?

En parte sí, en el sentido de que la sexualidad, que es de forma más amplia la subjetividad, y en la que entra la identidad y la orientación sexual, los modos de desear, los modos de obtener placer, son plásticos. Y precisamente por eso están sometidos a regulación política. Si fueran naturales y determinados de una vez por todas, no la habría.

Por regulación se refiere a que se determine que se es hombre o mujer en el DNI, y a ello correspondan X derechos, X deberes, X roles.

Exacto. Hay un enorme trabajo social para modular, controlar, fijar esa plasticidad. Y no sólo política, también psicológicamente. Cada individuo es una instancia de vigilancia suprema sobre su propia plasticidad sexual. Cuando preguntabas de dónde viene mi rebelión, es de ahí. Cómo es posible que no estemos en revuelta constante, que esto no sea la revolución.

¿Por qué tendría yo, mujer, heterosexual, casada, madre de dos hijas y moderadamente conforme con su vida, que rebelarme?

Deberías estar en rebelión porque hay un cierre, una clausura de tu identidad que impide cualquier otra posibilidad. Desde el momento en que dices: yo, biomujer, casada, madre…

Ya me estoy perdiendo cosas.

Efectivamente. Declararse heterosexual también supone un conjunto de arreglos posibles, pero suponen una coreografía tan estrecha que lo que me parece terrible es que se acepte como inamovible. No creo en la identidad sexual, me parece una ficción. Un fantasma en el que uno se puede instalar y vivir confortablemente.

Y feliz.

Por supuesto. Pero es que ese es precisamente el éxito de la biopolítica.

Que nos comemos el ‘soma’ y encima contentos.

Totalmente. Cuando hablamos de biopolítica, estamos hablando del control externo e interno de las estructuras de la subjetividad y la producción de placer. Me defino como transgénero, pero he salido con biohombres, con biomujeres, con trans Y te puedo decir que cuando eres biomujer, asignada socialmente como mujer, y sales con un biohombre, asignado como hombre, experimentas una reorganización de tu campo social. De repente, tu familia está contenta. Es un sistema de comunicación complejo, en el que emites signos que son descodificados: estoy de acuerdo con el sistema de producción, y voy a reproducir la nación tal como la conoces.

Aunque seas infiel, o seas un gay en el armario.

Claro, la máquina de control eres tú, y lo interesante es la forma de desactivarla. Por eso me interesa escribir, dar clases, el activismo. Hay posibilidad de rebelión en cualquier parte.

¿Ese activismo es una postura intelectual, o le sale de las tripas?

Pero ¿qué son mis tripas? Volvemos a la misma diferencia. Yo nací con una deformación de mandíbula. Durante años no tuve fotografías personales, sólo médicas. En casa no hacíamos fotos porque yo era deforme. Desde los siete años tengo ritualmente encuentros con el sistema médico. A los 18 me hacen una operación funcional, pero también estética. Era necesaria, pero tampoco tuve opción de decir no al aparato médico. Tenía una cara atroz, de caballo, y en cuanto salí, todos me dijeron que estaba fantástica. Viví esa operación como un cambio de sexo en el sentido de que era un cambio de identidad.

¿Porque la devolvió al redil de la ‘normalidad’?

Sí, fue un modo de normalizar mi cara. A partir de ahí empiezo a distanciarme de todo eso de qué eres tú naturalmente, o qué son tus tripas, o que la cara es el espejo del alma. Mi cara no es el espejo del alma, es el espejo de la medicina plástica de la España de los ochenta.

Parece que su rebeldía sí tiene algunas semillas.

Algo hay. Cuando salí de la operación, me gasté el dinero ahorrado para cambiar de sexo en viajar. Me di cuenta de que mi imagen y la que los otros veían no coincidían ni coincidirían nunca. Es como la anorexia. Yo aún le pregunto a mi novia si me ha crecido hoy la mandíbula. Por eso veo el cuerpo como arquitectura, como relación con las instituciones médicas, jurídicas y políticas.

Leyendo su obra, su vida parece una batalla constante contra la norma. ¿Por qué no se relaja?

Yo me veo relajadísima, mucho más que los otros. Lo que observo en la gente es una tensión aunque sea inconsciente por adecuarse a lo que se supone que es femenino, masculino, a la heterosexualidad o la homosexualidad. Yo también he experimentado la presión homosexual al decir que no soy un tío ni una tía. En la homosexualidad hay restricciones, reglas precisas. La tensión está ahí, la revolución es otra cosa.

¿Su estado natural?

No [ríe], ya me gustaría. Hay veces que no puedo evitar decir: cero solidaridad con el género humano y su cultura de la guerra.

¿Por qué esa desesperanza?

Hay una teórica queer americana, Sedwick, que decía que la revolución es un modo de salir de la depresión política. Es como si viviéramos en estado de patología, veo una gran depresión colectiva cuyos signos son el consumo aberrante, la producción de desigualdades, lanormalización excesiva, la sobrevigilancia, la cultura de la guerra.

¿Lo que llama ‘régimen farmacopornográfico’ es un nuevo fascismo basado en el sexo?

No, el fascismo no es depresivo, sino histriónico, mientras que el momento farmacopornográfico es de sobreadicción, sobreconsumo, destrucción. Como si nos hubiéramos dado colectivamente las condiciones de nuestra propia destrucción y estuviéramos de acuerdo. Y digo esto consciente de que puedo parecer un padre jesuita.

¿Pero esta no es una cultura hedonista?

No. El hecho de que lo que mueve la cultura sea el placer no quiere decir que el fin sea hedonista. El objetivo es la producción, el consumo y, en último término, la destrucción. El reto de lo que debería ser una izquierda para el siglo XXI es tomar conciencia de ese estado de depresión colectivo, a diferencia de la derecha, que vive en la euforia del consumo, de la producción de desigualdades, de la destrucción. La izquierda tiene que decir: mierda, la estamos cagando, y eso tiene que llevar a un despertar revolucionario. Y creo que eso puede venir de esos que hemos apartado a los márgenes de lo político: los gays, las lesbianas, los yonquis, las putas. Ahí hay modos de producción estratégicos para la cultura y la economía, y ahí se están produciendo soluciones.

¿Y qué aportan esos ‘detritus del sistema’, como usted los llama?

Inventan nuevas formas de relación personal y política que se salen de una coordenada que engancha con las políticas coloniales del siglo XV y que tienen que ver con la familia, la nación, la raza. Esa línea se ha agotado, hay que abrirse a lo no familiar, no nacional, no racial, no generizado.

¿Es consciente de la difícil comprensión y ‘venta’ de ese modelo?

No aspiro a venderlo. Y no es tan difícil. En mis charlas siento que lo del estado depresivo conecta. Pese a la enorme complejidad del mundo contemporáneo, veo una terrible reducción a lo de siempre.

Es gracioso el pasaje de ‘Testo yonqui’ cuando vuelve a Burgos y ve a sus ex novietas del cole paseando por el Espolón con sus niños y sus mechas perfectas.

Las respeto y las adoro. Sobre todo porque sé que detrás de las mechas y los niños siguen resistiendo, están vivas.

Se define como una terrorista, una guerrillera.

Así me ven los otros. Yo hacía mis cosas, todos decían: que paren esa revolución, y yo no comprendía que la revolución era yo. Disfruto de la inteligencia colectiva. Mi primera Gay Parade en Nueva York fue el mayor subidón de éxtasis vital de mi vida. Éramos 3.000 bolleras por la calle, ese espacio que nos tenían prohibido. Fue darme cuenta de que otro mundo es posible, de que la realidad puede cambiar, eso me fascina.

Los transexuales claman por entrar en los protocolos de reasignación de sexo. Sin embargo, usted deplora que estén regulados por el Estado.

Hay una multiplicidad de maneras de ser transexual. He estado en asociaciones de lesbianas radicales y, en tres años, la mitad habían cambiado de sexo. Desconfío de los dogmas acerca de la identidad sexual, porque he visto todo y su contrario. Los protocolos son un modo de normalizar la plasticidad sexual. España es una especie de gallifante de Turquía y Suecia. Hay una base biopolítica cuyos emblemas son el género, la heterosexualidad, la familia, la raza y la nación. Pero también un régimen farmacopornográfico en el que el sexo es objeto de consumo y producción. La colisión de esos dos regímenes lleva a una situación delirante, en la que puedes acceder a operaciones de cambio de sexo, pero sólo con las condiciones exigidas para normalizarte.

En ‘Testo yonqui’, usted es el objeto de su investigación. ¿No le da pudor esa exposición?

No, y eso que me eduqué con monjas y estudie filosofía en Comillas con los jesuitas. Los adoré, estaban metidos hasta el fondo en el marxismo y la teoría de la liberación. Son fantásticos. Sigo teniendo relación con Juan Masiá, un filósofo al que excomulgaron por decir que el condón es de sentido común. Nos intercambiamos obras.

¿En serio? ¿Y qué comenta un jesuita de sus prácticas sexuales en ‘Testo yonqui’?

Nada [ríe]. Pero no hace falta, sé que me aprecia y nos queremos mucho.

Me refería a si no le da pudor exponer su sexualidad.

Al contrario: mi sexualidad ha sido siempre invisible. Lo que era visible es el estereotipo que la gente tiene sobre la sexualidad lesbiana o trans. Entonces no lo veo como una forma de exposición impudorosa, sino como un modo de producción de visibilidad. Hay un elemento de propaganda. Una amiga, Itziar Ziga, ha escrito un libro, Devenir perra, en el que dice: nosotros follamos más y mejor. Follamos fuera de vuestras restricciones normativas y eso es un placer que nunca conoceréis. Y si os tienta saberlo, wellcome to the revolution.

¿Ese sería el orgullo ‘queer’: follamos más y follamos mejor?

Sí, y quizá vivimos en otro mundo. En otro mundo que existe y que esta aquí, justo al lado.

Usted es una celebridad en los círculos ‘queer’, da clases en la Universidad París VIII, pero es desconocida en España. ¿Se ve de profesora en la Complutense?

En España hay instituciones casi feudales. Y dentro de ellas, en un caos extraordinario, suceden cosas paradójicas. En cualquier universidad hay elementos revolucionarios, puntos de resistencia. La revolución no está en otro lado, está aquí, y en la Complutense también.

A ver si la nombran hija predilecta de Burgos.

[Risas]. Ahora, con lo del premio, mi madre dice: qué bien, hija, sales en el periódico, pero tienen la mala idea de sacarte con bigote. No sabe que mi gran orgullo mediático es la portada de la revista transgénero americana.

Desde fuera, lo suyo puede parecer un espectáculo provocativo.

Sí, siempre existe ese riesgo de apariencia estrambótica y consumo morboso, pero hay vida más allá del mundo normalizado.

Para escribir ‘Testo yonqui’ se administró testosterona en gel casi un año. ¿Sigue ‘poniéndose’, ya que en el libro se declara ‘adicta’?

Ocasionalmente. Respecto a otras adicciones que conozco, la de la testosterona es llevable. Lo veo como una posibilidad y no una necesidad. Para mí, el cambio del sexo no es el paso del muro de Berlín; algo de esa frontera política tiene, pero yo lo veo como un espacio de prácticas del cuerpo.

¿Qué obtiene de la testosterona? Algo le sacará.

Es una droga sexual. Si fuera de venta libre, sería el Viagra para biomujeres. Te pone a mil. Pero empecé a tomarla por un elemento de experimentación, de transgresión, casi una orgía hormonal.

Qué le sugiere a usted, que se declara más allá de lo masculino y femenino, la expresión ‘violencia de género’.

Creo que cuando se dice violencia machista no se incide tanto en las prácticas de discriminación como en la masculinidad. Como si la masculinidad fuera una violencia en sí misma y que se ejerce contra las mujeres. Se pasa por alto toda una serie de prácticas violentas transversales. Hay violencia dentro de la homosexualidad, de la transexualidad. Creo que el género mismo es la violencia, que las normas de masculinidad y feminidad, tal y como las conocemos, producen violencia. Si cambiáramos los modos de educación en la infancia, quizá modificaríamos lo que llamamos violencia de género. Siempre pensamos que las niñas pueden defenderse y no agredir. Seamos honestos: en una cultura de la guerra, no equipar técnica y prácticamente a un conjunto de la sociedad para ser capaz de acceder a técnicas de agresión cuando sea necesario es discriminatorio.

¿Propone enseñar a las niñas no defensa personal, sino ataque personal?

Exacto.

Menudo titular me acaba de dar.

Busco alternativas radicales a la cultura de la guerra, y una es el acceso igualitario a las técnicas de la violencia. Toni Negri decía: hay que darle armas al pueblo, puesto que el Estado está armado. Yo diría: hay que darles armas a las mujeres, puesto que los hombres están armados.

Le van a llover protestas.

Esto es una guerra fría: tú tienes armas, yo también.

En ‘Testo yonqui’ propone a las mujeres tomar testosterona. ¿Cree que así romperíamos el techo de cristal?

Eso es una fantasía de política ficción. La filosofía hace eso, produce ficciones que nos ayudan a modificar el modo en que vemos lo real. Pero nada impide que todas las mujeres tomen testosterona y mañana sean hombres. La posibilidad es tan simple que tiene que haber medidas de restricción para evitarlo. Mi proyecto político es más serio y lúdico a la vez. Imagínate qué mundo lleno de tíos peludos. La estructura de dominación está tan anclada que claro que hay techo de cristal. Pero también represión del lado masculino. Ellos tampoco están bien.

¿La famosa crisis del hombre moderno?

Si algo está en crisis es la masculinidad. Desde el feminismo ha habido un trabajo crítico, pero del lado de los tíos, nada. Por eso me asombra que ellos no se rebelen y digan: quiero enseñar mis piernas estupendas sin celulitis.

Los hombres se depilan hoy más que las mujeres.

Uno de los cambios del régimen farmacopornografico es que el cuerpo masculino pasa a ser objeto de producción del mercado. Lo de la nueva masculinidad o la metrosexualidad no es más que eso. Ahí hay posibilidad de rebelión para los biotíos.

¿Es feliz?

Me considero afortunada/o. Cambio de género al hablar y escribir.

Y en varios idiomas ¿no se lía?

De hecho, la sexualidad es muy comparable a las lenguas. Aprender otra sexualidad es como aprender otra lengua. Y todo el mundo puede hablar las que quiera. Sólo hay que aprenderlas, igual que la sexualidad. Cualquiera puede aprender las prácticas de la heterosexualidad, de la homosexualidad, del masoquismo…

Hay negados para los idiomas.

Incluso ellos pueden chapurrear lesbiano o gay.

Hay una lengua madre, ¿también una sexualidad madre?

Hay una sexualidad que constituye tu suelo de adoctrinamiento. Aquella que has aprendido a reconocer como natural. Pero en cuanto aprendes una segunda lengua sabes que hay más, que incluso puedes abandonar la primera lengua que hablaste sin mayor problema. Yo he estado años sin hablar español y lo hago bien, ¿no?.

BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

BEATRIZ PRECIADO

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

TEORÍA “QUEER”

Para aquellos que crecimos siendo niñas tortilleras en los años inmediatamente posteriores al franquismo es difícil acostumbrarse al éxito del artefacto ““queer”” y a su transformación en  “chic cultural”. Quizás convenga recordar que detrás de cada palabra hay una historia, como detrás de cada historia hay una batalla por fijar o hacer mudar las palabras. A todo aquel que afirme una identidad sexual Mia le cantará al oido: parole, parole, parole…

Hubo un tiempo en el que la palabra “queer” sólo era un insulto. En lengua inglesa, desde su aparición en el siglo XVIII, “queer” servía para nombrar a aquel o aquello que por su condición de inútil, mal hecho, falso o excéntrico ponía en cuestión el buen funcionamiento del juego social. Eran “queer” el tramposo, el ladrón, el borracho, la oveja negra y la manzana podrida pero también todo aquel que por su peculiaridad o por su extrañeza no pudiera ser inmediatamente reconocido como hombre o mujer. La palabra “queer” no parecía tanto definir una cualidad del objeto al que se refería, como indicar la incapacidad del sujeto que habla de encontrar una categoría en el ámbito de la representación que se ajuste a la complejidad de lo que pretende definir. Por tanto, desde el principio, “queer” es más bien la huella de un fallo en la representación lingüística que un simple adjetivo. Ni esto, ni aquello, ni chicha ni limoná…”queer”. Lo que de algún modo equivale a decir: aquello que llamo “queer” supone un problema para mi sistema de representación, resulta una perturbación, una vibración extraña en mi campo de visibilidad que debe ser marcada con la injuria.

Era necesario desconfiar del “queer” como se desconfía de un cuerpo que por su mera presencia desdibuja las fronteras entre las categorías previamente dividas por la racionalidad y el decoro. En la sociedad victoriana que defendía el valor de la heterosexualidad como eje de la familia burguesa y base de la reproducción de la nación y de la especie, “queer” servía para nombrar también a aquellos cuerpos que escapaban a la institución heterosexual y a sus normas. La amenaza venía en este caso de aquellos cuerpos que por sus formas de relación y producción de placer ponían en cuestión las diferencias entre lo masculino y lo femenino, pero también entre lo orgánico y lo inorgánico, lo animal y lo humano. Eran “queer” los invertidos, el maricón y la lesbiana, el travesti, el fetichista, el sadomasoquista y el zoófilo. El insulto “queer” no tenía un contenido específico: pretendía reunir todas las señas de lo abyecto. Pero la palabra servía en realidad para trazar un límite al horizonte democrático: aquel que llamaba a otro “queer” se situaba a sí mismo sentado confortablemente en un sofá imaginario de la esfera pública en tranquilo intercambio comunicativo con sus iguales heterosexuales mientras expulsaba al “queer” más allá de los confines de lo humano. Desplazado por la injuria fuera del espacio social, el “queer” estaba condenado al secreto y a la vergüenza.

Pero la historia política de una injuria es también la historia cambiante de sus usos, de sus usarios y de los contextos de habla. Si atendemos a ese tráfico lingüístico podemos decir que al lenguaje dominante le ha salido el tiro por la culata: en algo menos de dos siglos la palabra “queer” ha cambiado radicalmente de uso, de usuario y de contexto. Hubo que esperar hasta mediados de los años ochenta del pasado siglo para que, empujados por la crisis del Sida, un conjunto de microgrupos decidieran reapropiarse de la injuria “queer” para hacer de ella un lugar de acción política y de resistencia a la normalización. Los activistas de grupos como Act Up (de lucha contra el SIDA), Radical Furies o Lesbian Avangers decidieron retorcerle el cuello a la injuria “queer” y transformarla en un programa de crítica social y de intervención cultural. Lo que había cambiado era el sujeto de la enunciación: ya no era el señorito hetero el que llamaba al otro “maricón”; ahora el marica, la bollera y el trans se autodenominaban “queer” anunciando una ruptura intencional con la norma. La intuición estaba presente desde las revueltas homosexuales de los 70. Guy Hocquenghem, por ejemplo, había desenmascarado ya el carácter histórico y construido de la homosexualidad: “La sociedad capitalista fabrica al homosexual como produce lo proletario, suscitando en cada momento su propio límite. La homosexualidad es una fabricación del mundo normal”. Ya no se trataba de pedir tolerancia y hacer perfil bajo para poder acceder a las instituciones heterosexuales del matrimonio y la familia, sino de afirmar el carácter político (por no decir policial) de las nociones de homosexualidad y heterosexualidad poniendo en cuestión su validez para delimitar el campo de lo social.  En esta segunda vuelta, la palabra “queer” ha dejado de ser una injuria para pasar a ser un signo de resistencia a la normalización, ha dejado de ser un instrumento de represión social para convertirse en un índice revolucionario.

El movimiento “queer” es post-homosexual y post-gay. Ya no se define con respecto a la noción médica de homosexualidad, pero tampoco se conforma con la reducción de la identidad gay a un estilo de vida asequible dentro de la sociedad de consumo neoliberal. Se trata por tanto de un movimiento post-identitario: “queer” no es una identidad más en el folklore multicultural, sino una posición de crítica atenta a los procesos de exclusión y de marginalización que genera toda ficción identitaria. El movimiento “queer” no es un movimiento de homosexuales ni de gays, sino de disidentes de género y sexuales que resisten frente a las normas que impone la sociedad heterosexual dominante, atento también a los procesos de normalización y de exclusión internos a la cultura gay: marginalización de las bolleras, de los cuerpos transexuales y transgénero, de los inmigrantes, de los trabajadores y trabajadoras sexuales…

Porque para retorcer el cuello a la injuria es necesario algo más que haber sido objeto de ella. El blabla de un marica conservador no es más “queer” que el blabla de un hetero conservador. Sorry. Ser marica no basta para ser “queer”: es necesario someter su propia identidad a crítica. Cuando se habla de teoría “queer” para referirse a los textos de Judith Butler, Teresa de Lauretis, Eve K. Sedgwick o Michael Warner se habla de un proyecto crítico heredero de la tradición feminista y anticolonial que tiene por objetivo el análisis y la deconstrucción de los procesos históricos y culturales que nos han conducido a la invención del cuerpo blanco heterosexual como ficción dominante en Occidente y a la exclusión de las diferencias fuera del ámbito de la representación política.

Quizás la clave del éxito de lo ““queer”” frente a la dificultad de publicar o de producir discursos o representaciones que provengan de la cultura marica, bollera, transexual, anticolonial, postporno y del trabajo sexual resida desgraciadamente en su desconexión en castellano con los contextos de opresión política a los que la palabra “queer” se refiere en inglés. Si tenemos en cuenta que la eficacia política del término “queer” proviene precisamente de ser la reapropiación de una injuria y de su uso disidente frente al lenguaje dominante habrá que aceptar que ese desplazamiento no se opera cuando la palabra “queer”, desprovista de memoria histórica en castellano, català o valencià, se introduce en estas lenguas. Escapamos entonces al brutal movimiento de descontextualización, pero nos privamos también de la fuerza política de ese gesto. Eso explica quizás que muchos de los nuevos adeptos que quieren identificarse como ““queer”” – como quieren estar en la red de amigos de Manu Chao o adquirir el último e-book – no estarían dispuestos tan ágilmente a ser identificados como “transexuales”,  “sadomasoquistas”, “tarados” o “bolleras”. Será necesario en cada caso redefinir los contextos de uso, modificar los usuarios y sobre todo movilizar los lenguajes políticos que nos han construido como abyectos…de otro modo, la teoría “queer” será simplemente parole, parole, parole…

Artículo de Beatriz Preciado para el Parole de queer 1.

Beatriz Preciado es filósofo y activista queer. Cursó sus estudios en diferentes universidades de EEUU. Actualmente enseña teoría del género en diversas universidades del Estado Español y del extranjero así como participa en el Programa de Estudios Independientes del MACBA. Es autora de los libros: “Manifiesto Contrasexual”, “Testo yonki” y “Pornotopia” y de numerosos artículos publicados en Multitudes, Eseté o Artecontexto…

Judith Butler y Beatriz Preciado 

BEATRIZ PRECIADO

 

Marie-Hélène Bourcier

Queer Move/ments By Adolfo Vásquez Rocca Teoría de Género y Biopolitica

Marie-Hélène Bourcier est sociologue, maître de conférences à l’université Lille III1. Elle est une militante queer reconnue en France.

  • (dir.), Q comme Queer, Lille, GayKitschCamp (QuestionDeGenre/GKC), 1998.
  • Queer Zones, Politique des identités sexuelles, des représentations et des savoirs, Paris, Balland, coll. « Le Rayon », 2001. Réédition revue et augmentée chez Editions Amsterdam, Paris, 2006.
  • avec Suzette Triton (dir.), Parce que les lesbiennes ne sont pas des femmes… autour de l’œuvre de Monique Wittig, Paris, Éditions gaies et lesbiennes, 2002.
  • Queer Zones 2, Sexpolitiques, Paris, La Fabrique, 2005.
  • Collectif. Cahiers du genre n° 45 :Les fleurs du mâle: masculinités sans hommes. L’Harmattan. 2008.
  • Queer Zones 3, Identités, cultures et politiques, éditions. Amsterdam, 2011
  • Comprendre le féminisme, essai graphique avec Alice Moliner, éditions. Max Milo, 2012

Articles

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

 Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

La moda en la postmodernidad
Deconstrucción del fenómeno fashion

La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder Fashion y espectáculo El cuerpo como experimento La teatralidad de la vida social La desicononización del símbolo | El vestido. De lo estético a lo público | Notas
El tema de la moda lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura e innovación o, por otra parte, de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político. La moda ésta en la calle y por lo tanto es parte constitutiva de la res pública. Por ello, este artículo, al intentar dar cuenta del fenómeno fashion, supone ampliar la reflexión –más allá del asunto relativo al vestir– al contexto sociocultural y antropológico que supone.
La moda ha pasado a formar parte de las preocupaciones políticas asociadas a la democratización. La idea de que las sociedades contemporáneas se organizan bajo la ley de la renovación imperativa, de la caducidad orquestada, de la imagen, del reclamo espectacular y de la diferenciación marginal fue desarrollada –principalmente– en Francia por autores situacionistas como Debord y los teóricos más atentos a los fenómenos de la modernidad tardía, los así llamados profetas de la postmodernidad, a saber Lipovetsky y Braudrillard.

Por su parte M. Kundera se concentra en la imagología, es decir, la capacidad de creación de simulacros y sucedáneos, como el milagro materialista de nuestro tiempo (1).

El devenir moda de nuestras sociedades se identifica con la institucionalización del consumo, la creación a gran escala de necesidades artificiales y a la normalización e hipercontrol de la vida privada.

Desde el periodo de entreguerras, con el surgimiento del “prêt à porter”, la moda del vestir no ha hecho más que avanzar en un continuo proceso de democratización.

En este sentido, la moda es un instrumento democrático que pretende lograr el consenso social, un medio, por otro lado dudoso, pues bajo la apariencia de una gran pluralidad y liberalidad genera una indiscutible homogeneidad.

La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada (2).
La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder

En las sociedades contemporáneas las novedades se han abierto paso a golpes de botas de cuero. Una fantasía individual, seguida por modelos anoréxicas, acompañadas de bandas rock y andróginos super-star. La autonomía de esta estética y de sus agentes sociales –los diseñadores– los nuevos gurús del poder de las apariencias (J.P. Gaultier, Alexander McQueen, Vivienne Westwood, John Galliano, etc.) han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que “pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo, y una sutil masificación y alienación” (3).

El imperio de las marcas y el desfile de quinceañeras uniformadas en todo el mundo, son grupos que hacen de la moda “alternativa” otro objeto de consumo.

Por otra parte, cabe notar que, paradojalmente, un exceso crítico frente al carácter alienante de la moda, se convierte el mismo en una moda –postura o impostura – para uso de la clase intelectual.

Fashion y espectáculo

En algunos países se usa la expresión una “mujer producida” para referirse a aquella que ha fabricado o construido su imagen, ya sea con el maquillaje o el vestuario, en definitiva por el claro acento de su “look”. La expresión “producción” en este caso está asociada a los “productores” –de imagen– que se mueven en el mundo del espectáculo.

Cuando la moda accede a la modernidad se convierte en una empresa de creación –o producción– pero también en espectáculo publicitario.

Frente a la alta costura surge el “prêt–à–porter”, lo cual no significó en absoluto una democratización de la moda, sino más bien uniformidad o igualación de la apariencia; nuevos signos más sutiles y matizados, especialmente firmas, cortes, tejidos, fibras, continuaron asegurando las funciones de distinción y excelencia sociales. La democratización significó una reducción de los signos de diferenciación social, a criterios como la esbeltez, la juventud, el sex-appeal, la comodidad, la naturalidad y cierto minimalismo. La moda, en este sentido, no eliminó los signos de rango social, sino que los reemplazó promoviendo referencias que valoraban más los atributos de tipo más personal como los referidos, esbeltez, juventud, etc.

Pese a lo anterior podemos citar algunas estrategias para burlar estos nuevos imperativos. Andy Warhol en Mi Filosofía… señala que decidió “tener canas para que nadie pueda saber qué edad tenía y parecer más joven de lo que los otros creyeran que sería” (4). Su argumento era que ganaba mucho volviéndose canoso, pues todos se sorprenderían de lo joven que parecería y se sacaría de encima la responsabilidad de actuar como un joven: podría ocasionalmente caer en la excentricidad o en la senilidad y nadie opinaría al respecto dado su cabello canoso. “Cuando tienes canas –señala Warhol–, cada movimiento que haces parece joven y ágil en lugar de ser sólo normal” (5). Así pues, Warhol, se tiñó el pelo de blanco a los veinticuatro años.
El cuerpo como experimento

Volviendo a nuestra reflexión acerca de los cambios en los signos de status social promovidos por el imperio de la seducción, debemos atender a las exigencias que la moda hace al cuerpo, convirtiéndolo en un escenario de representación.

Estos cambios nos convierten en “primitivos modernos”. No cesamos de forzar los límites naturales del cuerpo para hacerlo más bello y deseable.

Según las culturas, se forma o se deforma la anatomía en una serie de experiencias dolorosas, que son parte integrante de nuestra civilización.

De todas las alteraciones corporales el tatuaje es la más extendida. Los “primitivos modernos” imitan a los auténticos primitivos inventando nuevos diseños que pueden llegar a cubrir todo el cuerpo.

Al modo como cuando a una muchacha de Etiopía se le introduce un disco de tierra cocida o de madera en el labio inferior. Cuanto mayor es la superficie en forma de plato, más bella y cara es la mujer. Al mismo tiempo ¿cuánto puede valer una modelo occidental que se ha engrosado los labios con inyecciones de silicona?

Los Ibitoes de Nueva Guinea valoran las cinturas angostas y para ello las comprimen con tiras de tela y madera. En nuestra sociedad un talle muy fino ha constituido el ideal de la belleza femenina.

Como se ve, al igual que el arte, la moda sigue las leyes del progreso técnico y se hace autónoma respecto a la belleza. Para el caso del vestir, por ejemplo, comprobamos en la actualidad la autonomía del vestido respecto al cuerpo –el caso tan conocido del tallaje– y respecto del diseño e incluso respecto del vestir mismo: las últimas tendencias consisten justamente en deconstruir el vestido (6).

En las fiestas de máscaras, también especie de ceremonias rituales vigentes aún en las sociedades contemporáneas, las personas parecen haber elegido cuidadosamente su disfraz y esa noche aunque sólo sea mientras dura la fiesta, serán aquello que siempre han querido ser. Se han librado de su disfraz cotidiano –del aspecto habitual que llevan al trabajo todos los días– y han decidido adoptar un aire seductor o trasgresor. El estado final de la metamorfosis es el personaje. Los simulados “punks” se han metamorfoseado en auténticos transgresores porque a su careta (personaje) le están permitidos todos los excesos que a ellos les están vetados. Una forma atávica y ritual de liberarse de los miedos e inhibiciones.

Un espectador distanciado tendría una curiosa sensación: la de que todo esto bien podría tratarse de una reunión en un local de moda: una pasarela. Aunque desde una óptica más antropológica, en las fiestas de máscaras podríamos encontrar también –siguiendo nuestra híbrida categoría del “primitivo moderno”– resonancias tribales.

La metamorfosis ha sido desde siempre una de las obsesiones recurrentes del ser humano y a menudo representa, de forma patente y brutal, el deseo implícito de subvertir lo establecido. Asociado a ella se puede adivinar el engaño, la apariencia, en otras palabras el disfraz.

Es necesario, sin embargo, distinguir entre metamorfosis e imitación: la metamorfosis es percibir como propias las características del otro, una posición cómoda de usar y tirar.

Lo peligroso de todo disfraz es que es posible acabar por encontrarse en la complicada y ambigua posición del travestido.

La metamorfosis en un ser del sexo contrario –o su imitación– es una de las más extendidas en la historia de la humanidad (la más básica pareja de opuestos). Se trata de esas mujeres con tacones altos y maquillajes exagerados, esos hombres con barbas y brazos inundados de tatuajes –sin duda calcomanías socorridas que mañana desaparecerán con agua –. Son las Marylyn’s y los marineros; no son hombres ni son mujeres, son la esencia de lo masculino y lo femenino, son lo narrativo del estereotipo.

Sin embargo, el estereotipo es una categorización reducida a sus rasgos más grotescos, esto es, a una caricatura. De modo que ser estereotipado es vivir una “identidad” clausurada por la mirada generalizadora y etiquetadora del otro. Como dirá Sartre “el otro es una mirada de la cual soy objeto” (7) y a través de ella logro mi objetividad.
La teatralidad de la vida social

Nos vestimos al caer en la cuenta de que estamos presentes ante otros, que son ajenos a nuestra (propia) interioridad. Ante esa mirada del otro configuro mi exterioridad como expresión de lo que soy. Esto nos enriquece, porque añade a nuestro ser corporal nuevos significados que expresan la riqueza interior, dándole así a nuestra apariencia (externa) una gran profundidad.

La constitución de nuestra identidad, como intento mostrar, tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva –que otorga consistencia a mi ser –, que me convierte en espectáculo. Ante él estoy en escena, experimentando las tortuosas exigencias de la teatralidad de la vida social.

 NOTAS

(1) RIVIERE, M,  Lo cursi y el poder de la moda, Editorial Espasa  calpe, Buenos Aires,  1992, p. 161.

(2) DEBORD, Guy, La sociedad del espectáculo, Ed. Pre –Textos, Valencia, 1999, cap. II La mercancía como espectáculo. P. 51 y sgtes.

(3) DEBOR, Guy, La Sociedad del Espectáculo, Ed. Pre–Textos, Valencia, 1999, cap. VIII, La negación y el Consumo de la Cultura, p. 151 y sgtes.

(4) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets. Barcelona 1998, p. 108-109.

(5) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets. Barcelona 1998, p. 109.

(6) URREA, I., Desvistiendo el Siglo XX. Ed. EIUNSA, Barcelona, 1999.

(7) SARTRE, J.P.: El ser y la nada, Ed. Losada, Buenos Aires, 1966.

(8) RIVIERE, M, Diccionario de la moda, Ed. Grijalbo, Barcelona, 1996.

(9) DE DIEGO, Estrella El andrógino sexuado, Ed. Visor, Colección La Balsa de la Medusa, 53, Madrid 1992, p. 90.

(10) COUPLAND, Douglas, Generación “X”, Ed. B, S. A., Barcelona, 1993, p. 162.

(11) WARHOL, Andy. Mi filosofía de A a B y de B a, Ed. TusQuets, Barcelona, 1998, p. 69.

(12) VEBLEN, T, Veblen, T. (1995): Teoría de la clase ociosa, Fondo de Cultura Económica, México (primera edición 1899) p. 98.

(13) BALZAC, Honoré de, Tratado de la vida elegante, Editorial Casiopea, Barcelona, 2001.

(14) BAUDRILLARD, Jean, The Consumer Society, SAGE Publication, 1998, p. 100.

©THEORIA – PROYECTO CRÍTICO DE CIENCIAS SOCIALES – GRUPO DE INVESTIGACIÓN UCM

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía


BAUDRILLARD Por Adolfo Vásquez Rocca

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

MODELS Style  LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

MIOSS MOOS  KATE MOSS TOP MODEL


 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

FOUCAULT Y BEATRIZ PRECIADO: DE LA BIOPOLÍTICA A LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LOS “LOS ANORMALES” _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

Adolfo Vasquez Rocca – Universidad Complutense de Madrid

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

 

  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA QUEER Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL. _ Dr. Adolfo Vásquez Rocca
    http://arteaisthesis.blogspot.com/2014/10/dw-beatriz-preciado-y-foucault.html

    Doctor en Filosofía
    Director de Revista Observaciones Filosóficas

Web:  www.danoex.net/adolfovasquezrocca.html
Academia.edu: emui.academia.edu/AdolfoVasquezRocca
Eastern Mediterranean University

E-mail: adolfovrocca@gmail.com
Linkedin: linkedin.com/pub/adolfo-vasquez-rocca/25/502/21a

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.
(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

Libros

Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


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Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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Adolfo Vásquez Rocca – Doctor en Filosofía, Psicología y Teoría del Arte

 LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO  Por  ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
    ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D.
    – Doctor en Filosofía, Universidad Complutense de Madrid.
    Profesor Universitario y Académico Investigador: UNAB – U.COMPLUTENSE MADRID- PUCV Pontificia Universidad Católica de Valparaíso.
    – Director de Revista Observaciones Filosóficas
    Investigador Asociado Escuela Matríztica
    Escritor y Artista Plástico DW. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL _ Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 

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  1. BEATRIZ PRECIADO Y FOUCAULT: BIOPOLÍTICA Y PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS; TEORÍA “QUEER” Y APUNTES PARA UNA POLÍTICA DE LA DIVERSIDAD SEXUAL Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

    Referencia:

Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
http://www.observacionesfilosoficas.net/queer-teoria.htm

En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

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La moda en la postmodernidad
Deconstrucción del fenómeno fashion

La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder Fashion y espectáculo El cuerpo como experimento La teatralidad de la vida social La desicononización del símbolo | El vestido. De lo estético a lo público | Notas
El tema de la moda lejos de ser un asunto meramente banal constituye un documento estético sociológico que da clara cuenta de las sensibilidades de una época, en particular de la voluntad de ruptura e innovación o, por otra parte, de férreo conservadurismo, quedando definido el asunto del vestir como un asunto sustancialmente político. La moda ésta en la calle y por lo tanto es parte constitutiva de la res pública. Por ello, este artículo, al intentar dar cuenta del fenómeno fashion, supone ampliar la reflexión –más allá del asunto relativo al vestir– al contexto sociocultural y antropológico que supone.

La moda ha pasado a formar parte de las preocupaciones políticas asociadas a la democratización. La idea de que las sociedades contemporáneas se organizan bajo la ley de la renovación imperativa, de la caducidad orquestada, de la imagen, del reclamo espectacular y de la diferenciación marginal fue desarrollada –principalmente– en Francia por autores situacionistas como Debord y los teóricos más atentos a los fenómenos de la modernidad tardía, los así llamados profetas de la postmodernidad, a saber Lipovetsky y Braudrillard.

Por su parte M. Kundera se concentra en la imagología, es decir, la capacidad de creación de simulacros y sucedáneos, como el milagro materialista de nuestro tiempo (1).

El devenir moda de nuestras sociedades se identifica con la institucionalización del consumo, la creación a gran escala de necesidades artificiales y a la normalización e hipercontrol de la vida privada.

Desde el periodo de entreguerras, con el surgimiento del “prêt à porter”, la moda del vestir no ha hecho más que avanzar en un continuo proceso de democratización.

En este sentido, la moda es un instrumento democrático que pretende lograr el consenso social, un medio, por otro lado dudoso, pues bajo la apariencia de una gran pluralidad y liberalidad genera una indiscutible homogeneidad.

La sociedad de consumo supone la programación de lo cotidiano; manipula y determina la vida individual y social en todos sus intersticios; todo se transforma en artificio e ilusión al servicio del imaginario capitalista y de los intereses de las clases dominantes. El imperio de la seducción y de la obsolescencia; el sistema fetichista de la apariencia y alienación generalizada (2).

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KATE MOSS Y THE ROLLING STONES: LA SOCIEDAD DEL ESPECTÁCULO O LA POSMODERNIDAD NIHILISTA Por ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

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La moda como espectáculo. Relaciones entre individualismo, frivolidad y poder

En las sociedades contemporáneas las novedades se han abierto paso a golpes de botas de cuero. Una fantasía individual, seguida por modelos anoréxicas, acompañadas de bandas rock y andróginos super-star. La autonomía de esta estética y de sus agentes sociales –los diseñadores– los nuevos gurús del poder de las apariencias (J.P. Gaultier, Alexander McQueen, Vivienne Westwood, John Galliano, etc.) han convertido el estreno de cada nueva colección en uno de los eventos más distintivos de la sociedad del espectáculo, en un fenómeno mediático que “pone en juego esa tensión radical entre un aparente individualismo, y una sutil masificación y alienación” (3).

El imperio de las marcas y el desfile de quinceañeras uniformadas en todo el mundo, son grupos que hacen de la moda “alternativa” otro objeto de consumo.

Por otra parte, cabe notar que, paradojalmente, un exceso crítico frente al carácter alienante de la moda, se convierte el mismo en una moda –postura o impostura – para uso de la clase intelectual.

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QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

BIOPOLÍTICA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA 1

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Teoría Queer: Notas para una política de lo anormal o contra-historia de la sexualidad

Dra. Beatriz Preciado – Universidad de París-Saint Denis
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En Revista Observaciones Filosóficas – Nº 15 / 2012 – 2013

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Doctor en Filosofía
Director de Revista Observaciones Filosóficas

Adscripción Académica

Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
Universidad Andrés Bello UNAB
Universidad Complutense de Madrid
Eastern Mediterranean University – Academia.edu

Trayectoria Académica

Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Postgrado Universidad Complutense de Madrid, Departamento de Filosofía IV, mención Filosofía Contemporánea y Estética.  Profesor de Postgrado del Instituto de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso; Profesor de Antropología y Estética en el Departamento de Artes y Humanidades de la Universidad Andrés Bello UNAB. Profesor de la Escuela de Periodismo, Profesor Adjunto Escuela de Psicología y de la Facultad de Arquitectura UNAB Santiago. Profesor PEL Programa Especial de Licenciatura en Diseño, UNAB – DUOC UC.
En octubre de 2006 y 2007 es invitado por la ‘Fundación Hombre y Mundo’ y la UNAM a dictar un Ciclo de Conferencias en México.
Miembro del Consejo Editorial Internacional de la ‘Fundación Ética Mundial‘ de México. Director del Consejo Consultivo Internacional de ‘Konvergencias‘, Revista de Filosofía y Culturas en Diálogo, Argentina.  Miembro del Consejo Editorial Internacional de Revista Praxis. Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional UNA, Costa Rica. Miembro del Conselho Editorial da Humanidades em Revista, Universidade Regional do Noroeste do Estado do Rio Grande do Sul, Brasil y del Cuerpo Editorial de Sophia –Revista de Filosofía de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador–.  –Secretario Ejecutivo de Revista Philosophica  PUCV.

Asesor Consultivo de Enfocarte –Revista de Arte y Literatura– Cataluña / Gijón, Asturias, España. –Miembro del Consejo Editorial Internacional de ‘Reflexiones Marginales‘ –Revista de la Facultad de Filosofía y Letras UNAM. –Editor Asociado de Societarts, Revista de artes y humanidades, adscrita a la Universidad Autónoma de Baja California. –Miembro del Comité Editorial de International Journal of Safety and Security in Tourism and Hospitality, publicación científica de la Universidad de Palermo. –Miembro Titular del Consejo Editorial Internacional de Errancia,  Revista de Psicoanálisis, Teoría Crítica y Cultura –UNAM– Universidad Nacional Autónoma de México. –Miembro del Consejo Editorial de Revista “Campos en Ciencias Sociales”, Universidad Santo Tomás  © , Bogotá, Colombia.

Miembro de la Federación Internacional de Archivos Fílmicos (FIAF) con sede en Bruselas, Bélgica.  Director de Revista Observaciones Filosóficas. Profesor visitante en la Maestría en Filosofía de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. – Profesor visitante Florida Christian University USA y Profesor Asociado al Grupo TheoriaProyecto europeo de Investigaciones de Postgrado –UCM.  Eastern Mediterranean University – Academia.edu. Académico Investigador de la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado, Universidad Andrés Bello. –Investigador Asociado y Profesor adjunto de la Escuela Matríztica de Santiago –dirigida por el Dr. Humberto Maturana. Consultor Experto del Consejo Nacional de Innovación para la Competitividad (CNIC)– Artista conceptual. Crítico de Arte. Ha publicado el Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008.  Invitado especial a la International Conference de la Trienal de Arquitectura de Lisboa | Lisbon Architecture Triennale 2011. Traducido al Francés – Publicado en la sección  Architecture de la Anthologie: Le Néant Dans la Pensée Contemporaine . Publications du Centre Français d’Iconologie Comparée CFIC, Bès Editions , París, ©  2012. Profesor de Postgrado, Magister en Biología-Cultural, Escuela Matríztica de Santiago y Universidad Mayor 2013.

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(2014)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Lógica paraconsistente, paradojas y lecturas parasitarias: Del virus del lenguaje a las lógicas difusas, (Lewis Carroll, B. Russell, K. Gödel y W. S. Burroughs)”, En EIKASIA, Revista de Filosofía, Nº 58 – 2014, Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Oviedo, España, pp. 41– 64.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Nietzsche y Freud, negociación, culpa y crueldad: las pulsiones y sus destinos, eros y thanatos (agresividad y destructividad)”, En EIKASIA Nº 57, 2014, Revista de Filosofía, Oviedo, SAF – Sociedad Asturiana de Filosofía.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: el retorno de la religión, la lucha de los monoteísmos históricos y el asedio a jerusalén; Psicopolítica de los bancos de ira, apocalipsis y relatos escatológicos; del fundamentalismo islámico a los espectros de Marx“. En Revista Almiar – III Época Nº 75 – 2014, ISSN: 1696-4807, MARGEN CERO, Madrid.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de culpabilidad: En torno a la crueldad, el sabotaje y la auto-destructividad humana”, En EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 55 – marzo, 2014 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 73 – 92.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Zoología Política: Disturbios en el Parque Humano, Cultura de Masas y el modelo amigable de la Sociedad Literaria”, En Revista Almiar, MARGEN CERO, Madrid, III Época – Nº 73 marzo–abril, 2014.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Constitución Psico-inmunitaria de la naturaleza humana, Ciencia Zoológica y Ciencia Pneumática; Deriva biotecnológica e historia espiritual de la criatura”, En Academia.edu, Manuscritos Transversales, 2014, pp. 45–66; y Cuaderno de Materiales, ISSN: 1139-4382, Universidad Complutense de Madrid, Nº 26, 2014.

(2013)

Vásquez Rocca, Adolfo, “Arte Conceptual y Posconceptual. La idea como arte: Duchamp, Beuys, Cage y Fluxus“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 37  |  Enero-Junio 2013 (I), pp. 100 – 130.

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: El animal acrobático, prácticas antropotécnicas y diseño de lo humano”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, NÓMADAS. Nº 39 | Julio-Diciembre, 2013 (I)  pp. 100-125.

Vásquez Rocca, Adolfo, ” Foucault; ‘Los Anormales’, una Genealogía de lo Monstruoso; Apuntes para una Historiografía de la Locura.”,  En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, —NÓMADAS. Nº 34 – 2012 (2), pp. 403 – 420

Vásquez Rocca, Adolfo, “Sloterdijk: Neuroglobalización, estresores y prácticas psico-inmunológicas“, En NÓMADAS, Revista Crítica de Ciencias Sociales y Jurídicas – UNIVERSIDAD COMPLUTENSE DE MADRID, Nómadas Nº 35 | Julio-Diciembre.2012 – 2013 (I), pp. 427 – 457

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Experimentos con uno mismo. Ensayos de intoxicación voluntaria y constitución psicoinmunitaria de la naturaleza humana”, REVISTA DE ANTROPOLOGÍA EXPERIMENTAL, Nº 13,  2013 –  pp. 323-340  –  ISSN: 1578-4282,  UNIVERSIDAD DE JAÉN  (España).

Vásquez Rocca, Adolfo, “Peter Sloterdijk: Celo de Dios, neo-expresionismo islámico y política exterior norteamericana”, EIKASIA, Revista de la Sociedad Asturiana de Filosofía SAF, Nº 53 – diciembre, 2013 – ISSN 1885-5679 – Oviedo, España, pp. 23 – 40.

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Libro: Peter Sloterdijk; Esferas, helada cósmica y políticas de climatización, Colección Novatores, Nº 28, Editorial  de la Institución Alfons el Magnànim (IAM), Valencia, España,  2008. 221 páginas | I.S.B.N.: 978-84-7822-523-1

Libro: Rorty: el Giro narrativo de la Ética o la Filosofía como género literario [Compilación de Conferencias en México D.F.] Editorial Hombre y Mundo (H & M), México, 2009,  450 páginas I.S.B.N.: 978-3-7800-520-1


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QUEER: BIOPOLÍTICA DE LA PRODUCCIÓN DE CUERPOS SEXUADOS Y DIVERSIDAD SEXUAL Dr. Adolfo Vásquez Rocca

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adolfovrocca@gmail.com

ZOOLOGÍA POLÍTICA Y EL MODELO HUMANISTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA: NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO, CULTURA DE MASAS Y MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS DR ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA

ZOOLOGÍA POLÍTICA Y EL MODELO HUMANISTA DE LA SOCIEDAD LITERARIA: NORMAS PARA EL PARQUE HUMANO, CULTURA DE MASAS Y MOVIMIENTO DE LOS INDIGNADOS DR ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
ZOOLOGÍA POLÍTICA: DISTURBIOS EN EL PARQUE HUMANO, CULTURA DE MASAS Y MODELO AMIGABLE DE LA SOCIEDAD LITERARIA
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ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PHD. - FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA

                      
Dr. Adolfo Vásquez Rocca

Zoología Política: Disturbios en el parque humano, cultura de masas y modelo amigable de la sociedad literaria [1]
Dr. Adolfo Vásquez Rocca
Conjeturas sobre el animal que topa consigo, se propone lo grande, a menudo no avanza un paso y, a veces, esta harto de todo.
Peter Sloterdijk
                                                                         

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CSIC DR. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA THEORIA UCM _ FILOSOFÍA Y ARTE CONTEMPORÁNEO 2014 _ REPOSITORIO INSTITUCIONAL CONSEJO SUPERIOR DE INVESTIGACIÓN CSIC

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ARTE Y PSICOPATOLOGÍA _ LITERATURA GÓTICA, ARTE Y CULPA NEURÓTICA: ARTHUR RIMBAUD, FREUD Y KAFKA Dr. ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA
ADOLFO VÁSQUEZ ROCCA PH.D. Freud y Kafka: Criminales por sentimiento de Read more…
PUBLICACIONES DR. ADOLFO VASQUEZ ROCCA _ ARTÍCULOS SOBRE PSICOLOGÍA, ARTE, LITERATURA Y FILOSOFÍA CONTEMPORÁNEA Y POSMODERNA
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NICANOR PARRA ES EL PRIMER CIUDADANO DE REPÚBLICA GLACIAR
Adolfo Vásquez Rocca D.Phil
El poeta chileno se suma al nuevo país fundado por Greenpeace para defender los glaciares andinos.
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 SIMPOSIO “Bioética, reproducción asistida y familia” 07-11-2013 

INVITACION: SIMPOSIO “Bioética, reproducción asistida y familia” 07-11-2013Programa
Adolfo Vásquez Rocca PH.D   Eastern Mediterranean University – Academia.edu   Paper e Investigación:- />- />  E-mail: adolfovrocca@gmail.com